viernes, 30 de septiembre de 2016

La ciudad romana que hay bajo el suelo de Zaragoza, 600 metros de cloacas


Uno de los más antiguos monumentos arqueológicos del mundo romano es la denominada Cloaca Máxima de Roma, la cual, construida ya en tiempos del rey etrusco Tarquinio el Viejo (618-578 a.C.) conduce todavía parte de las aguas residuales de la ciudad de Roma hasta el río Tíber. Las cloacas, como hoy en día pero hace ya más de dos mil años, posibilitaron en el mundo romano que sus ciudades dispusiesen de agua corriente y potable en sus casas. Algunas de aquellas cloacas eran transitables e incluso navegables (como la citada cloaca Máxima de Roma) y su limpieza un trabajo reservado para convictos (purgatores cloacarum).

Como red principal de saneamiento e higiene de la ciudad romana, las cloacas eran siempre de obra pública, planificadas, ejecutadas y mantenidas con fondos de la administración local.

Por lo general, las cloacas se construían encajadas sobre el terreno natural, siendo las paredes de hormigón (opus caementicium) y su suelo plano (realizado a base de cantos rodados recubiertos de argamasa) con una ligera pendiente para facilitar la circulación de las aguas hasta su desagüe.
En cuanto a Caesaraugusta, la ciudad fue fundada por el primer emperador de Roma, César Augusto. Los arqueólogos (así queda registrado en el estudio

Las cloacas de Caesaraugusta y elementos de urbanismo y topografía de la ciudad antigua, de Francisco de Asís Escudero Escudero y María Pilar Galve Izquierdo, que ha publicado la Institución Fernando el Católico) han determinado que las cloacas de Caesaraugusta fueron diseñadas en los momentos iniciales de su fundación (segunda mitad del siglo I d.C.), constituyendo las estructuras romanas hasta el momento encontradas en Zaragoza que se hallan a mayor profundidad, incluso por debajo de las zanjas que fueron preparadas para cimentar sus murallas.

Sin embargo, mil cien años después, tras la Reconquista de Zaragoza, y durante toda la Edad Media, las cloacas habían dejado de tener utilidad, de manera que ya en los siglos XVI y XVIII diversos textos se refieren a ellas como “pasadizos subterráneos” muchos de los cuales pasaron a formar parte de historias y leyendas.

Ya en el siglo XX, en 1980, durante los trabajos de restauración en La Seo, se halló bajo el pavimento de la catedral una cloaca cuya función se desveló era la de la recogida de aguas caídas de la plaza del templo del Foro romano.

En ese mismo año se hallaba también otra cloaca en la calle de Don Jaime, a decir de los arqueólogos autores de este libro, una de las más interesantes halladas hasta ahora.

Dos años después, en 1982, los arqueólogos localizaron el sistema de desagüe de las termas que se hallan (musealizadas) en la calle de San Juan y San Pedro.

Y fue años después, entre 1988 y 1994 durante las excavaciones arqueológicas en la plaza de La Seo y solares contiguos, cuando los arqueólogos consiguieron completar el conocimiento de los canales y cloacas al servicio del Foro de Caesaraugusta.

De este modo, en la actualidad hay 30 cloacas registradas arqueológicamente, cuyo conjunto es superior a los 600 metros de longitud.

Asimismo, los trabajos arqueológicos efectuados durante el presente siglo han dado como resultado el descubrimiento de varias cloacas fuera del recinto amurallado de la ciudad, lo que indica que la colonia se extendía por una superficie más amplia de la considerada hasta ahora.

ABC:El amargo final de Escipión «El Africano», el general que derrotó a Aníbal acabó desterrado de Roma

Cuando Aníbal Barca arrasó a un ejército romano muy superior en número al suyo en la batalla de Cannas, un joven oficial romano, de 20 años, destacó por su coraje en medio del desastre. Publio Cornelio Escipión actuó con la «virtus» que cabía esperar de un aristócrata romano y cargó contra aquellos supervivientes del ejército romano que proponían abandonar a la moribunda república. Prorrumpiendo en un «consilium» donde las tropas supervivientes discutían el asunto, el tribuno alzó la espada y juró por Júpiter Optimus Maximus que no abandonaría nunca Roma y mataría con sus manos a todos los que lo hicieran.

Como relata Adrian Goldsworthy en «Grandes generales del Ejército romano» (Ariel), Escipión poseía desde joven de «la ilimitada confianza en sí mismo de un patricio, conocedor desde la infancia que estaba destinado a ocupar un papel preeminente en la vida pública de Roma».

Inteligente, carismático y una gota supersticioso, Escipión se caracterizó desde muy joven por los golpes teatrales envueltos en una supuesta aura de divinidad. Tal vez por ello se decía –como en el caso de Alejandro Magno– que se había descubierto a su madre yaciendo con una serpiente gigante antes de quedarse embarazada. ¿Creía el general romano realmente en aquellas leyendas y en que los dioses guiaron sus victorias? Probablemente no. Los historiadores se inclinan a pensar que simplemente Escipión se valía de estos gestos para motivar a sus tropas y aumentar su popularidad.

La guerra en Hispania: el origen de la leyenda
Durante la guerra contra Cartago, el padre y el tío de Escipión se hicieron cargo del frente en Hispania, buscando cortar el envío de más tropas y suministros a Aníbal. En el año 211 a.C, sin embargo, ambos fallecieron a consecuencia de la traición de las tribus celtíberas, entre ellas la ciudad de Iliturgi, y de la acometida de Asdrúbal, hermano del genio cartaginés. Los dos hermanos romanos llevaban años pidiendo más recursos y advirtiendo del riesgo, como así ocurrió, de que Roma perdiera todos sus aliados españoles si mostraba debilidad.

Fue en esas fechas cuando el joven Escipión se postuló para ponerse al frente de los escasos ejércitos de Roma en España. Incapaces de encontrar candidatos que quisieran ir a una misión tan incierta, el Senado convocó a los Comitia Centuriata para la elección. Solo Escipión se presentó y, por tanto, le fue otorgado automáticamente el cargo de España en calidad de procónsul. Eso a pesar de su juventud (25 años) y de su inexperiencia. Decisiones extraordinarias para una situación de urgencia.

Escipión inició la expulsión de los cartagineses de España con una fuerza de cerca de 28.000 soldados de infantería y 3.000 jinetes. Frente a él se encontraban tres poderosos ejércitos, si bien distantes entre sí: el de Asdrúbal Barca, el de Magón Barca y el de Asdrúbal Gisco. Su objetivo fue el de vencer a cada una de estas fuerzas por separado y sin que les diera tiempo a coordinarse.

Escipión eligió la conquista de la ciudad de Cartago Nova (la actual Cartagena) para anunciar su llegada a la península. Fundada por el padre de Aníbal, la ciudad era la principal base de operaciones de los cartagineses en España, la sede de su gobierno, su puerto más grande y una de sus plazas mejor fortificadas. Si bien un asedio en la Antigüedad podía durar meses, y eso precisamente es lo que querían evitar los romanos; Escipión logró rendir la ciudad en un asalto directo gracias a la información de unos marineros de la ciudad aliada de Tárraco (Tarragona), que le contaron que al norte de Cartago Nova había un lago por el cual se podía pasar cuando bajaba el nivel del mar. El propio general romano participó de la batalla, donde se disputó cada metro del recinto amurallado y la victoria romana dio paso al saqueo. Magón Barca estaba fuera de juego.

La conquista de Cartago Nova otorgó a Escipión prestigio, una base en la España meridional y al menos 18 navíos de guerra. Estas nuevas fuerzas permitieron a Escipión dirigirse con garantías al encuentro de Asdrúbal Barca en el año 206 a.C. No está claro hoy en día si hubo realmente un enfrentamiento a gran escala, pero lo cierto es que Asdrúbal tuvo que salir de la península para reforzar a su hermano en Italia (aunque nunca llegó a su destino; solo su cabeza decapitada) dejando un reguero de bajas tras de sí. Un ejército menos al que derrotar, debió tachar Escipión.

Faltaba el contraataque. En el año 206, Gisco unió sus fuerzas a los supervivientes del ejército de Magón y organizó una fuerza temible: 60.000 infantes y 4.000 jinetes, entre ellos la fuerza mercenaria de númidas dirigida por el príncipe Masinisa, más tarde aliado de Escipión en Zama.

En Ilipa, hoy cerca de Sevilla, se enfrentaron al fin ambos ejércitos. Tras una infinidad de escaramuzas en los días previos, al inicio del combate los vélites (infantería ligera reclutada entre las clases bajas) arrojaron lanzas contra la veintena de elefantes cartagineses. Los animales huyeron y dejaron paso a que las caballerías ligeras retomaran la lucha donde lo habían dejado en las vísperas. A continuación, las tropas romanas atacaron a los aliados españoles de Asdrúbal, situados en los flancos, con menos ganas que nadie de dar su vida en una guerra extranjera donde solo eran meros invitados locales.

Cuando los celtíberos empezaron a ceder terreno, Escipión mantuvo la calma y se contuvo de adelantar a su infantería aliada, puesto que confiaba ciegamente en la resistencia física de sus tropas puramente romanas. Sus soldados habían comido antes de la batalla y sabían que las horas correrían a su favor conforme aumentara el calor. Además, a diferencia de su rival, Escipión había situado a los hispanos en el centro porque no confiaba mucho en ellos (más cuando su padre y su tío habían muertos traicionados por tropas locales) y esperaba que la batalla se resolviera sin que apenas intervinieran. La diferencia entre la fe que ambos comandantes tenían en estas fuerzas auxiliares marcó el devenir de la jornada.

Camino de Zama, el ocaso de Aníbal
La presión romana obligó al ejército de Gisco a retirarse con cierto orden. Pero aunque volvieron a reorganizarse en la colina del campamento, en poco tiempo comenzaron las deserciones entre los cartagineses y muchos de los soldados fueron capturados en medio de la confusión. En los siguientes meses, uno a uno fueron cayendo en manos romanas todos los enclaves enemigos en España. Tras superar un motín de sus tropas y varias rebeliones de los celtíberos aliados, Públio Cornelio Escipión partió al fin hacia Roma con la misión cumplida.

Y lo cierto es que no le esperaban los vítores que él había imaginado. En el año 205 recibió uno de los consulados, a pesar de que no cumplía con la edad exigida, pero a cambio comenzó a formarse un partido de senadores que recelaba del poder creciente de Escipión. Solo su popularidad evitó que este grupo de senadores, encabezados el rígido Catón «El viejo», pudieran arrebatarle el consulado a raíz de un escándalo protagonizado por uno de los oficiales de Escipión.
No obstante, Roma seguía en estado de guerra y necesitaba cerca a sus mejores militares. Las derrotas en España hicieron insostenible que Cartago pudiera seguir su guerra en Italia, aunque eso solo suponía la solución de la mitad del problema. Fabio Máximo, el escudo, y Marco Claudio Marcelo, la espada, habían contenido las acometidas de Aníbal en el momento más oscuro de la guerra, pero iba a ser ahora una generación más joven la que finiquitara el conflicto.

Los planes de Escipión pasaban por trasladar las operaciones al terreno enemigo, usando Sicilia primero como base de adiestramiento para desembarcar un ejército invasor en África cuanto antes. Una vez en este continente, el general romano venció sin dificultad a los dos primeros ejércitos que mandaron contra él valiéndose de ataques nocturnos a sus campamentos. Aníbal se vio obligado así a regresar a África, cuando Escipión exigió un comandante a su altura.

El genio cartaginés fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. y Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin a su sueño de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental. Escipión neutralizó la amenaza de los 80 elefantes reunidos por el Aníbal aplicando varias tácticas: por un lado ordenó a sus hombres bruñir corazas, cascos y cualquier cosa de metal, de tal modo que el sol se reflejara en ellos y deslumbrara a los animales; además, pidió a varios músicos militares que desconcertaran con su ruido a los elefantes.

Los romanos se encargaron de que los nerviosos animales (aterrados por el ruido y los reflejos) pasaran de largo a través de los pasillos que había dejado Escipión entre sus tropas. Atacados desde los flancos por las lanzas de los legionarios, los elefantes murieron o retrocedieron hacia las líneas cartaginesas. Al final del combate, las bajas cartaginesas se elevaron a alrededor de 20.000 muertos y 15.000 prisioneros. Los romanos capturaron también 133 estandartes militares y once elefantes.

A Escipión le fue otorgado el apelativo de «El Africano» por su victoria, así como un espectacular triunfo a su vuelta a Roma.

Un final amargo, acusaciones y exilio forzado
El problema al que debió enfrentarse entonces era que, a sus 30 años, Escipión ya había logrado todo a lo que un senador puede aspirar en su vida. Solo cabía que el sistema republicano frenara de alguna forma su ascenso, como acostumbraba a hacer para evitar que un hombre acumulara demasiado poder. En 194 fue elegido para un segundo consulado, durante el cual dirigió sus tropas contra las tribus galas del norte de Italia. Nada que, en cualquier caso, le pudiera reportar grandes reconocimientos.

En el año 190, asistió a su hermano Lucio cuando le fue otorgado un consultado y se vio forzado a combatir contra el Imperio seléucida de Antíoco III, que curiosamente tenía a Aníbal contratado en calidad de consejero militar después de que éste hubiera tenido que huir de Cartago.

Durante la aplastante victoria de Lucio sobre Antíoco en la batalla de Magnesia, se insiste en los textos del periodo en que Escipión «El Africano» se encontraba gravemente enfermo y no pudo participar en la contienda. Tal vez es una forma de reseñar que Lucio fue el único responsable de la victorio, o precisamente de ocultar que pudo ser su hermano el que mandaba en verdad. Más fama es lo último que necesitaba Escipión en ese momento, con sus enemigos en Roma presumiendo de colmillos.
A su vuelta a la política romana, los dos hermanos fueron acusados de apropiación indebida del botín de guerra y de dar un trato de favor a Antíoco a cambio de que liberara al hijo secuestrado del general romano. Catón y los suyos lanzaron una campaña de acoso y derribo contra la familia Escipión que, de hecho, desembocó en un juicio donde «El Africano» trató de escabullirse invocando su popularidad. En una de las jornadas del juicio, que coincidía con el aniversario de la batalla Zama, Escipión se ausentó porque quería elevar sacrificios a los dioses en señal de agradecimiento. Este exceso de autoestima iba a costarle muy caro.

Los cargos siguieron en pie, a pesar de todas las maniobras populistas de los Escipiones, hasta el punto de que las propiedades de Lucio fueron violentamente confiscadas. La persecución, de hecho, solo se frenó cuando Escipión se vio forzado a una especie de destierro de Roma. «Yo mismo me destierro si es que crecí más de lo que te convenía», afirmó según la versión mitificada. Se exilió a su casa de campo en Liternum y pasó sus últimos cinco años allí. Al morir se dice que reclamó que su cuerpo no regresara a la ingrata tierra romana.

Si bien no hay unanimidad sobre el año exacto de su muerte, Polibio y Rutilio sostienen que falleció en el mismo año que murió su más íntimo enemigo, Aníbal, al que guardó siempre cierta admiración.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Arqueólogos descubren indicios de un templo de Ramsés II en El Cairo


El Cairo, la populosísima capital egipcia, se extiende hoy más de 400 kilómetros cuadrados hacia el desierto. Las casas de los barrios periféricos conviven muchas veces junto a yacimientos arqueológicos que, a pocos kilómetros de coches y autobuses, desentierran restos de su faraónico pasado.

Un equipo de egiptólogos alemanes y egipcios ha descubierto los primeros indicios -en forma de fragmentos de estatuas y bloques- de la existencia de un templo del faraón Ramsés II en Heliópolis, uno de los principales barrios cairotas, según ha informado el Ministerio de Antigüedades egipcio.

Momento del hallazgo
El descubrimiento, señala el director del área del Antiguo Egipto en el Ministerio, Mahmoud Afifi, se produjo por casualidad, cuando los arqueólogos «se tropezaron» con unos bloques y otros fragmentos del santuario a unos cientos de metros del obelisco del rey Senusret en Matariya, al noreste de la ciudad.

Más al norte, el equipo recuperó un grupo de bloques de gran tamaño que muestran al faraón Ramsés II adorando a uno de los numerosos dioses del panteón egipcio. Estos bloques, donde el nombre del faraón aparece grabado como «Paramessu», una rara variante de la escritura original (User-Maat-Re Setepenre), serían parte de la decoración de las dependencias internas del templo, detalla el director de la parte egipcia de la investigación, Ayman Ashmawi.

Según este arqueólogo, los fragmentos y bloques grabados demuestran que fue Ramsés II quien erigió el templo. «Se confirma la hipótesis de que Ramsés II mostró un especial interés en Heliópolis durante las últimas décadas de su reinado (casi 70 años)», ha añadido. Ramsés II, faraón de la XIX dinastía, gobernó Egipto finales de 1270 a.C. hasta 1210 a.C. aproximadamente, y durante su reinado construyó numerosos templos y otros edificios conmemorando su figura.

El mayor y más importante de todos lo erigió en Tebas (ahora área de Luxor, cerca al Valle de los Reyes) y fue descubierto por Champollion: el Ramesseum, con dos patios y más de 40 columnas o pilonos. Aunque quizá el más imponente sea el de Abú Simbel, que el faraón ordenó edificar para afianzar su presencia en Nubia.

Tras estos indicios de un nuevo templo de Ramsés II en El Cairo, la misión arqueológica continuará las excavaciones en una zona más amplia, hacia el sureste de donde se considera que se alzaba el corazón del templo.

De momento, según ha apuntado el director alemán del equipo, Dietrich Raue, se han descubierto diversos amuletos y herramientas de metal.

martes, 27 de septiembre de 2016

Programación completa de "Sit Tibi Terra Levis"


Aquí teneis la programación completa de nuestras primeras Jornadas del Mundo Antiguo "Sit Tibi Terra Levis".Os recordamos que se desarrollaran los días 6,7,8 y 9 de octubre.







lunes, 26 de septiembre de 2016

ABC:Antinoo, el amante del emperador Adriano, recupera su rostro en Roma


Murió en el Nilo y fue amante de un emperador, se le adoró como un dios, su fama perduró, su figura fue un canon de belleza y ahora Roma recupera su rostro con la recomposición de un busto, el de Antinoo, que estaba partido en dos.

Como en las buenas historias de misterios arqueológicos, en la que ahora se cuenta en la capital italiana hay un egiptólogo, un anticuario, un par de museos, algunos documentos y la aportación decisiva de la tecnología moderna.

El Museo Altemps de Roma exhibe próximos el uno al otro dos fragmentos de mármol de Carrara que una vez estuvieron juntos: el busto de un joven con una cara añadida después de la fractura de la pieza y el rostro original, la cara de Antinoo.

¿Cómo empezó todo?
Aunque este es en realidad el final de una historia que comenzó en 2005, cuando el egiptólogo William Raymond Johnson, de la Universidad de Chicago y con una larga carrera arqueológica en Luxor, visitaba el museo romano y analizaba un busto que le dio que pensar.

Algo había en ese rostro del joven esclavo (nacido aproximadamente en el 110 en Bitinia, actual Turquía) incorporado al busto que no le encajaba a Johnson, que sabía también del mármol conservado desde 1922 en el Art Institute de Chicago.

«Él sabía que estaba aquí, había venido a ver el Antinoo y cuando se encuentra delante de nuestro busto (...) percibe una posible correspondencia de la cabeza-retrato que está en Chicago con nuestro busto que presenta un rostro restaurado», explica Alessandra Capodiferro, directora del Altemps.

«El caso es que llama a sus colegas de Chicago y dice: pienso que existe una posibilidad de que el rostro expuesto en Chicago pertenezca al busto expuesto en el Altemps», recuerda Capodiferro.

«La responsable del departamento de antigüedades y arte bizantino del Art Institute de Chicago pide intervenir inmediatamente y viene de visita al museo con una reproducción en resina de la pieza de Chicago y aquí comenzamos a acercarla al busto», continúa la también comisaria de la exposición romana.

El elemento distintivo
«De pronto nos entusiasmamos», cuenta Capodiferro al recordar cómo comprobaron que los rizos del cabello del busto de Antinoo correspondían con los del fragmento conservado en la ciudad estadounidense.

Esos cabellos rizados -un elemento distintivo en la iconografía de Antinoo- sirvieron de punto de partida para elaborar un modelo en 3D que permitió «unir» en una reproducción las dos piezas que, por fin aunque no en el mármol original, pudieron recomponerse.

«Los rasgos respecto al canon de la representación de Antinoo son reconocibles, es decir, el peinado, pero también los labios, los ojos, ese rostro un poco con esa expresión turbada», afirma Capodiferro.

Que la cara de Antinoo acabara en un museo de Chicago es el resultado de la venta, perfectamente legal, de la pieza a Charles Lawrence Hutchinson, primer presidente del Art Institute de esa ciudad, que en Roma lo adquiere en 1898 al anticuario Attilio Simonetti.

Investigación arqueológica
«Desde un punto de vista de la investigación arqueológica este caso ilustra un aspecto de la historia del coleccionismo porque esta pieza al final del siglo XIX estaba disponible para la venta en el mercado anticuario», destaca la directora del Museo Altemps.

Ya en 1756 se tiene constancia de la existencia del busto con una cara restaurada porque el arqueólogo e historiador alemán Johann Joachim Winckelmann lo incluye en la relación de obras que encuentra en la romana Villa Ludovisi.

Las obras de la colección Boncompagni Ludovisi -incluido ese busto- pasan a formar parte del Estado italiano en 1901 (y desde 1997 se exponen en el Altemps), pero la cara de Antinoo viaja al otro lado del Atlántico y desde 1922 está en la colección del Art Institute de Chicago.

No se puede decir, sin embargo, que la imagen del Antinoo que se puede ver ahora reunida en una reproducción -aunque vecina a los fragmentos que una vez estuvieron unidos- tenga algo que ver con el joven que conquistó al emperador Adriano.

«En este caso estamos frente a una idealización de la figura. La iconografía parte de rasgos prácticamente perfectos, ya sea en lo que afecta al rostro como cuando se trata de una estatua, con un cuerpo atlético, lo que podemos inferir de la espalda del busto» del Altemps, reconoce Capodiferro.

Sobre quién fue Antinoo se sabe poquísimo, algo más solo que sus imágenes tenían el propósito de compensar una ausencia y que su representación, ecléctica, puede tener más de un rostro; en Roma ahora se puede ver dos.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Destapan una piscina colosal en la ciudad antigua de Afrodisias


La ciudad antigua de Afrodisias, que data del Imperio Romano y que forma parte de la Lista de Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO, sobresale por sus estructuras muy bien conservadas.

Las primeras excavaciones arqueológicas en la ciudad antigua arrancaron en 1904 bajo el liderazgo de arqueólogos extranjeros. Luego las continuó un equipo liderado por el Prof. Dr. Kenan Erim entre 1961 y 1990. Después de la muerte del experto turco Erim las labores se continuaron por el Prof. Dr. Roland R.R. Smith de la Universidad Oxford. Estas labores llevaron al descubrimiento de la piscina colosal en medio de la ciudad.

Esta piscina es la primera destapada junto con el parque en su alrededor que data de la época romana. La estructura fascinante de 2.100 años revela el esplendor de la ciudad y a la vez transmite importantes informaciones sobre la vida social de aquel entonces.

El director de las excavaciones, el Prof. Smith, afirmó sobre el descubrimiento que en comparación con el tamaño total de la ciudad, la piscina tiene un tamaño colosal: “Se trata de una piscina de una longitud de 170 metros, una anchura de 30 metros y una profundidad de 1 metro. La hicieron tan grande para demostrar el poder de la ciudad”.

Rito ibero en el Puente Tablas


Espectacular entrada del otoño en el Puente Tablas. Fue en la Puerta del Sol del Oppidum, que se construyó en el siglo V antes de Cristo y que se descubrió en las últimas intervenciones desarrolladas dentro del plan turístico “Viaje al tiempo de los iberos”, que promueve la Diputación Provincial y la Junta —su presupuesto es de 4 millones de euros—.

La delegada del Gobierno, Ana Cobo, fue testigo de la llegada del otoño y del ritual de los antiguos pobladores de la provincia jiennense, que le otorgaban unas características casi mágicas. La recreación del rito ibero del equinoccio de otoño en el yacimiento de Puente Tablas estuvo desarrollada por parte de la Cátedra Arqueólogo Manuel de Góngora-Empresa Familiar Calderón del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Íbera de la Universidad de Jaén.

“Se trata de una interesante iniciativa destinada a promocionar y divulgar nuestro patrimonio y darlo a conocer entre la ciudadanía en general. Sin duda, es una ocasión única para mostrar la importancia de nuestro legado histórico y de las oportunidades que representa”, manifiestó la delegada del Gobierno andaluz en Jaén, Ana Cobo. Precisamente, con la salida del sol por el horizonte, se tiene la oportunidad de ver cómo su luz se funde con la diosa de la fertilidad —representada por una estela antropomorfa—en un ritual con el que da comienzo el otoño y marca el inicio de un ciclo agrícola. Se recrea en la denominada Puerta del Sol del oppidum, construida en el siglo V antes de Cristo y orientada dirección este-oeste. La representación se realizó con la salida del sol del primer día de otoño. No obstante, sin duda, se muestra como un importante recurso turístico que, tal vez, dentro de un tiempo cuente con un enorme reclamo de personas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Restos de un bebé romano en el yacimiento de A Lanzada



El yacimiento de A Lanzada, en Sanxenxo, ha resultado ser uno de los más ricos e interesantes de cuántos se están excavando en Galicia en estos momentos. El lugar ha ofrecido una gran cantidad de datos para conocer esta región en tiempos de la Edad de Hierro. Procesos como la romanización o las comunicaciones con otros puntos de Europa y el Mediterráneo pueden reconstruirse gracias a los restos aquí hallados.

Sin embargo, el hallazgo que se ha producido esta semana ha superado con mucho las mejores expectativas de los arqueólogos que trabajan en él. En primer lugar, apareció el esqueleto en buen estado de conservación de una mujer, a la que los investigadores bautizaron como Cornelia en honor de unas de las gens más importantes de la historia de Roma. Los huesos de Cornelia permitirán a los especialistas averiguar qué tipo de alimentación mantenían los habitantes del área, así como las causa de su muerte, sus problemas de salud y muchos otros datos de interés.

El hallazgo de Cornelia se vio pronto superado por uno más espectacular aún: el esqueleto de un bebé de muy corta edad. Aunque sus huesos están muy deteriorados, debido a su fragilidad y a las inclemencias del tiempo, los datos de este pequeño cuerpo complementarán a los que ofrezca Cornelia en el laboratorio. Este pequeño bebé datado en el siglo I d.C. ha abierto además el debate entre los historiadores, ya que se considera que los niños menores de un año rara vez recibía una sepultura como tal al no ser considerados seres humanos por completo. Este bebé de A Lanzada está enterrado en un contexto funerario, por lo que podría resultar una excepción a esta práctica. Los investigadores no descartan que puedan producirse más hallazgos de cuerpos, por lo que estas hipótesis podrían verse refutadas o confirmadas en los próximos meses.

viernes, 23 de septiembre de 2016

ABC:Iliturgi, donde Escipión el Africano vengó a su padre


La historia es un constante ajuste de cuentas. Cuando Escipión el Africano arrasó Iliturgi en el 206 antes de Cristo lo hizo movido por la venganza. Pocos años antes la ciudad había traicionado a su padre Publio y a su tío Cneo, que murieron a manos del ejército cartaginés. Tras descubrir numerosos restos del asedio en el cerro de la Muela un equipo de expertos de la Universidad de Jaén desarrolla un proyecto para documentar arqueológicamente la destrucción del llamado «oppidum» ibérico.

La descripción geográfica que el historiador Tito Livio hace de Iliturgi en su «Historia de Roma desde su Fundación» encaja con el paraje donde realiza sus prospecciones el instituto universitario de arqueología ibérica. Además, las armas descubiertas a flor de tierra aclaran que en esta zona, situada en el término municipal de Mengíbar, tuvo lugar un impresionante asedio.

El equipo trata de determinar ahora si las tropas romanas hostigaron a una guarnición de gran importancia o a una ciudad ibérica defendida por cartagineses. Dadas las características de los hallazgos, el director del proyecto, Juan Pedro Bellón, se inclina por la segunda opción.

Combate feroz
Las piezas de plomo lanzadas con ondas, las puntas de flechas y jabalinas, las hojas de lanza y las tachuelas del calzado de los soldados romanos que jalonan Cerro Muela son las pruebas que certifican que en este espacio no tuvo lugar una escaramuza, sino un feroz asedio. Tito Livio cuenta que Escipión no tuvo piedad de los iliturgitanos.

Las tropas romanas no hicieron prisioneros ni saquearon la ciudad. El botín no entraba en sus planes. Se limitaron a asesinar a los hombres, armados o indefensos, que poblaban la ciudad fortificada. También a los niños. Tras la matanza, el general ordenó prender fuego a las casas y dirigió sus tropas, para saldar cuentas pendientes, hacia Cástulo, que se rindió sin presentar batalla.

Escipión quería borrar de la memoria a Iliturgi. Y lo habría conseguido de no ser por el relato de Tito Livio. También ayuda a mantenerla viva el trabajo de campo desarrollado por el equipo de este proyecto, financiado por la Junta de Andalucía, que determinará previsiblemente la ubicación del asedio de la ciudad ibérica.

La romana, con el mismo nombre, está ubicada a un kilómetro de cerro de la Muela, en cerro Maquiz, en el que se superponen las acrópolis, ya que se han descubiertos vestigios de una población del siglo V antes de Cristo.

Iliturgi tenía una gran importancia estratégica en la antigüedad. Radicada en la confluencia de tres ríos (Guadalquivir, Guadalimar y Guadalbullón), era la puerta de entrada hacia el valle del primero, y también paso obligado de las migraciones bélicas que se dirigían hacia la zona oriental mediterránea. De ahí la pugna de romanos y cartagineses por hacerse con el control de la ciudad, que paso de unas manos a otras hasta que Escipión acabó con ella.

Primer asedio
La relevancia del hallazgo radica en que por primera vez se documentará arqueológicamente el asedio del ejército de Roma a una ciudad cartaginesa en el marco de la segunda guerra púnica. Así, el asedio romano a Sagunto se sustenta en la literatura histórica, pero no se ha esclarecido sobre el terreno. «No porque no sucediera, por supuesto, sino porque no contamos con evidencias arqueológicas al respecto», aclara Bellón.

Por fortuna, en cerro de la Muela, en lugar de viviendas hay olivares, lo que facilita los trabajos previos a la excavación, que debe de autorizar la Junta de Andalucía. Hasta el momento sólo se han llevado a cabo prospecciones superficiales en el terreno, del que, además de las armas, han surgido varias monedas cartaginesas y otra romana de gran rareza en la Península.

El instituto arqueológico, que prevé comenzar a excavar cerro Muela durante el primer trimestre de 2017, confía en encontrar en el subsuelo numerosas huellas y también los restos de las víctimas de la matanza. La rabia y el deseo de venganza de los romanos se trasladaron hasta el final de las Guerras Púnicas, cuando Cartago fue destruida y arrasada.

El general que derrotó a Aníbal

Desde muy joven: Luchó contra los cartagineses de Aníbal que habían invadido Italia en Tesino en 218 a. C., cuando tenía 18 años. Allí rescató a su padre herido.

Coraje en la derrota: En Cannas, Aníbal infligió a Roma la mayor derrota de la historia (entre 50.000 y 70.000 romanos muertos). Escipión estaba allí, con 20 años, en 216 a. C. Se sobrepuso con coraje.

Muerte familiar: Después de Cannas, el hermano de Aníbal, Asdrúbal, aniquiló el ejército romano en Hispania. Mueren su padre y su tío, tras la traición de varias ciudades, como Iliturgi.

Casi procónsul a los 24: Roma vive sus horas más bajas, nadie se atreve a pedir el mando de la revancha en Hispania. Escipción se ofrece aunque no tenía la edad. Al final le envían como general.

Toma Cartagena: Escipión decide dar un golpe decisivo y lanza su ejército contra la capital púnica en Hispania, la actual Cartagena, una audacia y logro logístico que devolvió la moral a Roma.

Victoria: La II Guerra Púnica se alarga hasta la victoria de Escipión sobre Aníbal en Zama en 201 a. C. Allí se decidió el declive de Carthago y la hegemonía de Roma, ya casi imperial.

Las entradas de los "Ludi Gladiatori" ya están a la venta


Así son las entradas de los "Ludi Gladiatori" de las primeras Jornadas del Mundo Antiguo "Sit Tibi Terra Levis"que organiza el Certamen Internacional de Novela Histórica "Ciudad de Úbeda". Las entradas ya están a la venta.

Una de las grandes tradiciones culturales del mundo romano fueron los combates de gladiadores y varios colectivos de recreación y reconstrucción histórica se encargarán de recrearlos y explicar el desarrollo de estos actos lúdicos, de gran atractivo en época romana. Simulando un anfiteatro romano, la arena de la Plaza de Toros de Úbeda acogerá un espectáculo didáctico el sábado 8 de octubre, a las 19:30 h de la tarde. Las entradas para poder asistir tendrán un precio de 4€ y pueden ser adquiridas en el local de SEMER Turismo y Cultura (calle Juan Montilla nº3, frente al palacio Vela de los Cobos) o reservar plazas llamando al teléfono 953757916. Toda la recaudación obtenida en esta actividad será íntegramente destinada a la celebración del quinto Certamen Internacional de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda”

Apoya al Certamen asistiendo a los combates.

jueves, 22 de septiembre de 2016

National Geographic:El santuario más sangriento de la antigua Cartago


Hasta el siglo XIX, lo que se sabía de la antigua Cartago era más fruto de la lectura de los autores clásicos y del mito que de la realidad arqueológica. Tras la tercera guerra púnica (149-146 a.C.), las tropas romanas bajo el mando de Escipión Emiliano habían arrasado la ciudad hasta sus cimientos, así que los estudiosos de la Antigüedad no confiaban en que el subsuelo de la metrópolis norteafricana pudiese ofrecer importantes hallazgos. Pese a ello, una serie de arqueólogos aficionados indagaron en las ruinas cartaginesas y hallaron restos de vías, de estructuras domésticas y obras de ingeniería, correspondientes a la colonia romana fundada sobre la capital púnica en el siglo I a.C., así como inscripciones, esculturas y mosaicos de la misma época. En cambio, de la urbe fenicio-púnica tan sólo se localizaron unas necrópolis que excavó un religioso, el padre Louis-Alfred Delattre.
Aparece el Tofet

En 1921, el panorama de la investigación de la Cartago prerromana se transformó repentinamente, cuando un saqueador de tumbas árabe ofreció a un funcionario francés, Paul Gielly, una rara estela grabada con símbolos de la diosa púnica Tanit. Gielly se apresuró a comunicárselo a un compatriota, François Icard, jefe de la policía de Túnez y a la vez coleccionista y buen conocedor del mercado negro de antigüedades, quien quiso saber de dónde procedía tan interesante pieza. Burlado en primera instancia por el árabe, que le indicó un lugar erróneo donde excavar, Icard lo puso bajo vigilancia y una noche lo sorprendió in fraganti extrayendo diversas estelas votivas de un pozo que había cavado en unos terrenos situados a pocos metros del antiguo puerto, entre las actuales rue Hannibal y rue des Suffètes, en el lugar que hoy se visita. Así, por un azar del destino, se descubrió el santuario de Tanit o Tofet.

Las inscripciones, las imágenes de las lápidas, el conjunto funerario; todo indicaba el incalculable valor del yacimiento para la comprensión de las creencias religiosas cartaginesas. Pero lo que los excavadores no se esperaban era que el análisis de los restos óseos y de los dientes contenidos dentro de las urnas revelase que correspondían a individuos de pocos meses de edad, incluso a recién nacidos, así como a carneros, corderos y aves. Ello parecía confirmar las denuncias de los autores grecorromanos sobre la práctica, por parte de los cartagineses, de sangrientos sacrificios de niños a sus crueles divinidades. Gustave Flaubert había desarrollado el tema en su novela Salammbô (1862), que imaginaba la inmolación de infantes en las llamas ante la estatua del dios Moloch, en medio de un ceremonial orgiástico y primitivo. Por ello, el conde de Prorok no dudó en referirse al holocausto de los primogénitos a la «Venus Vampiro de Cartago» o al «insaciable dios Moloch-Baal», afirmaciones que recogió la prensa norteamericana. Hay que tener en cuenta que la palabra hebrea mlk escrita en las estelas, referida a un rito de ofrenda, entonces se traducía como el nombre de un dios: Moloch.

¿Mito o realidad?
Hoy en día todavía se debate si el Tofet de Cartago constituye sencillamente un cementerio infantil o si bien fue un recinto religioso en el que se consagraban los recién nacidos –o, en su defecto, un animal– a Baal-Amón y a Tanit, su consorte divina, como símbolo de agradecimiento por una súplica atendida.

Con todo, el hecho de que el tipo de epígrafes grabados en las estelas sea votivo en lugar de funerario y de que en muchas de las urnas coexistiesen los despojos de ovejas y cabras junto a los humanos, incinerados al mismo tiempo –algo que no se hallaría en un cementerio convencional–, hace plausible la tesis del sacrificio y sugiere que los autores romanos no andaban del todo errados.


Icard y Gielly adquirieron la parcela y comenzaron sus sondeos arqueológicos en 1922. En 1924 los sustituiría al frente del yacimiento una controvertida figura de la arqueología de entreguerras, Byron Khun, conde de Prorok, dandi y aventurero estadounidense de origen polaco. En 1925, Prorok propició la intervención en el Tofet de un comité franco-americano compuesto por orientalistas, profesores universitarios, historiadores, epigrafistas y expertos en cerámica de ambas nacionalidades que aplicarían las metodologías más modernas conocidas por la ciencia arqueológica del momento.
Los trabajos de esos años mostraron que se trataba de un santuario al aire libre, repleto de cientos de altares y cipos (bloques de piedra cuadrados) esculpidos en forma de capillas, de betilos (piedras que señalan la presencia de un dios) y de estelas. Estas últimas estaban inscritas con dedicatorias a Tanit y Baal-Amón, dioses respectivamente de la fertilidad y del cielo y patrones de Cartago. Las estelas señalaron los enterramientos en urnas cinerarias que durante al menos seiscientos años, desde mediados del siglo VIII a.C. hasta la tercera guerra púnica, se habían ido realizando en tres grandes estratos de la necrópolis, los denominados Tanit I, II y III.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

ABC:Un templo romano sin explorar "se está convirtiendo en un vertedero"


Fenicios, tartesos, griegos y romanos tienen cabida en esta historia. A través de la vía Augusta, una antigua calzada romana que conectaba Cádiz con Roma, se llega al santuario de la diosa Salus, un templo milenario irregular que se esconde a día de hoy bajo unas tierras agrícolas. "No quiero entrar tampoco, esas tierras son propiedad privada, pero ahí abajo se encuentran los cimientos del santuario", asegura Francisco Jordi Páez, un joven amante de la historia y férreo defensor del patrimonio histórico. Este jerezano de 23 años lleva seis meses investigando, recopilando datos y redactando un libro acerca de la ciudad romana de Ceri, lo que es hoy la Sierra de Gibalbín.

"He localizado más de 100 monedas de ceri", comenta. No las tiene en su poder, habla con coleccionistas e historiadores que las atesoran para poder estudiarlas. Le apasiona la historia desde que tenía ocho años. Se nota en la terminología que pronuncia, en lo que se detiene para decir las palabras correctas. Numerosas publicaciones determinan a las monedas romanas del enclave de la Andalucía Occidental como cerit. "Una filóloga extrajo que el nombre del núcleo urbano acaba en t, pero realmente en las monedas se puede observar que no es una t, sino una espiga de trigo. La ciudad realmente se llamaba Ceri, no Cerit", profundiza este joven historiador. Miguel Ángel Borrego Soto, arabista que escribió en su tesis que el topónimo era Cerit ha reconsiderado la investigación de Jordi Páez y corrobora que el topónimo urbano latino es Ceri. 

Ceri, en honor a la diosa del cereal, Ceres, es el nombre de la ciudad romana que se abastecía de alimentos a través de las villas agrícolas que rodeaban al templo de la diosa Salus. Se trata de un entorno ager caretanus (zona agrícola), gracias al lago, fuente de agua que dio nombre al santuario. El manantial se relacionó en un principio con la fertilidad. El agua era sinónimo de vida y "era como el semen, tenía un carácter de fecundidad". Según Francisco Jordi los prehistóricos pensaban que las mujeres quedarían fecundadas si se bañaban en dicha laguna.

No obstante, debido a la proximidad del santuario de la diosa Salus, el manantial se sacralizó de una manera distinta. Higía era honrada por los griegos como una de sus poderosas divinidades relativas a la salud, de su nombre deriva la palabra higiene. Sin embargo los romanos adoptaron su culto bajo el nombre de Salus y usaron dicha fuente para expurgar, ya sea espiritual o físicamente. "Desprenderse de los males de la época, como el incesto o los crímenes", añade. 

"La Fuente de la Salud es una zona mágica por el manantial y su cercanía por el caño de las marismas a los pies de las Peñas de El Cuervo ubicada a un kilómetro de la población de El Cuervo", informa Francisco Jordi. Los vecinos de la calzada conocen la historia del brocal, de esas aguas subterráneas. No hablan de Ceri, ni de la diosa, pero saben que en ese terreno "había algo". "Todo ha quedado escondido por la naturaleza y el tractoreo" comenta el joven historiador, a lo que continúa: "solo en momentos de riadas es cuando se pueden contemplar los cimientos del santuario". No se ha realizado ninguna prospección en la zona. Dice que La Junta no destina fondos para dicha investigación y que él intenta pelear para que se investigue, para que se explore. "Quiero que lo aprecien, esto se está convirtiendo en un vertedero", denuncia. 

Calzada deteriorada, piedra caliza, envoltorios de plástico y una quema de rastrojos cerca de los juncos que rodean al manantial. Esa es la escena actual. Lo poco que florece en estas tierras es la imaginación. Imaginación para recrear los cimientos del templo. Francisco Jordi señala unas pequeñas pronunciaciones en la tierra. Distingue los muros de piedra del templo romano. Tiene el ojo domesticado. No se ve diferencia a simple vista. ¿Su truco? Confiesa que cada vez que hay lluvias fuertes en la zona, examina a vista de pájaro a través del Google Earth. Una herramienta tan sencilla con la que ha conseguido divisar una villa romana a pocos kilómetros de la fuente de agua, hace apenas unos días. 

"Cuando hicieron las casas tuvieron que sacar de todo. En 1994 encontraron un pecio, un barco hundido", comparte el joven historiador jerezano. "Está todo soterrado, está todo por descubrir", añade. En las Peñas de El Cuervo hay multitud de restos cerámicos románicos y prerrománicos. "Se ve, no se necesita escarbar". Mientras muestra la zona, camina mirando hacia el suelo. Y no es en balde, en pocos minutos encuentra un resto de ánfora romana. Francisco Jordi paseó hace poco entre la piedra caliza y movediza de la comarca gaditana. Entre piezas modernas halló un trozo de roca con surcos. Esas incisiones le hicieron pensar que se tratase de un ídolo cilíndrico (un mármol tratado que se utilizaba como ofrenda para los dioses, para que las tierras de cultivo prosperasen). Sus conjeturas le llevaron al Museo Arqueológico de Jerez, pero le dijeron que no se hiciera ilusiones, que no presentaba las características habituales, que era un "capricho de la naturaleza". 

Este espacio, justo al lado de una necrópolis yendo hacia El Cuervo, era un punto neurálgico, de mucha afluencia. El santuario era una zona estratégica, es por ello que se encuentra entre Ceri (Sierra de Gibalbín), Asta Regia (Mesas de Asta) y Nabrissa (Lebrija). En ese conclave se han encontrado monedas cartaginenses, romanas, del bajo Imperio... Según ha estudiado este joven jerezano, Ceri no nace en el Imperio Romano, ya que ha encontrado antecedentes de asentamientos tartésicos. Tanto el templo -soterrado-, las aguas -ya subterráneas- y la Sierra de Gibalbín -antes Ceri- han sido transitados, poblados, trabajados y vividos. Una historia por escribir. Mil cuentos de antepasados que investigar y que divulgar. Ese es el objetivo de este joven: revalorizar el patrimonio histórico y protegerlo.

National Geographic:Descubren restos humanos del naufragio de Antiquitera


La avaricia rompe el saco, dice el refrán. Quizá eso es lo que ocasionó el naufragio de Antiquitera: una imponente nave romana se fue a pique en el siglo I a.C. cerca de la isla griega de Antiquitera, puede que debido a una tormenta o al sobrepeso del cargamento de lujo que transportaba, o puede que influyeran ambas cosas. 

Seguramente nunca lo sabremos. Sí que sabemos lo que transportaba: conjuntos escultóricos enormes, que incluían varios caballos de mármol y lanzas de bronce de dos metros de longitud, además de mobiliario, cristalería de lujo, joyas y el célebre Mecanismo de Antiquitera, la computadora mecánica más antigua que se conoce, que sigue rodeada de misterio más de cien años después de su hallazgo. La nave romana transportaba antigüedades griegas excepcionales, probablemente dirigidas a satisfacer a la exigente aristocracia italiana.

Del 28 de agosto al 14 de septiembre se ha desarrollado la segunda campaña arqueológica de este año en Antiquitera, según acaba de informar el Ministerio de Cultura de Grecia. Los arqueólogos han encontrado restos óseos, entre ellos huesos largos y un cráneo, de una persona que quedó atrapada durante el naufragio. Durante las investigaciones de 1900-1901 y 1976 ya se detectaron los restos esqueléticos de al menos cuatro individuos, un hecho que revela la magnitud y violencia del naufragio. El análisis osteológico y genético podría aportar información sobre el sexo y la edad de los difuntos, entre otras cosas. Cabe decir que durante el descubrimiento del pecio en los años 1900 y 1901 murió uno de los buceadores, Georgios Kritikos, y otros sufrieron parálisis debido al síndrome de descompresión.

Durante esta última campaña de excavaciones también se ha descubierto un peso de plomo de cincuenta kilos con forma de campana, utilizado antiguamente como una sonda para medir las profundidades y la naturaleza del fondo marino. Los clavos de hierro o de cobre que tenía esta pieza en su base permitían tomar muestras del fondo marino, por ejemplo fango, piedras u otros sedimentos. "Esta herramienta de la Antigüedad era vital para una navegación segura", señala el comunicado. Por último, los arqueólogos sospechan que puede haber otro barco en las inmediaciones.

lunes, 19 de septiembre de 2016

National GeographicHallan una extraordinaria figurilla neolítica que representa a una mujer desnuda


Una extraordinaria figurilla de mármol, que representa a una mujer obesa con las manos bajo los pechos, ha sido descubierta en el antiguo asentamiento neolítico de Catal Hüyük, al sureste de Konya, en Turquía, según revela a este medio Ian Hodder, director del Proyecto de Investigación de Çatalhöyük. La estatuilla, de más de 8.000 años de antigüedad, "es muy importante porque es de gran calidad y está completa", indica Hodder.

Otras figurillas han sido halladas anteriormente en Catal Hüyük, especialmente de arcilla, pero muchas de ellas están rotas, por ejemplo la magnífica figurilla que representa a una mujer sentada y flanqueada por dos leopardos, que fue hallada sin la cabeza. "Además, no ha sido descubierta en un área de desechos, sino cuidadosamente depositada bajo una plataforma y junto a una pieza de obsidiana. Sin duda se trata de una forma de depósito ritual", asegura Hodder.

La pieza mide unos 17 centímetros de largo, casi 11 centímetros de ancho y pesa poco más de un kilo. Parecida a un luchador de sumo, tiene los ojos rasgados y unos pechos, vientre y nalgas desproporcionados en comparación con las manos y los pies. "Las manos están colocadas bajo los senos, que están separados hacia los lados como si la figura estuviera acostada", advierte el arqueólogo. "Primero se le dio forma puliendo la piedra y después se realizaron los detalles del cuerpo mediante unas incisiones. La ejecución de todos los detalles denota una gran atención y habilidad técnica", concluye.

Visitas guiadas a la exposición de “Máquinas de guerra romanas” y programa especial para los centros educativos


Durante la celebración de las primeras Jornadas del Mundo Antiguo, “Sit Tibi Terra Levis”, la organización del Certamen Internacional de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda” ha preparado un calendario especial de visitas a la exposición que estará en Museo Arqueológico de Úbeda desde el 1 al 16 de octubre, así como un programa específico para los centros educativos. Con estas actividades, como viene siendo habitual en ediciones anteriores de dicho Certamen, se cumplen los necesarios objetivos didácticos y de difusión de la historia.

La pequeña exposición se conforma con diferentes armas de asedio, a tamaño natural, que utilizaron las legiones romanas tanto para la defensa como para el ataque. Entre ellas se podrá observar un “onagro” y un “scorpion”. Las piezas han sido realizadas por el Grupo de Recreación del Certamen, basándose en documentación histórica, relieves y otras fuentes científicas. Los propios miembros del Grupo de Recreación serán los encargados de conducir las visitas, tanto para los adultos como para escolares.

Las visitas guiadas a la exposición para el público individual tendrán lugar los días siguientes:
Sábado 1 y domingo 2 de octubre, a las 12 de la mañana; martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de octubre, a las 7 de la tarde; martes 11, jueves 13 y viernes 14 de octubre, a las 7 de la tarde; miércoles 12, sábado 15 y domingo 16 de octubre, a las 12 de la mañana.Estas visitas son gratuitas y, para participar en las mismas, es necesario inscribirse previamente llamando al teléfono 953757916. El cupo de participantes es limitado en cada una de ellas.

Los grupos escolares pueden solicitar y concertar previamente su visita, con la posibilidad de llevarla a cabo de lunes a viernes por la mañana. Los alumnos recibirán una atención más personalizada y adaptada a su edad. 

Por último, el viernes 7 de octubre a las 12 de la mañana, en la Plaza de Toros de Úbeda tendrá lugar una sesión didáctica con el Grupo de gladiatura del Certamen a la que pueden acudir todos los centros de la localidad y de la provincia que lo deseen. En esta actividad especial se explicará a los alumnos asistentes qué eran los gladiadores, qué tipos existían y cómo combatían. Los alumnos podrán ver, finalmente, los enfrentamientos entre varios de ellos. Esta actividad para los centros educativos tendrá un coste de 2€ por alumno. La recaudación  que se obtenga irá íntegramente destinada a la realización del V Certamen internacional de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda” que se desarrollará entre el 14 y el 20 de noviembre de este año.

National Geographic:increíbles hallazgos en el Muro de Adriano: 350 piezas de calzado romano y otros objetos


Las excavaciones arqueológicas iniciadas en abril a lo largo del Muro de Adriano, en el norte de Inglaterra, han deparado unos hallazgos increíbles: más de 350 piezas de calzado romano, un busto de bronce del dios Apolo, una figura también de bronce de la diosa Ceres, duelas de barril, cucharas y una gran cantidad de huesos, cerámica y hierro, según informó el martes Hadrian's Wall Country, que promociona este sitio reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco. También se han realizado los siguientes hallazgos: cuarteles de caballería, un retrete, hornos, suelos embaldosados y de tierra apisonada, patios exteriores pavimentados e impresionantes desagües, entre otras cosas.

El calzado romano, encontrado durante las excavaciones en Vindolanda, incluye zapatos pequeños para niños, zapatos de mujeres y grandes botas que usaban los soldados para marchar. El calzado está desgastado o algunas de sus partes recicladas y los arqueólogos creen que los zapatos de cuero fueron arrojados intencionadamente alrededor del año 212 d.C., un año después de la muerte de Septimio Severo, quien reocupó y reforzó el Muro de Adriano. Respecto a la figura de Ceres, la segunda encontrada en el Fuerte Romano de Arbeia en los dos últimos años, encaja perfectamente con el lugar, ya que Ceres era la diosa de la agricultura y Arbeia fue originalmente un centro de abastecimiento de grano, para alimentar al ejército estacionado en el Muro de Adriano.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Rueda de prensa de "Sit Tibi Terra Levis"


Aquí os dejamos la rueda de prensa de presentación del evento "Sit Tibi Terra Levis". Primeras Jornadas de Recreación y Reconstrucción del Mundo Antiguo.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Identifican el nombre de una diosa etrusca por un texto en piedra


Arqueólogos han logrado traducir el nombre de una importante diosa etrusca, Uni, a partir de una inscripción muy rara encontada en un antiguo templo de esta cultura itálica anterior a Roma.    El descubrimiento indica que Uni --una divinidad de la fertilidad y, posiblemente, una diosa madre en este lugar particular-- pudo ser la deidad adorada en el santuario de Poggio Colla, clave para desentrañar la antigua y engimática civilización etrusca.    La mención es parte de un texto sagrado Identifican el nombre de una diosa etrusca por un texto en piedra que es, posiblemente, la inscripción etrusca más larga jamás descubierta en piedra, dijo el arqueólogo Gregory Warden, profesor emérito de la Universidad Metodista del Sur, Dallas, patrocinador principal de la excavación arqueológica.

   Los científicos descubrieron la antigua piedra incrustada como parte de una pared del templo en Poggio Colla, una excavación donde se han encontrado muchos otros restos etruscos, incluyendo un fragmento de cerámica con la escena de parto más temprana en el arte europeo. Ese objeto refuerza la interpretación de un culto a la fertilidad en Poggio Colla, dijo Warden.

 Ahora los expertos en lengua etrusca están estudiando una pesada estela para traducir el texto. Es muy raro identificar el dios o diosa adorada en un santuario etrusco.

"La ubicación del descubrimiento --un lugar donde se realizaban ofrendas-- y la posible presencia en la inscripción del nombre de Uni, así como el cuidado de la redacción del texto, que trae a la mente el trabajo de un tallador de piedra que seguía fielmente el modelo transmitido por un escriba, sugiere que el documento tenía un carácter de dedicación", dijo Adriano Maggiani, ex profesor de la Universidad de Venecia y uno de los investigadores que trabajan para descifrar la inscripción.

"También es posible que exprese las leyes del santuario, una serie de requisitos relacionados con las ceremonias que habrían tenido lugar allí, tal vez en relación con un altar o algún otro espacio sagrado", dijo Warden, co-director e investigador principal del Proyecto Arqueológico Valle de Mugello.

Warden dijo que será más fácil hablar con mayor certeza una vez que los arqueólogos hayan reconstruido totalmente el texto, que se compone de hasta 120 caracteres o más. Mientras los arqueólogos entienden cómo funciona la gramática etrusca, y conocen algunas de las palabras y letras del alfabeto, esperan descubrir nuevas palabras nunca vistas antes, sobre todo porque este descubrimiento se desvía de otros que no son un texto funerario.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Las obras descubren una necrópolis romana en la Sagrera (Barcelona)


Unas obras han vuelto a poner al descubierto restos del pasado de Barcelona. Los servicios de arqueología del Ayuntamiento han descubierto una nueva necrópolis romana de la época republicana durante las obras de rehabilitación y ampliación del edificio conocido como Torre de La Sagrera, que será el futuro casal del barrio.

De momento se han podido localizar tres fosas de inhumación con sus respectivos cuerpos, uno de los cuales fue trasladado el martes pasado aldepósito arqueológico de Zona Franca ante la previsión defuertes lluvias, que han obligado a proteger la excavación de forma improvisada.

El primer hallazgo se hizo la semana pasada, mientras se excavaba una nueva red de servicios colectores para el nuevo casal y también para el recién inaugurado Colegio La Sagrera. Esta parte de las obras ha sido paralizada hasta que se recuperen y se estudien debidamente las tumbas de la zona en construcción.

YACIMIENTO "EXTRAORDINARIO"
A causa de los trabajos de urbanización, las fosas han quedado parcialmente seccionadas y algunos de los esqueletos han sufrido daños por el trabajo de la maquinaria. No obstante, los restos se encuentran en muy buen estado de conservación, afirma Eva Orri, arqueóloga al frente de la recuperación.

Los arqueólogos que trabajan en el lugar han calificado de “extraordinario” el descubrimiento y creen que estas sepulturas se corresponden con la villa romana del Pont del Treball Digne, ubicada a unos doscientos metros del lugar y que es previo a la fundación de Barcino, señala el arqueólogo Dídac Pàmies, que ha recordado que antiguamente toda esa área era una gran explotación agrícola.

Gracias a los restos de cerámica encontrados junto a las tumbas, los expertos han podido datar el hallazgo en el siglo I a.C., una antigüedad que coincide con la de la villa de La Sagrera. Además, las tumbas se encuentran al lado de lo que fue una vía romana, un lugar de inhumación muy común en esa época.

Muy cerca de esa zona, donde se iniciaron las obras de la estación del AVE de La Sagrera, se encontraron hace cinco años 16 yacimientos arqueológicos con restos de 59 personas y de construcciones diversas correspondientes a un periodo histórico de como mínimo 5.800 años. Una amplia etapa que abarcaba desde el neolítico antiguo hasta el siglo XIX, pasando por las épocas ibera, romana y medieval. Un rompecabezas que también ha sido de gran ayuda para reconstruir el pasado de Barcelona.

EN BUSCA DE OTRO HALLAZGO
Los Serveis d’Arqueologia de Barcelona ya estaban haciendo un seguimiento de las obras porque cabía la posibilidad de que se pudiera desenterrar una de las entradas a un refugio antiaéreo de la Guerra Civil encontrado durante otras obras en la Torre de la Sagrera. Sin embargo, los arqueólogos aseguran que este inesperado hallazgo servirá para ampliar el conocimiento sobre la historia de Sant Andreu durante la época romana.

El jefe de la obra, José Miguel Franco, explica que están colaborando activamente con el equipo de arqueólogos. “No esperábamos dar con una necrópolis, pero no queremos que los restos sufran más daños”.

El único esqueleto totalmente desenterrado se corresponde a un adolescente que ha sido apodado 'Augustus' por los colegiales de los dos centros educativos colindantes, los máximos espectadores del hallazgo durante estos días.

Los arqueólogos ‘rescatan’ más gradas del circo romano de Tarragona


Los trabajos arqueológicos que empezaron a principios de verano en la calle Ferrers de Tarragona no sólo han sacado a la luz un nuevo tramo de la grada septentrional del circo romano, sino que han servido para constatar el uso posterior que tuvo el monumento. La excavación también ha sacado a la luz la estructura de una industria medieval anterior al siglo XIII y una escalera monumental posterior (de mediados del XVII) que daba acceso a un jardín señorial, probablemente el de la casa de los marqueses de Montoliu, actualmente el conservatorio de música de la Diputació de Tarragona.

La excavación del solar, de unos 300 metros cuadrados, se ha distribuido en cuatro tramos, entre la plaça dels Sedassos, donde las gradas del circo ya están a la vista, y en dirección a la Baixada del Roser. Tras realizar unos primeros sondeos arqueológicos durante el pasado mes de marzo, los trabajos comenzaron en julio. En sentido oeste, además de la estructura de varias hileras de grada se ha descubierto una parte de la plataforma de cemento donde los romanos anclaron, en el siglo I, la estructura de bovedas del circo, encima de las cuales se apoyaba la grada y su podium.

Según la documentación, en el siglo V el circo ya no funcionaba como tal. Los tarraconenses de la época adaptaron aquella estructura a nuevas necesidades, en este caso, una nave de uso industrial, que aprovechaba la pendiente del terreno (delimitado por las gradas) y que disponía de canalización de agua. En uno de los muros también se ha localizado una puerta de acceso. “Estamos pendientes de analizar muestras de tierra y cerámica para documentar qué tipo de industria era”, explica la arqueóloga municipal, Imma Teixell.

Al parecer, a mediados del siglo XIII, estas instalaciones entraron en desuso y la siguiente evidencia que ha podido constatarse es la transformación del espacio en un jardín. Una majestuosa escalinata de mediados del XVII y el trazo de un camino son los restos que se han encontrado de este espacio lúdico, que probablemente era propiedad de los Montoliu. Algunos grabados y mapas de la época, también sitúan en este punto, una zona verde. Posteriormente, este rincón quedó abandonado, y más recientemente era una zona con pequeños huertos y construcciones privadas hasta que, hace unos años, el Ayuntamiento adquirió los terrenos.

El resultado de estas excavaciones, que culminarán en unas semanas, se presentarán en el Congreso de Arqueología Clásica que se celebrará en Tarragona el próximo noviembre. Los trabajos han supuesto una inversión de 400.000 euros y se enmarcan en el convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Tarragona y la Fundación Privada Mutua Catalana, que ha aportado 110.000 euros, “lo que ha hecho posible llevar a cabo las excavaciones; el ministerio ha aportado 280.000 euros y el resto, el Ayuntamiento”, ha explicado la concejal de Patrimoni, Begoña Floria, quien ha remarcado que a partir de octubre “estudiaremos la mejor forma para que este tramo del circo sea visitable”.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La excavaciones en Cástulo permiten caracterizar el pórtico de Trajano


La consejera de cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, ha asegurado que el proyecto general de investigación Siglo XXI en Cástulo, desarrollado durante los meses de verano en el conjunto arqueológico de Linares, ha propiciado avances notables en las excavaciones. En concreto, los trabajos han permitido caracterizar el pórtico de Trajano, ampliar la superficie de casas de las épocas ibéricas y romanas y recuperar viario.

Los trabajos han sido desarrollados por equipo técnico integrado por 37 profesionales de distintas disciplinas y un gran número de voluntarios, que ha trabajado en tres áreas con resultados magníficos, en opinión de la consejera, quien ante la comisión de cultura del Parlamento de Andalucía, ha explicado que los trabajos se han centrado en tres áreas.
El mayor esfuerzo de la campaña se ha centrado en el área 1, donde, en palabra de Aguilar, se ha podido realizar una «perfecta caracterización» del pórtico de Trajano y la recuperación de parte del enlosado del patio central y de todo el viario circundante.

En cuanto al área 3, el equipo ha avanzado en la recuperación de la planta completa de la conocida como torre púnica, donde se han localizado distintas piezas arqueológicas. La consejera también ha informado de que en el área 4 las excavaciones han permitido ampliar la superficie de las casas de época romana e ibérica hasta ahora conocidas y su conexión con la muralla próxima.

El conjunto de actividades ha contado con la financiación de la Junta de Andalucía y de las universidades de Jáen y Chapman (Los Ángeles) y con el respaldo de National Geographic, la Biblioteca de la Universidad de Harvard (Boston, EEUU) .

Teutoburgo: el bosque que acabó con las legiones romanas


En una zona de complicada orografía, en lo más profundo de la actual Alemania, se extendía como una alfombra verde oscura, un bosque interminable, vasto y radicalmente enigmático, habida cuenta su incalculable extensión y las oscuras leyendas que hablaban de la voracidad de unos árboles vivos que no tenían consideración alguna hacia los bípedos que osaban entrar en sus dominios, a los cuales devoraban sin más contemplaciones. El bosque en cuestión alcanzaba (por comparación) a tener las dimensiones actuales de nuestra nación hermana, Portugal; esto es, aproximadamente unos cien mil kilómetros cuadrados y era literalmente impenetrable, tanto para la luz, como para los humanos. Hoy se reduce más o menos a la cadena montañosa boscosa de Teutoburgo, a unos 110 km de largo y unos 10 km de ancho, que no es poco.

Pero el bosque, en el año 9 de nuestra era, tuvo un súbito despertar, cobró vida, y abrió sus fauces para devorar en las siguientes 48 horas a cerca de 20.000 soldados romanos que, a pesar de las informaciones inquietantes que les suministraban sus exploradores, parecían muy confiados en sí mismos y en su reputación de invencibles. Algunas decenas de miles de guerreros germanos aguardaban hacía semanas, apostados en el silencio más absoluto, impecablemente camuflados en sacos de arpillera, mimetizada con barro y hojarasca de la que profusamente poblaba el suelo del tupido bosque como un manto continuo. Aguardaban pacientemente para intervenir en uno de los momentos más trágicos de la historia militar de la antigüedad y aplicar con severidad una venganza que ha pasado a los anales de la historia por lo escalofriantes detalles que se han ido revelando, mas allá de las crónicas de los escasos supervivientes de la brutal carnicería acontecida en sus entrañas.
Miles de pinos, robles y hayedos daban cobertura a los hábiles, feroces y curtidos guerreros que bajo la dirección del caudillo germano más famoso de la antigüedad, Arminio, aguardaban agazapados el paso de una enorme comitiva militar romana con órdenes precisas de generar tierra quemada, dar un escarmiento a los teutones y aplicar el horror a discreción. Pero el astuto guerrero alemán tenía otros planes más imaginativos para combatir con eficacia las probadas y exitosas tácticas legionarias.

Mientras, la columna romana avanzaba lentamente debido a la enorme cantidad de tropa comprimida en reducidos espacios de maniobra. Si a esto le añadimos el hándicap de la frenada lógica de la impedimenta y la logística que llevaba cada cuerpo legionario, y además le sumamos que circulaban por un territorio manifiestamente hostil y que el viento, la lluvia y el barro eran la tónica presente en el día a día de los expedicionarios, estaríamos describiendo un escenario con demasiadas resistencias no solo psicológicas, sino estratégicas, climáticas y de toda laya.

La tormenta perfecta

Escasos de tropas auxiliares —caballería, arqueros y honderos— para contestar eficazmente la fase inicial de un ataque y dar tiempo a las centurias a formar las famosas “tortugas”, las limitaciones y desventajas sumaban una masa crítica casi insuperable ante el ataque que se barruntaba. Todo lo que podían hacer era aferrarse a la esperanza de llegar a la fortaleza más próxima, en Aliso, cerca del río Lippe, a mitad de camino entre los ríos Weser y Rin.

De repente, la tormenta perfecta se desató. Un infierno de sonidos de una gravedad aterradora, reverberados por el eco profundo del bosque animado; unos instrumentales, producidos por el choque de las espadas o venablos contra los escudos propios, otros guturales, sostenidos en un griterío descomunal auguraban una de las más recordadas intervenciones del horror. Un Apocalipsis de flechas y dardos en medio de un rugido indescriptible salió vomitado de las lindes del bosque de Teutoburgo. Los hombres de Arminio cargaron contra la legión que comandaba el propio Varo tras lanzar en menos de un cuarto de hora cerca de veinte mil jabalinas y venablos, antes de entrar en un infernal cuerpo a cuerpo.

A pesar de que el primer ataque debió de haber sido terrorífico, los legionarios eran profesionales que difícilmente podían ser derrotados de un solo golpe. La primera legión retornó desde el noroeste y trató de reagruparse con los restos diseminados de las otras dos legiones que habían estado combatiendo todo el día sin tregua en una batalla de proporciones épicas y de una contundencia inusual.

Esa noche desapacible de un otoño entrante, azotados por vientos racheados, los restos de las tres legiones, se las arreglaron para apiñarse en un campamento provisional con una muy endeble fortificación, por no decir, harto inadecuada.

Cuando amaneció, llovía y soplaba un viento cortante. Los hijos de Roma eran conscientes de que no vivirían un día más, y se prepararon para mejor morir. Mientras, los germanos recibían refuerzos incesantemente ante las perspectivas del ingente botín y esclavos que les deparaba la previsible derrota de las legiones de Varo.


En retirada

El jefe de la caballería romana, en vez de morir con honor, huyó con su regimiento, con la vana esperanza de alcanzar el Rin y refugiarse en la otra orilla, pero pereció indefectiblemente durante la huida con los cerca de quinientos jinetes que le acompañaban. Varo, herido, era consciente de lo que le ocurriría si era capturado con vida. Para eludir la fatalidad, se apoyó contra su propia espada y con la convicción de los que saben lo que hacen, se atravesó el corazón limpiamente .Varios miembros de la alta oficialidad, siguieron el mismo camino. Dos generales quedarían al mando sin eludir el combate, cayendo honorablemente cuando los germanos entraron en tromba en el precario campamento.

Un joven oficial, Casio Querea, consiguió poner un poco de orden en aquel caos, y dirigió la huida de algunos legionarios, que escaparían amparados en la oscuridad de la noche, a través de los cuales ha llegado hasta nuestros días la historia del desastre. Se cree que la casi totalidad del contingente romano, unos 18.000 soldados, fueron muertos o masacrados en terribles sacrificios rituales en las entrañas del propio bosque de Teutoburgo. Otros 10.000 no combatientes, que incluían algunas tropas auxiliares, esclavos, comerciantes, mujeres y niños no tuvieron mejor suerte.

La moderna arqueología en su enorme labor detectivesca, hace mención clara a través de las pruebas de fotoluminiscencia de detalles indescriptibles. En las laderas de la colina de Kalkriese se ha documentado la localización de madres abrazadas a sus hijos en grupos amontonados, que al parecer fueron pasados por las armas sin más contemplaciones y sin respetar género ni edad. Asimismo y siguiendo la previsible huida hacia el sur de las diezmadas tropas de Varo, se han encontrado centenares de casos de aniquilaciones individuales, así como actos heroicos de formaciones de fortuna, o remedos de las eficaces tortugas con combatientes que intentaron organizarse para vender cara sus vidas ante aquel akelarre exterminador.

El historiador romano Suetonio señala que Augusto, emperador a la sazón, cayó en una profunda depresión que le introdujo un rictus irreversible y un profundo pesar del cual al parecer no se recuperaría nunca.

Una subida de impuestos que salió cara

Seis años después, Julio César Germánico concibió la idea de ir con sus tropas a visitar el lugar de la batalla para dar sepultura y tributar honores a los caídos. Los azares de la guerra y el destino de los hombres, inspirarían a Tácito hermosos y sentidos versos sobre aquella terrible masacre. Germánico y sus tropas, se encontrarían restos de miles de cabezas humanas clavadas en troncos de árboles. Los bosques cercanos estaban poblados de improvisados altares, junto a los cuales se habían sacrificado a los tribunos, centuriones y decuriones. El escenario era desolador, por no decir dantesco.
Hacia 1987, un arqueólogo británico, Anthony Clunn, hallaría 162 denarios y tres bolas de plomo del tipo usado en las hondas del ejército romano. 

Posteriores investigaciones a cargo de arqueólogos experimentados conducidos por Wolfgang Schlüter llevaron a conclusiones convincentes en el sentido de que la batalla tuvo lugar al norte de la colina Kalkriese, entre los pueblos de Engter y Venne, en el borde norte del bosque de Teutoburgo, 30 km al norte de la ciudad de Osnabrück, a unos 200 kilómetros de Colonia, lugar hoy ampliamente aceptado por la comunidad arqueológica.

La batalla del bosque Teutoburgo puso en evidencia una de las escasas debilidades tácticas de las legiones romanas, que no era otra que su vulnerabilidad cuando no podían desplegarse en campo abierto. En los espacios cerrados las formaciones romanas perdían sus mejores cualidades: su disciplinada formación, y su flexibilidad táctica.

Varo pagó cara su osadía. Su expedición de castigo venía derivada por una subida de impuestos que a los rubicundos teutones les pareció excesiva. Ironías de la vida.