miércoles, 16 de agosto de 2017

ABC:Descubren tres tumbas de época Ptolemaica en Egipto


Un equipo de arqueólogos egipcios que trabajaban en el yacimiento de Al-Kamin Al-Sahrawi, en la provincia de Al Minya (centro), ha descubierto tres nuevas tumbas de época Ptolemaica y varios sarcófagos y nichos funerarios, un cementerio que apunta a la existencia de una ciudad o asentamiento «grande» en el área, y no una guarnición militar como se había sospechado.

En el interior de las tres tumbas se ha hallado una colección de sarcófagos de diferentes formas y tamaños, así como fragmentos de cerámica que han permitido fechar el descubrimiento entre la dinastía XXVII (525 a 404 a. C.) y la época greco-romana, ha detallado el director del Departamento de Antigüedades Egipcias en el Ministerio, Ayman Ashmawy.

Las tres tumbas se han descubierto cerca de un área donde previamente se habían hallado una veintena de tumbas construidas también hacia la misma época siguiendo un diseño de «catacumbas», muy popular en los enterramientos del momento. Sin embargo, la arquitectura de las nuevas tumbas descubiertas no sigue esos mismos patrones, ha puntualizado el director de la misión arqueológica egipcia, Ali Al-Bakry.

La primera tumba se compone de un eje perpendicular excavado en la roca que conduce a una cámara funeraria en la que se han hallado cuatro sarcófagos con tapas talladas con formas antropomórficas: rostros y cuerpo que representarían a los difuntos. Junto a los sarcófagos se han descubierto nueve fosas funerarias.

La segunda tumba se dividió en dos cámaras funerarias, la primera orientada hacia el norte y donde se han hallado los restos de dos sarcófagos y seis fosas funerarias. En uno de los enterramientos se han hallado los restos de un niño pequeño, «el primero que encontramos en Kamin Al-Sharawi», ha dicho Al-Bakry.

Estudios realizados sobre los restos óseos demuestran que los huesos hallados pertenecen tanto a hombres como a mujeres y niños de diferentes edades, lo que apunta a que las tumbas «formaban parte de un gran cementerio de una gran ciudad y no sólo de una guarnición militar como se ha sugerido anteriormente».

Equipos de egiptólogos excavan el yacimiento de Al-Kamin Al-Sahrawi, al sudeste de la localidad de Samalout, desde 2015, cuando descubrieron una colección de cinco sarcófagos de piedra, así como los restos de sarcófagos de madera.

martes, 15 de agosto de 2017

National Geographic:Descubierta la tumba de un guerrero en una necrópolis celta en Suiza


Tres tumbas excepcionalmente ricas, pertenecientes a una gran necrópolis celta fechada entre el 850 y el 400 a.C., han sido descubiertas durante unas excavaciones previas a la construcción de un aparcamiento para la Fundación San José, en el sitio de Don Bosco, en Sion, al suroeste de Suiza. Los arqueólogos han desenterrado más de 30 tumbas, fechadas entre finales de la Edad del Bronce y la segunda Edad del Hierro, en una necrópolis tumular "de importancia nacional", según reconoció el viernes el Cantón del Valais. Las últimas excavaciones y estudios indican que la necrópolis ocuparía más de 10.000 m².

Tres tumbas destacan por sus espléndidos ajuares funerarios: la tumba del guerrero, consistente en un hombre adulto enterrado con su espada de bronce finamente cincelada y con pomo de marfil, además de numerosos adornos y una navaja; la mujer con torques, inhumada con joyas de bronce que incluyen cuatro torques o collares rígidos, un cinturón, dos alfileres para mantener el vestido fijo, dos brazaletes y un aro ornamental para el tobillo; y la chica del collar de oro, una tumba que contiene los restos de una joven y un collar elaborado con una serie de discos de oro finamente cincelados y dos pares de brazaletes. Las excavaciones arqueológicas amplían el conocimiento sobre las prácticas funerarias del primer milenio a.C., pasando del entierro a la cremación de los restos.

lunes, 14 de agosto de 2017

Un suelo de taracea de mármol, nueva muestra de riqueza en la Astigi romana


Un pavimento de taracea de mármol en muy buen estado de conservación, de 25 metros cuadrados y del siglo I, hallado en una excavación efectuada en el centro de Écija, revela la riqueza económica y el sofisticado desarrollo artístico de la Andalucía romana. El pavimento, originalmente, se extendía por 40 metros cuadrados, parte de los cuales desaparecieron bajo la muralla medieval del antiguo Alcázar real de Écija, del siglo XIV, y su sofisticada técnica artística y artesanal hizo pensar en un primer momento que se trataba de un edificio público, ha explicado a Efe el arqueólogo municipal de Écija, Sergio García-Dils.

Junto a la sala del pavimento, que reúne hasta 30 modalidades cromáticas diferentes -de unos 20 tipos de mármoles distintos-, ha sido hallado un cuarto de baño prácticamente íntegro, con la sección en altura íntegra, de 2,2 metros, un lavabo de mármol con su desagüe mediante tubería de plomo y parte del estuco de las paredes que aún conservan la marca del nivel del agua de baño.

El hallazgo del baño, y otros que rodean el pavimento, hizo determinar a los arqueólogos que se trataba de una casa palaciega, de la que han descubierto hasta su primer morador -la casa, con modificaciones, fue habitada hasta el siglo III-, que fue Lucio Fabio, según consta en el soporte de mármol de un busto, quien ejerció de edil y de responsable de obras públicas de la Écija romana.

García-Dils ha calificado de "alarde" artístico la taracea de mármol, con figuras geométricas de trenzados a base de piezas pequeñas, otras mayores de circunferencias inscritas en cuadrados, y otras piezas cuadradas de gran tamaño pero escasísimo grosor, lo que eleva la complejidad de su pulimento y encaje. El equipo de arqueólogos de Écija trabaja ahora en el estudio de la procedencia de los mármoles, para lo cual se dispone de un banco de datos internacional de los empleados en la época en toda la cuenca mediterránea, si bien ya han documentado que los hay procedentes de Esparta y Túnez.

Según García-Dils, la taracea de mármol se extendía a las paredes de la estancia -aunque esas piezas no se han conservado-, lo que le otorgaba un "ambiente monumental" más propio de curia (equivalente a salón de plenos municipal) u otro tipo de edificio público, como sucede con otros pavimentos semejantes hallados en la ciudad romana de Itálica o en la actual Alcalá del Río.

La técnica romana de encajar unas piezas de mármol en otras se denomina opus sectile -piezas seccionadas-, y además de que supone "una extrema dificultad para combinarlas con precisión", su ejecución era mucho más cara que la de un mosaico, según el arqueólogo, quien ha recordado que sólo en Écija han sido hallados 94 mosaicos romanos.

El solar sobre el que trabaja los arqueólogos tiene 6.000 metros cuadrados, de los que se han excavado sólo 10%, y el hallazgo del pavimento se ha producido muy próximo al lugar en que, hace dos años, fue encontrado un mosaico de cuarenta metros cuadrados en un excepcional estado de conservación, que incluía teselas de vidrio e integraba treinta figuras mitológicas.

Junto al cuarto de baño de la misma casa palaciega -de la que se han excavado un total de 150 metros cuadrados- se conserva parte del entramado de tuberías de plomo, lo que, según el arqueólogo, demuestra que la Écija romana dispuso de acueducto subterráneo, una obra de ingeniería que hace dos mil años resultaba más cara y compleja que los acueductos al aire.

Como ejemplo de la avanzada técnica romana, y de su sofisticada planificación urbana, García-Dils ha puesto como ejemplo que Écija haya contado con agua corriente sólo en el periodo romano y desde mediados del siglo pasado. Para que el agua circule por esta ciudad es necesario elevarla hasta quince metros y, en época de Felipe II, en pleno esplendor del Imperio español, se le hizo este encargo al arquitecto Hernán Ruiz, el mismo que diseñó la parte más alta de la Giralda -la que aloja el cuerpo de campanas-, y sólo logró llevar el curso del agua hasta cinco metros de altura.

viernes, 11 de agosto de 2017

Identifican en El Cincho el campamento desde el que Augusto culminó la conquista


El emperador Augusto viajó a Tarraco en el año 27 con la intención de participar y ponerse al frente de las guerras contra cántabros y astures y, de este modo, culminar la conquista de la Península y fortalecer su figura personal al frente del Imperio. Ahora, investigadores del Grupo Arqueología e Historia en el Imperio Romano de la Universidad de Cantabria (UC), dirigido por José Manuel Iglesias, en concreto el arqueólogo Manuel García Alonso, responsable de las excavaciones en el yacimiento de El Cincho (La Población, Campoo de Yuso), identifican los dos campamentos localizados en este enclave al norte del embalse del Ebro como el punto de partida para la batalla definitiva en las campañas del año 26 o del 25 antes de Cristo.

«Las tropas romanas avanzaban desde Sasamón y, después de haber mantenido enfrentamientos en Bernorio, Ornedo o La Poza, hacen retroceder a los cántabros hasta la Sierra del Escudo. Por ello manejamos la hipótesis de que estos campamentos de verano, de casi 17 hectáreas -muy grandes-, pudieron ser el punto de partida para la batalla definitiva tanto desde el punto de vista militar como desde el punto de vista histórico ya que esta victoria fue el triunfo más grande de las legiones romanas sobre las tribus cántabras, lo que permitió encumbrar al Emperador en Roma y cerrar el templo Ara Pacis -lo que significaba que la Paz se había establecido en todos los territorios del Imperio-», comenta Manuel García, descubridor de este yacimiento en el 2000 y que ahora está en dando grandes novedades arqueológicas.

Estas hipótesis de trabajo las conoció este martes de primera mano el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ramón Ruiz, que visitó este yacimiento y el de Camesa acompañado por la directora de Cultura, Marina Bolado, por los respectivos alcaldes, Eduardo Ortiz (Campoo de Yuso) y Fernando Franco (Valdeolea) -ambas corporaciones colaboran con el proyecto- y por científicos de la UC que coordina el catedrático de Historia Antigua José Manuel Iglesias.

Puertas en clavícula
En El Cincho, durante esta campaña los arqueólogos han excavado el muro de cierre de uno de los recintos campamentales, que saben -por análisis de polen- que se levantó entre mayo y junio. Además, han centrado sus trabajos en una de las puertas en clavícula sobre la que pudo haber una torre de vigilancia, de dos o tres plantas, así como una estructura de madera a modo de pasarela por encima del portón de madera. Este sistema es conocido en otros campamentos de los 'limes' (fronteras) germánico o británico, pero único hasta la fecha en la arqueología de la Península Ibérica. Se estima que la empalizada podía tener unos cuatro metros de altura.

Tiene claro el equipo que en esta zona coordina García Alonso, que se trataba de un campamento temporada, que apenas se usó algo más de un mes por una legión, que probablemente esperaba aquí la llegada de abastecimientos y refuerzos -por ello hay un segundo recinto más amplio y ligeramente posterior en el tiempo, para las tropas auxiliares- antes de afrontar la batalla decisiva. Ciertamente, el enclave de ambos campamentos superpuestos es estratégico ya que controlan el paso hacia la sierra del Escudo -unos 40 km a la redonda-; otra prueba de ello es que durante la Guerra Civil, en agosto de 1937, aquí hubo pozos de tiradores y trincheras desde el que se defendía la posición ante el avance de las tropas italianas.

ntre los hallazgos muebles de este área cabe destacarse proyectiles de piedra, la tachuela de la caliga de un legionario romano, el eslabón de una cadena y un quinario de plata que confirma el horizonte cronológico de las operaciones. Debieron ser estos campamentos de corta ocupación, por lo que es normal que no se encuentren muchos materiales, siendo lo más relevante las estructuras e interpretaciones que contextualizan históricamente los descubrimientos arqueológicos.

Sobre la desaparición de los campamentos, los arqueólogos tienen claro que éstos no fueron atacados por las tribus indígenas, sino que fueron destruidos por las propias legiones romanos en el momento en el que los abandonan para avanzar hacia el norte al tiempo que otras unidades procedentes de Aquitania desembarcaban en la costa con el fin de avanzar y sorprender por la retaguardia a los cántabros. En todas las zonas excavadas hay testimonios de incendio intencionados ya que para la estructura de los campamentos se empleó básicamente la madera.

Itinerario arqueológico
La Consejería de Cultura contempla la creación de un itinerario arqueológico en Campoo-Los Valles que englobe los tres yacimientos más emblemáticos y con mayores posibilidades didáctico-turísticas: Camesa–Rebolledo, el campamento romano de El Cincho y la ciudad romana de Julióbriga, así lo ha adelantado el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ramón Ruiz, en el transcurso de la visita que ha realizado a los trabajos de excavaciones en El Cincho y en Camesa-Rebolledo.

Estos proyectos forman parte del programa de investigación Paisaje Histórico de Campoo-Los Valles que desarrolla el grupo ‘Arqueología e Historia en el Imperio Romano’ del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Cantabria, dirigido por José Manuel Iglesias y que estudia uno de los periodos más apasionantes de la historia que Cantabria.

El consejero Ramón Ruiz manifestó que estos tres yacimientos conforman entre todos «una interesante y atractiva zona arqueológica», motivo por el cual la Consejería estudiará el diseño de un itinerario «que dé a conocer esta secuencia histórica que va desde las guerras cántabras hasta los asentamientos romanos». Además de destacar su “innegable” valor científico, el consejero quiere que estos yacimientos sean “un motor de desarrollo y promoción para esta comarca”.

El titular de Cultura recordó que al inicio de esta legislatura se puso en marcha un ticket conjunto para visitar Julióbriga y Camesa Rebolledo que ha significado que este último yacimiento registre un sensible aumento de visitantes. En ese sentido, ha señalado que Camesa-Rebolledo recibió el año pasado 2.115 visitantes, lo que supuso un 20% más con respecto al 2015 (1.637). En cuanto a Julióbriga, fueron un total de 8.010 los visitantes, un 5% más con respecto al año 2015 (7.625), cifras éstas que, para Ramón Ruiz, «son estimables pero que también nos obligan a implantar iniciativas que nos ayuden a un crecimiento de las mismas de manera sostenible y a la largo de todo el año».

ABC:Los arqueólogos confirman una construcción de la época de Adriano en Itálica


Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla han certificado en el conjunto arqueológico de Itálica un lecho de banquetes de la época romana con una construcción en patio única en España, similar al que el emperador Adriano tenía en Roma. ABC dio algunos detalles de este descubrimiento a mediados del pasado de mes de julio.

Se trata de uno de los hallazgos más llamativos del denominado Proyecto de la Casa de la Cañada Honda, una de las casas mejor conservadas de Itálica, cuya excavación comenzó en los años 70 del pasado siglo pero de la que aún queda en torno a un tercio de su superficie por conocer, según han informado fuentes de este proyecto.

Los arqueólogos han comprobado que constituye un elemento único en España en lo referente a estructuras de este tipo, con similitudes al conservado en la Villa de El Ruedo de Almedinilla (Córdoba).

Este tipo de construcciones eran parte indispensable de los banquetes que las clases altas realizaban para sus amigos, aunque el de Itálica sólo tiene comparación con el que utilizaba el emperador Adriano en la Villa Adriana del Tívoli en Roma.

El trabajo se realiza en el marco del Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide, que se inició el pasado 3 de julio, y constituye el primer proyecto de excavaciones arqueológicas de la UPO en Itálica.

Las excavaciones, dirigidas por Rafael Hidalgo, se centran en dos puntos específicos del conjunto arqueológico que presentan importantes incógnitas y cuya resolución permitirá comprender diversos aspectos de la configuración y evolución de la ciudad de Itálica.

En el caso de la Cañada Honda, además de completar la excavación, se llevará a cabo también el estudio de las estructuras anteriormente exhumadas, y la certificación de este lecho, llamado «stibadium» ha sido uno de sus hallazgos más llamativos.

Por otro lado, se llevan a cabo también excavaciones en la muralla tardoantigua de Itálica, en el tramo situado en las inmediaciones del Traianeum, una muralla de gran interés para comprender la evolución histórica de Itálica.

jueves, 10 de agosto de 2017

ABC:Hallado un tesoro de ánforas ibéricas en el Mar Egeo



Arqueólogos griegos han hallado los restos de un barco ibérico del siglo I o II después de Cristo en aguas del archipiélago de Furni, en el mar Egeo, que iba cargado de ánforas, un tesoro sin parangón por la cantidad de vasijas descubiertas.

«Se trata de ánforas del tipo Dressel 38 y Beltran IIA, fabricadas en los alrededores de Cádiz, y es la primera vez que se halla en el Egeo un cargamento de este tipo», explica a Efe el arqueólogo responsable de la investigación, Yorgos Kutsuflakis.

El cargamento se halló en un zona marítima de alta actividad comercial durante los primeros siglos después de Cristo.

«En los tiempos romanos el Mediterráneo se había transformado en un inmenso mercado único gracias a la seguridad que ofrecía la Pax Romana a las rutas marítimas», explica el arqueólogo para añadir que esto explica la presencia de productos de España y de Túnez en esa zona del Egeo.

«La gran cantidad de ánforas halladas durante toda la operación indica que el principal cargamento de los naufragios eran líquidos, como aceite y vino», dice Kutsuflakis, que añade que han sido hallados también cargamentos de salsas para pescado.

La investigación arqueológica submarina en Furni comenzó en 2015 con la contribución de RPM Nautical Foundation, un organismo no lucrativo que se dedica al apoyo de la arqueología marítima.

Investigación previa
El motivo para lanzar una investigación arqueológica submarina en este lugar fue un estudio previo que había hecho este arqueólogo sobre una colección de ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria hallada allí por pescadores.

El arqueólogo destaca que para la realización del proyecto «el apoyo incondicional de la población local» fue un factor determinante y añade que los pescadores dieron a los arqueólogos información crucial para la localización de los naufragios.

Las ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria indicaban, según Kutsuflakis, que el estrecho entre esta isla y la de Samos, donde está el archipiélago de Furni, formaba parte de una ruta marítima del pasado y que allí podía haberse producido un número considerable de naufragios.

La operación arqueológica ha conseguido localizar y estudiar hasta ahora 53 naufragios, la mayoría de los cuales se sitúan a una profundidad de entre 60 y 120 metros, por lo que es necesario el uso de un submarino operado por control remoto.

Además del barco que transportaba las ánforas fabricadas en la actual Cádiz (la entonces Gades romana) este año han sido descubiertos otros siete naufragios.

De las embarcaciones hallada se extraen solo los objetos más indicativos del cargamento, para un estudio más detallado.

Los hallazgos prueban que por el estrecho entre Icaria y Samos pasaba una ruta marítima que «unía el mar Negro con las islas de Rodas y Chipre» y que «era muy frecuentada desde el inicio de los tiempos romanos hasta el siglo VII», destaca Kutsuflkakis.

«La fundación de Constantinopla, a comienzos del siglo IV, por el emperador romano Constantino I el Grande, intensificó el comercio en esta ruta», precisa el arqueólogo.

Territorio local
A partir de la llegada de los árabes a la costa del Mediterráneo en el siglo VII, y del consiguiente comienzo de la actividad de corsarios en esa zona, la ruta declina y tan solo operan allí pequeñas embarcaciones locales.

El coste de cada operación de investigación, que dura entre veinte y treinta días, oscila entre 40.000 y 50.000 euros.

El arqueólogo precisa que esta cifra no incluye el coste diario de 8.000 euros del barco de investigación, pues la RPM Nautical Foundation lo pone a disposición de forma gratuita.

Kutsuflakis espera que, algún día, en el archipiélago de Furni sean posibles visitas guiadas de buceadores a los naufragios.

«Desgraciadamente, en tiempos de crisis es difícil disponer de los fondos para organizar este tipo de actividades», dice.

Además de Furni, hay un gran número de restos de naufragios de la antigüedad potencialmente accesibles a los buceadores en otros lugares del mar Egeo, como en el golfo sur de Eubea, en el estrecho entre Lavrion y Macrónisos, cerca del cabo de Sunion, o en Alonnisos, en las Espóradas del norte.

miércoles, 9 de agosto de 2017

La Vanguardia:La residencia del emperador Adriano


En un lugar de ensueño, entre la Vía Augusta y el Mediterráneo, los romanos levantaron una villa colosal. A doce kilómetros de la entonces Imperial Tárraco, la residencia disponía de lujosas salas de recepción, un suntuoso comedor para banquetes, habitaciones con vistas al mar, amplios conjuntos termales, un jardín formidable y un templo dedicado al dios persa Mitra de dimensiones excepcionales. Una casa única. Una residencia para un emperador. La nueva interpretación de la villa romana de Els Munts d’Altafulla la sitúa como el lugar donde se alojaron Adriano y su séquito en su visita a Tárraco, en el invierno del año 122. El Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) y la Agència Catalana del Patrimoni invertirán más de 1,5 millones de euros para poner al día este monumento e incorporar en su relato su más que probable pasado imperial.

“En el siglo II se derriba la casa que había y se levanta otra que no se puede comparar con ninguna otra villa hallada en Hispania, todo aquí es excesivo... Se urbaniza todo el montículo como un conjunto concebido y dimensionado para alguien con mucho poder, alguien como el emperador Adriano”, mantiene Josep Anton Remolà, arqueólogo del MNAT y principal valedor de esta nueva interpretación. Y aunque no hay ninguna prueba concluyente, la suma de evidencias otorga consistencia a su tesis, en cuya publicación está trabajando. De lo que sí hay pruebas es de la visita imperial durante el invierno de 122 y 123. Sobre la estancia de Adriano, Historia Augusta relata una anécdota que vivió el emperador en Tárraco mientras paseaba por unos jardines –¿los de esta villa, quizás?– cuando el esclavo de uno de sus invitados le atacó con una espada; el propio emperador inmovilizó al agresor y lo entregó sin dar mucha importancia al suceso porque consideró que aquel esclavo estaba perturbado. Durante esa estancia, Adriano, el emperador viajero, el militar calculador pero también el hombre fascinado por la cultura griega, convocó en Tárraco una reunión de los concilios provinciales de Hispania que también está documentada. Se acababa de estrenar el teatro, quizás inaugurado por el propio emperador; se había reconstruido el templo de Augusto, y la ciudad, capital de la Hispania Citerior, vivía su momento de mayor esplendor urbanístico. “Era una visita programada, ¿en qué otro lugar se podría haber alojado al emperador y a todo su enorme séquito sino en una villa perfectamente comunicada y con todos los lujos y comodidades imaginables?”, plantea Remolà. Refuerza su hipótesis el hallazgo en la casa de la escultura de mármol blanco policromado de Antínoo, el amante predilecto del emperador que murió ahogado en el Nilo, en presencia del propio Adriano. Desde entonces, Antínoo recibió honores divinos de todo tipo, se fundaron ciudades con su nombre, se acuñaron monedas y se le dedicaron santuarios y también estatuas, pero principalmente en Oriente, por lo que resulta significativa la pieza hallada en Els Munts. Otro elemento que confiere a la villa una característica única es el santuario iniciático dedicado al dios persa Mitra de grandísimas dimensiones (30 metros por 8,10). “Era una especie de secta religiosa que daba una trascendencia a la muerte y eso entusiasmaba a los militares; de hecho, los mitreos suelen encontrarse en campamentos militares, no en villas, y este es el más grande hallado en Occidente... para un gran militar como era Adriano”, mantiene Remolà. Este arqueólogo también participó en las excavaciones del 2004 (las últimas realizadas en Els Munts), en las que se descubrió este templo iniciático, que según los arqueólogos podría dar cabida hasta a 135 personas, y también las conexiones de la casa, a través de un pasillo con columnas, hasta el espectacular conjunto termal. Junto al mar, la villa disponía de otras termas y, presumiblemente, de un pequeño muelle desde donde podían desplazarse en barco hasta Tárraco como alternativa a la Vía Augusta. El conjunto principal de la residencia se situaba en lo alto del montículo, con las habitaciones organizadas a partir de un gran peristilo con columnas e inmejorables vistas al mar. Poco queda de esta zona, en la que sí es visible la completa instalación de cañerías y depósitos de agua para abastecer las necesidades de la residencia, del enorme jardín y, especialmente, de las termas. Estas instalaciones disponían de espacios para baños de vapor, agua caliente y fría, con fuentes, terrazas para tomar el sol y también letrinas. La primera intervención –prevista para después del verano– por el MNAT y la Agència Catalana del Patrimoni Cultural prevé la mejora de la restauración de esta zona, con un presupuesto inicial de 130.000 euros. Sin embargo, la joya del yacimiento es la galería que da acceso a las habitaciones del piso inferior de la villa, que conservan pinturas murales en paredes de casi dos metros de altura y los pavimentos de mosaico. “Aquí se encontraron los restos de un pórtico superior con columnas salomónicas y capiteles”, añade Remolà. Lo que indica que habría un segundo piso en el que se podrían haber alojado el emperador y los huéspedes más distinguidos. Este pasillo inferior da acceso a varias habitaciones. En una de ellas se encontró un espectacular techo moldurado de casetones que todavía no se ha expuesto al público. En el museo sí pueden contemplarse otras piezas significativas halladas en el yacimiento, como la escultura de Antínoo o varios mosaicos. Otra de las habitaciones se reconvirtió más tarde en una cisterna para almacenar agua y es ahí donde se localizó el sello de bronce que ha permitido identificar a los propietarios o ocupantes de la casa después de la estancia del emperador: era Valerius Avitus. Los arqueólogos también localizaron un fresco que corrobora que Avitus y su esposa Faustina vivieron posteriormente en esta villa, que quedó destruida a finales del siglo III. Hasta entonces la villa de Els Munts destacó por sus dimensiones, por sus instalaciones y también por su imponente decoración a base de pinturas, mosaicos y esculturas, por encima del resto de villas localizadas hasta ahora en el entorno de Tárraco, como La Llosa de Cambrils, la de Calípolis (donde se localizó el gran mosaico de los peces) o la villa del Moro de Torredembarra.

“Tenemos prevista una actuación integral en la villa, es un lugar excepcional y hay que revisar y actualizar su explicación”, mantiene la directora del MNAT, Mònica Borrell. Tras la adecuación en las termas está previsto renovar la cubierta de la zona de la casa, actualmente de uralita. El plan director del MNAT y la Agència Catalana del Patrimoni Cultural, de más de un millón y medio de euros incluye también la renovación del centro de interpretación y la adecuación del recorrido. Otros especialistas como el arqueólogo Joaquín Ruiz de Arbulo, que asume plenamente la tesis de Els Munts como residencia del emperador Adriano, trabaja conjuntamente con la Agència del Patrimoni, para que en el futuro este pueda ser un yacimiento de referencia para los estudiantes. “Els Munts tienen un potencial de excavación impresionante, de hecho todavía no hemos situado la puerta de entrada de la villa y quedan muchas zonas por excavar”, mantiene Arbulo.