martes, 8 de septiembre de 2015

El Mundo:¿Una gran ciudad sepultada bajo la desembocadura del Guadalquivir?


El investigador sanluqueño Manuel Cuevas ha comunicado a la Junta de Andalucía lo que considera el hallazgo, mediante fotografías tomadas por satélite, de una gran ciudad antigua sepultada en el pinar de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), junto a la desembocadura del Guadalquivir. Las fotografías aportadas por el investigador, empresario autodidacto de 52 años, están tomadas por satélite a 700 kilómetros de altitud y posteriormente aumentadas y tratadas, y dejan ver formas estructurales sepultadas también en el Cerro del Trigo, en el actual parque de Doñana, donde el arqueólogo alemán Adolf Schulten ubicó la antigua Tartessos, a unos seis kilómetros de La Algaida, pero en la otra orilla del río Guadalquivir.

Cuevas ha presentado un escrito en el Registro de la Consejería de Cultura de Andalucía en el que aporta las coordenadas de lo que ha interpretado como cuatro grandes edificios y un poblado, todos ellos de no menos de 2.500 años de antigüedad. Una de estas estructuras, edificio o plaza rodeada de edificios, llega a medir 360 metros por 180, mientras que otra de las estructuras mide unos 180 por 100 metros, unas construcciones de dimensiones inusuales para ese periodo histórico.

La zona del pinar de La Algaida tiene una extensión de unos ocho kilómetros cuadrados, en los que las fotografías de satélite manejadas por Cuevas pueden interpretarse estructuras de edificios completos, como si se hubieran conservado por haber sido sepultados de golpe al haber sufrido una gran inundación de agua y sedimentos. Independientemente de esos restos enterrados, Cuevas ha detectado otro tipo de estructuras más en superficie, de una época más reciente aunque anterior a la etapa romana, como espigones portuarios, canales navegables, restos de muros, cimentaciones y estructuras que podrían haber sido embarcaderos y otras que ofrecen líneas paralelas y cuadrículas de dimensiones similares a las de las calles de una ciudad.

Ante unas fotografías que Cuevas interpreta como "evidencias", el investigador ha pedido apoyo de la Consejería de Cultura para efectuar un estudio de tomografía eléctrica para determinar a qué profundidad se hallan los muros que estén más próximos a la superficie para poder determinar una ulterior excavación, además de para hacer otras fotografías aéreas de la zona. Responsables de la Consejería, que han visto las fotografías de Cuevas y escuchado sus explicaciones, le han remitido a la Delegación de Cultura de Cádiz, donde debe presentar un proyecto de investigación que deberá estar avalado por una universidad andaluza, para dotarlo de carácter científico y académico.

Entre otros especialistas, Cuevas ha contactado con el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla Ramón Corzo, quien ha mostrado interés por los indicios revelados por las imágenes del satélite, las cuales considera que deberían comprobarse científicamente con una excavación o al menos con unas catas o con tomografías. En la zona de La Algaida se hallaron hace años restos turdetanos y romanos en el lugar denominado "El Tesorillo", y a una cierta distancia de allí Cuevas tiene localizadas numerosas piedras con argamasa, sillares y restos de muros enterrados.

Cuevas, quien lleva años dedicado a su particular investigación y que conoce La Algaida como la palma de su mano, ha lamentado la "falta de entusiasmo" que encuentra entre los arqueólogos, sean adscritos o no a la Administración, si bien es consciente de que estructuras arquitectónicas como las que está seguro de haber detectado, por la profundidad a que se encuentran y la evolución del nivel del mar en la zona, tendrían una antigüedad superior a la de las grandes estructuras faraónicas y mesopotámicas.

Algunas de estas estructuras, por la profundidad a que se hallan, remiten al periodo en el que la desembocadura del Guadalquivir era un enorme estuario, en el que el agua del mar cubría la actual Sevilla, una época, en definitiva, en la que no se conoce tecnología para construir semejantes estructuras y que, en cualquier caso, remitiría a los ámbitos del mito, a una civilización perdida, desconectada del devenir histórico científicamente conocido.