lunes, 24 de julio de 2017

La exhumación del anfiteatro de Porcuna revela que es "uno de los coliseos romanos más importantes de España"


Según informa el Ayuntamiento de Porcuna en una nota, por su dimensión, superior a la de un campo de fútbol, implica que tenía capacidad para más de 10.000 espectadores, de forma que el anfiteatro de la entonces romana Obulco es uno de los principales monumentos de su etapa histórica construidos en la Península Ibérica. Los trabajos iniciales han propiciado que emerjan muros de gran envergadura en tan perfecto estado de conservación que el resultado ha sorprendido al impulsor del proyecto, el alcalde de Porcuna, Miguel Moreno. El regidor ha admitido que la apuesta municipal ha dado un fruto impensable, pues se "sabía que el hallazgo era importante y por eso se invirtió en él, pero lo cierto es que lo que se ha descubierto sobrepasa las expectativas más optimistas". Moreno ha explicado que a pesar de que la excavación acaba de comenzar, ya han sido desenterrados los pilares de la fachada meridional, con un vano cegado de época, que muestran una sólida sillería de enormes bloques, ciclópea y almohadillada. Para el director de la excavación arqueológica, Rafael Saco, las perspectivas son excelentes por la magnífica conservación de los muros exhumados, de casi tres metros de altura, sin bien admite que otras zonas están más alteradas. En ese aspecto, su buen estado se deriva de los grandes derrumbes de estructuras con una altura de diez metros, ya que protegió a los sillares de los frecuentes saqueos que se llevaban a cabo en otras épocas para utilizar las piedras en diversas construcciones. El anfiteatro de Porcuna, que se encuentra bajo calles y viviendas, casi rozaba la superficie. De hecho, los arqueólogos apenas habían excavado medio metro en el subsuelo cuando surgió el coliseo, cuya magnitud es coherente con la de la antigua ciudad de Obulco, sobre la que se asienta Porcuna. Tal y como indican los arqueólogos, la superficie de Obulco era mayor que la de la Córdoba romana, de ahí la presencia de los numerosos vestigios arquitectónicos romanos que jalonan el municipio, como las cisterna de la Calderona, los recintos fortificados del Comendador y Jabonero y las fachadas de las casas nobles del sector de San Benito. La obra cuenta con la autorización de la Junta de Andalucía, una de cuyas inspectoras ha visitado recientemente la zona en la que ha surgido el anfiteatro. Precisamente, Moreno planteará a la administración autonómica, y también a la central, que respalden financieramente el proyecto para que Andalucía cuente con un monumento de la época romana a la altura de los anfiteatros de Mérida, Tarragona y Sagunto. El alcalde porcunense está convencido de que el coliseo apuntalará el atractivo turístico del resto de los yacimientos del municipio, lo que, al propiciar un incremento de visitantes, lo convertirá en un "importante recurso económico para la población".

viernes, 21 de julio de 2017

ABC:Zahi Hawass halla una nueva tumba en el Valle de los Reyes


El egiptólogo Zahi Hawass y su equipo creen haber encontrado en el Valle de los Reyes una nueva tumba que podría pertenecer a Anjesenamón, hija de Akenatón y Nefertiti y esposa de Tutankamón.

Cerca de la tumba del faraón Ay, Hawass encontró cuatro depósitos de fundación que apuntan a la existencia de una tumba hasta ahora desconocida. Es un indicio claro, porque los antiguos egipcios solían hacer cuatro o cinco de estos escondites o agujeros en el suelo que llenaban de objetos votivos, antes de comenzar a construir una tumba.

«Estamos seguros de que hay una tumba allí, pero no sabemos a quién pertenece», señaló el arqueólogo a Live Science en un correo electrónico.

El mapeo tridimensional de la zona realizado entre febrero y mayo bajo la dirección de Gianfranco Morelli con una técnica geofísica de resistividad eléctrica de positrones ERT también reveló anomalías conductoras en la roca donde Hawass ha identificado los depósitos de fundación, según indicó en una entrevista a National Geographic Italia el director de documentales Brando Quicili, coautor junto a Hawass del libro «Enigma Nefertiti».

«El radar detectó una subestructura que podría ser la entrada de una tumba», añadió Hawass.

El famoso egiptólogo, que fue ministro de Antigüedades en el país de los faraones, cree que la tumba podría pertenecer a la joven esposa de Tutankamón que, al quedar viuda en el año 1327 a.C., contrajo de nuevo matrimonio con su abuelo Ay.

La cercanía de esta nueva tumba con la de Ay refuerza esa idea, aunque habrá que esperar a las futuras excavaciones que Hawass dirigirá en el Valle de los Reyes.

La momia de la KV21
A Anjesenamón (o Ankhesenamun) se le ha relacionado con una de las momias reales aún sin identificar de la tumba KV21 que descansan en el Museo Egipcio de El Cairo. El propio Hawass señaló a ABC el año pasado que las pruebas preliminares de ADN apuntaban a que una de ellas, sin cabeza, podría ser la esposa de Tutankamón. Según el célebre arqueólogo, la otra momia sería la de la hermosa Nefertiti, que Nicholas Reeves cree oculta en una cámara tras las paredes de la tumba de Tutankamón.

Quicili subraya, sin embargo, que los análisis de ADN de las dos momias encontradas en la KV21 son «bastante problemáticos» debido a su deficiente estado de conservación. También subraya que con frecuencia las momias se ocultaban en otra tumba para salvarlas de saqueadores.

La tumba recién encontrada está «sin tocar», añade. Qué albergará su interior es un misterio aún por descubrir.

jueves, 20 de julio de 2017

ABC:El arte contemporáneo llega a la colina del Palatino


El arte contemporáneo se confronta con el pasado de la antigua Roma y sus restos arqueológicos en uno de los escenarios más sugestivos de la ciudad eterna: la colina del Palatino, lugar mítico romano, entre los arcos del palacio de Septimio Severo, emperador desde el 193 al 211, y la explanada del estadio palatino. Aquí se inauguró ayer la exposición titulada «Desde Duchamp a Cattelan – Arte contemporáneo en el Palatino», que presenta un centenar de obras: Grandes instalaciones, esculturas, pinturas y fotografías de artistas de 25 países.

Sobre algunas hierbas que crecen en el estadio, se han erigido dos grandes instalaciones: En el lado septentrional está «After love» (2003), una caseta creada por el dúo artístico italiano Vedovamazzei, y que se ha convertido en la obra símbolo de esta exposición. Se trata de una reproducción de la caseta de Buster Keaton en la película «Una semana» (1920), un cortometraje y comedia que critica la sociedad de consumo en sus albores. En el centro del estadio aparece la instalación «Los ojos de Segantini» (2008), de Luca Vitone: Una copia fiel del quiosco de madera con planta circular de los Alpes pintado por el artista trentino Segantini en el siglo XIX, quien recreó las cumbres alpinas. Completa el trío la instalación denominada «Lugar de concentración multiconfesional y laico» de Michelangelo Pistoletto.

El comisario de la exposición, Alberto Fiz, crítico de arte, considera que el desafío de la mostra es «buscar una clave de lectura, además de colocar las obras en un ambiente sugestivo». Así, el diálogo de lo antiguo con lo contemporáneo, entre las majestuosas arquitecturas de los palacios imperiales del Palatino confrontadas con obras modernas, permite a los visitantes interrogarse sobre el sentido del tiempo y de la permanencia. Por otro lado, el felpudo espejo de Maurizio Cattalan, uno de los artistas italianos más cotizados, ofrecerá a quien lo pisa un inédito punto de vista. Hará reflexionar también la fotografía de una actuación de Marina Abramovic en el 2001 en el hospital psiquiátrico de Volterra. La obra de Thorsten Kirkoff -cajas de fruta y sacos de yute estampados con imágenes de inmigrantes- da pie a pensar en la condición humana.

Hasta el día 29 de octubre se podrá visitar esta exposición de arte moderno en diálogo con el pasado, que invita a las reflexiones sobre la memoria. La «invasión» de arte contemporáneo, que sirve también para homenajear y reavivar la historia de un lugar mítico, quizás sirva especialmente a quienes viven diariamente la realidad romana, a la vista del comentario de unos turistas americanos al contemplar la exposición: «Nosotros hemos venido aquí por las ruinas…»

miércoles, 19 de julio de 2017

National Geographic:Hallan nuevos mosaicos de temática bíblica en una antigua sinagoga de Israel



La reciente campaña arqueológica en una sinagoga de época romana tardía situada en Huqoq, un antiguo asentamiento judío al norte de Israel, ha sacado a la luz unos nuevos y espectaculares mosaicos que proporcionan información sobre la vida diaria en el siglo V d.C., según informó el jueves la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. La séptima campaña arqueológica, dirigida por Jodi Magness, se ha focalizado en la parte sur de la nave principal, donde han sido descubiertos tres nuevos paneles.

Un medallón en el centro del panel situado más al norte muestra a Helios, el dios grecorromano del Sol, en una cuadriga (un carro tirado por cuatro caballos) y rodeado de personificaciones de los meses y signos del zodiaco, contenidas en un marco cuadrado con personificaciones de las cuatro estaciones en las esquinas. El segundo panel representa la historia bíblica de Jonás y la ballena (un pez muy grande se tragó al profeta, que permaneció orando en su vientre durante tres días y tres noches) con una particularidad: las piernas de Jonás aparecen colgando de la boca del gran pez, que a su vez está siendo tragado por otro pez más grande y, este último, por otro aún más grande. Es la primera vez que se descubre la historia de Jonás decorando un mosaico de una antigua sinagoga de Israel. El tercer panel contiene una escena detallada de unos hombres construyendo una torre de piedra, que podría ser la mítica Torre de Babel.

"Una de las características distintivas de los mosaicos de Huqoq es la incorporación de numerosos elementos clásicos grecorromanos como los putti (personificaciones aladas de las estaciones) y, en la escena de Jonás, las harpías (grandes pájaros con cabezas y torsos femeninos, que eran personificaciones de la naturaleza destructiva del viento)", dice Magness. "Los mosaicos proporcionan una gran cantidad de información sobre la antigua vida diaria, por ejemplo las técnicas constructivas que aparecen en la escena de la Torre de Babel, descubierta este verano", concluye. Las excavaciones del proyecto Huqoq, financiado por National Geographic, proseguirán en el verano de 2018.

martes, 18 de julio de 2017

ABC:«Emociones», la nueva exposición del Museo de la Acrópolis


El lunes por la noche la Ministra de Cultura y Deportes griega Lidía Koniórdo inauguró la exposición «Emociones» en el Museo de la Acrópolis, acompañada del director del Museo, arqueólogo Dimitris Patermalis.

La exposición reúne 129 obras de arte, desde grandes esculturas de mármol y vasos, cráteras y otras vasijas espectaculares hasta pequeñas monedas, todas ellas creadas entre el siglo VII y el II a.C., mostrando una gama de emociones reflejadas en mortales, héroes y dioses de la Antigüedad griega. Se exhiben en un espacio situado en la parte inferior el Museo de la Acrópolis, a trescientos metros a vuelo de pájaro del propio conjunto monumental de Atenas, con un trayecto cíclico en cuyo centro se encuentran dos importantes esculturas con fondo granate: la del Amor, el dios Eros, esculpido en mármol en el s.II, copia de la obra del escultor Lisípo y proveniente del Museo del Louvre de Paris, junto con la escultura del Deseo, otra copia en mármol del s.II de una obra del escultor Escopas, proveniente de los Museos Capitolinos. En contraste a estas dos obras principales que reflejan emociones positivas se encuentra una obra trágica, el Sacrificio de Ifigenia, una tabla proveniente de la Casa del Poeta de Pompeya. Muestra como Ifigenia es llevada al altar donde será sacrificada mientras su padre, lleno de desesperación y culpabilidad, esconde la cara con su toga.
La mayoría de las obras provienen de distintos museos griegos, un total de veintidós, comenzando por el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y otros importantes extranjeros como los Museos del Vaticano y los Museos Capitolinos de Roma, el Museo Arqueológico de Napoles, el Louvre de Paris, el British Museum de Londres, la Gliptoteca de Munich, el Museo de Antigüedades y Colección Ludwig de Basilea y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Emociones públicas y privadas
La exposición comienza con un grupo de emociones desarrolladas en el ámbito privado de la familia y las residencias privadas: ejemplos de amor, de amistad, de alegría, otras descubriendo un ambiente festivo. Esculturas y relieves mostrando escenas de amor maternal y filial, de amistad y ternura, de juego de niños, grandes banquetes y celebraciones. También se pueden estudiar las emociones desarrolladas en el ámbito público: muestras de agradecimiento a los dioses y a los oráculos, especialmente a los de Delfos y Dononis. Pero también hay vitrinas con muestras de odio o de rechazo, como los trozos de cerámica parecidos a las conchas que en griego clásico se denominaban «ostraca», en la que los ciudadanos libres escribían el nombre del político al que querían desterrar de su ciudad estado (de ahí la palabra ostracismo). Y aun más interesante e inquietante, unas tabletas grabadas en metal con injurias y maldiciones varias, mostrando la envidia, el odio y la soberbia de personas contra sus enemigos.

El espectador puede estudiar también obras que reflejan la adoración e invocación de los mortales a sus dioses, con múltiples ejemplos de ex votos, pequeños altares, así como el complejo arte funerario, tanto para los mortales como los héroes. Las más cercanas son las estelas funerarias dedicadas a los niños fallecidos, encargadas por sus padres en las que aparecen rodados de sus juguetes y sus animales favoritos. La exposición continua con muestras de pasión, que incluyen a los raptos amorosos, como el descrito en un jarrón denominado hidria: el rapto de la bella Oreithyia, hija del Rey Erecteio de Atenas, por Voreas, dios del Viento del Norte, que se había enamorado locamente de ella contra los deseos de su padre. El dios aparece fuerte y protector mientras que la hija del rey muestra coquetamente su hombro desnudo y no parece muy asustada. Y esta exposición también recoge muestras de actos de violencia, cuando las emociones llevan a una pérdida de control, a la tragedia y al drama. Un ejemplo es el ánfora del Museo Metropolitano de Nueva York que muestra al rey de Salamina, Ajax, persiguiendo a Casandra, la hija del Rey de Troya Príamo, de gran belleza y capaz de efectuar profecías, momentos antes de su violación. Otra ánfora muestra la misma escena con Casandra a punto de ser violada, intentando buscar asilo en la estatua de la diosa Atenea, obra que se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York. Ajax no respetó el que Casandra estuviera bajo la protección de Atenea, lo que supone un sacrilegio mas grave que la propia violación.

Textos y tablets para ayudar a los visitantes
Esta exposición ha incluido además de las obras, muchos textos literarios que explican los mitos y las escenas reproducidas para que el visitante pueda entenderlas. Asimismo existen una serie de tablets que muestran textos y detalles de las obras. Esto ha sido gracias a la Fundación Cultural Onassis, que preparó y expuso esta exposición en su Centro de Nueva York y que ofreció que se pudiera visitar en Atenas. Patermalis insistió en agradecer tanto a la Fundación como al Ministerio de Cultura el haber hecho posible que se pueda ver esta exposición en Atenas hasta el mes de septiembre. Y destacó la labor de los tres arqueólogos que prepararon la exposición: Angelos Chaniotis, Nikolaos Kaltsas y Ioanis Mylonopoulos.

lunes, 17 de julio de 2017

National Geographic:Descubren en Francia los espléndidos mosaicos de una residencia aristocrática romana


La construcción de una vivienda unifamiliar en un terreno de Auch, al oeste de Toulouse, ha sido aplazada... hasta septiembre. Los arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP), bajo la dirección de Pascal Lotti, sabían que ese terreno, situado a menos de 100 metros del foro de la antigua Elimberris romana, podía deparar un hallazgo importante. Y así ha sido. Los arqueólogos del INRAP trabajan ahora contra reloj para retirar las piezas de unos espléndidos mosaicos romanos, abandonados desde hace unos 1.600 años. El hallazgo, revelado el pasado 11 de julio, forma parte de una domus aristocrática romana, reconstruida en varias ocasiones, que disponía de un sistema de calefacción subterráneo denominado hipocausto, baños privados y unos mosaicos polícromos que se han conservado de forma fragmentada.

Las ruinas han sido fechadas entre el siglo I y el V d.C., cuando la domus aristocrática fue abandonada. Los mosaicos, situados en el nivel superior de la vivienda, contienen numerosos motivos geométricos y florales: círculos, cuadrados, octágonos, hojas de yedra, de vid, de acanto y de laurel. Una moneda con la efigie del emperador Constantino ha permitido datar los últimos años de la domus, entre finales del siglo IV y comienzos del V, cuando fueron arrancados los suelos de mármol, retiradas las baldosas y amputados los mosaicos. A partir de septiembre se erigirá una casa más simple y pequeña en el mismo emplazamiento; los arqueólogos trabajan sin descanso para recuperar y restaurar los restos de la antigua residencia aristocrática romana.

domingo, 16 de julio de 2017

El País:El atroz Vietnam de las legiones romanas


Valerio Manfredi se arrodilla y deposita sentidamente una rosa sobre la hierba (una rosa, por cierto, que le han prestado en una cafetería cercana). Aquí y en los alrededores, de hecho a todo lo largo de una ruta infernal de unos 50 kilómetros a través de los espesos bosques de Germania, cayeron millares de legionarios romanos, compatriotas del novelista (Castelfranco Emilia, 1942), hace dos milenios, masacrados a lanzazos y espadazos por las tribus enfurecidas de los queruscos, brúcteros y angivaros, entre otros. La peor derrota de Roma junto a Cannas, Carras y Adrianópolis. Manfredi suspira y agita la leonina cabeza orlada de cabello blanco mientras con porte de centurión musita un fragmento de Velleius Paterculus sobre el combate, en latín.


Estamos en uno de los escenarios estelares de la batalla de Teutoburgo, una de las mayores y de más trascendencia de la Antigüedad, pues acabó con el sueño de romanizar Germania y convertirla en provincia del imperio (lo que hubiera ahorrado muchos problemas futuros, aunque quizá también nos habría privado de Beethoven, Kant y Beckenbauer). Junto al lugar de la genuflexión del escritor se ha reconstruido parte del terraplén que en su día, en aquel tempestuoso y sangriento final de verano del 9 después de Cristo, levantaron con insólito sentido de la estrategia los guerreros germanos para, tras varios días de acosarlas, estrechar el ya difícil paso de las legiones, embotellarlas entre montaña y pantanos y diezmarlas con hierro. Esto es el “Varusschlacht”, el lugar del desastre de Varo, la gran trampa al pie de la colina de Kalkriese, al noroeste de Alemania, por encima de Bonn y Colonia, el único espacio identificado arqueológicamente hasta ahora de la famosa batalla de Teutoburgo. En ella, desarrollada a lo largo de varias jornadas de enfrentamientos salvajes, culminados un (otro) infausto 11 de septiembre, se desangraron hasta la aniquilación completa tres legiones enteras, el orgullo de Roma, las numeradas XVII, XIIX (el 18 lo escribían así) y XIX, junto con sus correspondientes tropas auxiliares, hasta un total de unos 17.000 combatientes, más la impedimenta y seguidores civiles, un concepto que incluía desde comerciantes y familiares de los militares a prostitutas que marchaban animosamente detrás del ejército.

Manfredi ha dedicado su última y muy emocionante novela, Teutoburgo (Grijalbo, 2017), a narrar las causas y el desarrollo de esa batalla, remontándose a la juventud del artífice de la victoria germana, el caudillo y príncipe querusco Arminio, al que el relato le imagina una estancia como rehén en Roma, donde aprende el funcionamiento y las tácticas de las legiones, lo que le permitirá luego –después de formar parte del mando de ellas, lo que sucedió en la realidad- destruirlas (el clímax de la novela).

Si la llegada de las tropas romanas al matadero de Teutoburgo, mandadas por un inepto y arrogante general, Publio Quintilio Varo –amigo del emperador Augusto-, fue un Via Crucis, la nuestra a esta zona de Baja Sajonia no ha sido menos complicada (salvando las distancias). El trayecto desde Colonia, a altas horas de la noche, con un automóvil alquilado que no conseguíamos arrancar y cuyo sistema de navegación solo informaba en alemán, resultó complejo. Además, la reserva en el hotel de Gütersloh, donde debíamos pernoctar había sido hecha por error para el mes siguiente. Así que tuvimos que refugiarnos durante unas horas en un tronado bar regentado por armenios y frecuentado por seguidores del Olympiakos griego, antes de conseguir in extremis una única habitación en otro hotel, que compartimos con alivio (“dalle stalle alle stelle”, se exclamó el novelista) y gran sentido de la camaradería, lo que permitió la excepcional visión del célebre autor de Alexandros en calzoncillos.

Hacerle de auriga a Manfredi, que decidió no conducir en todo el trayecto y dedicarse a recitar los clásicos, resulta muy ameno. El escritor va desgranando tanta información sobre la antigüedad que uno ya no sabe si está a la altura de Osnabrück o en un desvío al reino de los marcomanos, adonde Arminio envió la cabeza de Varo, que se suicidó durante la batalla (el rey de los marcomanos, Marbod, se la mandó a su vez a Augusto, por quedar bien: así acaso el emperador pudo decirle a la cara aquello de “¡Varo, devuélveme mis legiones!”). Manfredi explica que en una ocasión se vio involucrado en un acto de recreación histórica de la batalla de Teutoburgo en la que participaban entusiastas italianos caracterizados de legionarios y empeñados en ganar a sus rivales alemanes. Un profesor de Heildeberg les hizo ver lo inadecuado e inexacto de su testaruda actitud y solo entonces se dejaron masacrar, pero con desgana.

Un letrero de “Teutoburger Wald” (Bosque de Teutoburgo) nos hace saltar de entusiasmo en la autopista. Luego vemos un MacDonald’s. Al poco llegamos por carreteras secundarias al Varusschlacht Museum und Park de Kalkriese, el moderno centro creado en 2002 para explicar los hallazgos arqueológicos de la batalla de Teutoburgo. Entramos en tromba, como los galos de Astérix. Del edificio de admisión, con las taquillas y tienda de recuerdos (desgraciadamente con la mayor parte de los libros en alemán), se accede a través de un espacio abierto, en el que unos niños están formando una cohorte bajo el entusiasta mando de una profesora, al museo propiamente dicho, que es un cubo con una alta e intimidatoria torre revestida de hierro oxidado. Es evidente que alude al armamento y a las atalayas de vigilancia de la frontera del Rhin. La panorámica en lo alto es espectacular.

En las salas se despliegan una pormenorizada y muy didáctica explicación de la historia de la batalla, con dispositivos multimedia (Arminio, de 26 años, y Varo de 51, en 3D se materializan para darte sus versiones de lo ocurrido) y los hallazgos arqueológicos que atestiguan que una parte sustancial de la contienda tuvo lugar aquí. Las excavaciones en los alrededores las inició el voluntarioso cazatesoros, entusiasta del detector de metales y oficial británico estacionado en Osnabrück Tony Clunn, reconocido descubridor en 1987 del lugar de la batalla, un enigma durante siglos aunque la localización en Kalkriese había sido ya propuesta por el gran Mommsen hacia 1880.

Los trabajos arqueológicos han permitido desenterrar un material tan fascinante como elocuente y que prueba sin lugar a dudas que hubo en el sitio un choque espectacular entre las legiones y los bárbaros germanos en las fechas exactas que atestiguan las fuentes clásicas (Tácito, Patérculo –esencial para Manfredi, que recuerda que el historiador era legado en Germania en la época de la batalla), Dion Casio y Floro, principalmente). Millares de objetos, más de seis mil –piezas de equipo militar, armas, proyectiles (piedras o plomos de honda con “SMS” como “culum pete”, “dale en el culo”), restos humanos, monedas, hasta sandalias-, la mayoría hechos trizas, reflejan la enormidad e intensidad del combate. Aquella, recalca Manfredi, fue una lucha feroz, despiadada, una “batalla de aniquilamiento” que culminó en una matanza salvaje de romanos, incluido luego el terrible sacrificio de prisioneros a los dioses germanos. Un soporte de penacho de un casco de centurión apareció junto a un trozo de mandíbula, un cráneo mostraba espeluznantes heridas de espada. Incluso se encontraron (y se exhiben), restos de las acémilas que empleaban las legiones aniquiladas, así como testimonios de la vida cotidiana de los soldados.

Manfredi, que recorre la exhibición sobrecogido, recuerda que los objetos son solo lo que quedó tras el minucioso pillaje de los vencedores. Y señala que la escasez de material propiamente germano se explica porque su equipo era más somero (era tradición combatir desnudo, empuñando la temible framea, la lanza germana) y los que portaban equipamiento Premium es porque éste era precisamente de factura romana (arrebatados en los puestos de vigilancia sobre el territorio). En una vitrina se muestra la famosa e inquietante máscara de jinete romano hallada en las excavaciones y que, multiplicada en reproducciones y postales, se ha convertido en el omnipresente icono del museo y de la batalla de Teutoburgo. La Historia misma parece mirar a través de sus ojos vacíos. Originalmente estaba revestida de una capa de plata que le fue arrancada. “Generalmente se usaban para ejercicios de equitación, no sabemos por qué la llevaría un combatiente”, apunta Manfredi, que hace aparecer la máscara en su novela y que se ha probado una réplica en la tienda. Richard Helmer, experto en reconstrucción facial (identificó los huesos de Mengele) ha realizado un molde del rostro que se escondía tras la máscara.

En el centro de la sala principal se despliegan las tres legiones en miniatura para que te hagas un efecto de cómo era el inmenso ejército de Varo en formación de marcha: una columna de 20 kilómetros de largo: cuando los últimos salían de un campamento los primeros ya estaban construyendo el siguiente. Mantener la capacidad operativa y las comunicaciones con esa extensión en un paisaje accidentado, sufriendo ataques sorpresa y con mal tiempo (hubo grandes tormentas, “horribile caelum”, dice Manfredi citando a Tácito), resultó tarea imposible, incluso para los romanos. Varo pagó el exceso de confianza, considera Manfredi, al dejar en manos de los auxiliares germanos, mandados por el propio Arminio la misión de explorar y detectar posibles peligros para las legiones, lo que era como confiar al zorro el cuidado de las gallinas. El general creía que Germania estaba ya pacificada, y no solo sometida, y se fiaba completamente del príncipe querusco romanizado, que hablaba latín y hasta poseía el rango ecuestre. No se dio cuenta de que se metía en una trampa.

“En formación de marcha y en ese terreno, boscoso y embarrado por las lluvias, la máquina de guerra de las legiones no pudo desplegarse y se vio atascada”, explica Manfredi, al corro que se ha formado espontáneamente a su alrededor; “una fuerza invencible en orden abierto se convirtió en muy vulnerable”.

El museo barre un poco para casa (al cabo la batalla ha sido uno de los elementos míticos de la construcción del imaginario del nacionalismo alemán) al enfatizar cómo los germanos lograron resistir y hasta vencer al imperio romano, que entonces contaba con 38 legiones, 11 flotas, 7.000 ciudades, 100.000 kilómetros de calzadas, y 70 millones de habitantes, una tercera parte de la humanidad. Pero Arminio, el gran líder pangermánico, aunque parte de la historiografía alemana lo ha reivindicado como un libertador y Hitler lo calificó de “el gran arquitecto de nuestra libertad”, no deja de ser un personaje complejo. “Es un héroe difícil de manejar”, recalca Manfredi. “Se lo puede ver como un traidor doble, primero a los suyos, a los que combatió como oficial de las tropas auxiliares romanas, y luego a sus camaradas de las legiones: es un ciudadano romano que crea una emboscada fatal a su propio ejército”. A Manfredi, pese a convivir con él toda una novela, no le es muy simpático el querusco.

Salimos del museo hacia la Killing zone. Seguimos un pequeño sendero en el bosque empedrado con planchas de metal cuadradas que sugieren escudos romanos o lápidas. De los árboles penden algunas cuerdas para trepar y columpiarse, a fin de amenizar la visita a los niños, pero que causan un efecto perturbador; crees ver a los germanos emboscados o los cadáveres de los prisioneros romanos ofrecidos a Wotan colgados de las ramas. Manfredi no resulta muy tranquilizador evocando la matanza. “Había una tempestad, caían árboles derribados por los rayos, el suelo estaba enfangado. De repente surgió el clamor de los bárbaros escondidos en la colina”. Es como visionar las primeras escenas de La caída del imperio romano o Gladiator. Pero aquí los germanos ganan por goleada. Los soldados se vieron atacados por el flanco, desde la altura, apelotonados en el estrecho paso que dejaba el muro disimulado con vegetación en un lado y los pantanos en el otro”.

Hoy el lugar, el campo llamado Oberesch, está muy cambiado. Hace solete y canta un petirrojo. Los pantanos de antaño son una amable y extensa planicie cubierta de hierba y diente de león, excepto una pequeña porción que, con cañas e inundada artificialmente, permite imaginar cómo era el terreno en el que lucharon y murieron los romanos. Nos acercamos al talud germano reconstruido. Frente a él se indica el lugar del hallazgo de una asombrosa cantidad de elementos, incluida la máscara, trozos de armas, y restos humanos. Los legionarios, apunta Manfredi, probablemente trataron de escalar el letal terraplén componiendo la testuto valaria, la tortuga para escalar muros, protegiéndose con los escudos y subiendo una fila de soldados sobre los de los compañeros (espero que no quiera que lo probemos: seguro que me toca a mí debajo). En todo caso, no sirvió. El autor evoca in situ, de manera impresionante -como en su novela- a las tropas romanas diezmadas, apretados los legionarios escudo con escudo, hombro con hombro, los gladios en la mano, protegiendo sus enseñas alzadas, resplandecientes fugazmente los golpeados y ensangrentados cascos y corazas por la iluminación fugaz de un relámpago. “No les quedaba más que coraje”.

En el cielo vuelan muy alto tres rapaces. ¿Serán las águilas perdidas de las legiones? Los germanos capturaron las preciosas insignias, incluida la que trató de esconder sumergiéndola en el pantano su portador. “Se tardó años en recuperarlas las tres, y con ellas el honor de Roma”, recuerda Manfredi. “Los germanos las habían depositado en los altares de sus dioses”.

Tras hacer Manfredi su ofrenda floral y picarme yo con una ortiga (¡herido en Teutoburgo!) al tratar de coger lo que me parecía un denario romano y que resultó ser una chapa de cerveza, regresamos cabizbajos. Como reliquia me he llenado los bolsillos con tierra del lugar, tierra que una vez estuvo empapada de sangre, me parece más emotivo que un pin. “Esto fue el Vietnam de Roma”, comenta el novelista. “Y el fin de un sueño de imperio universal, Augusto no buscaba llevar la frontera hasta el Elba, 600 kilómetros al este del Rin, sino más allá, hasta el confín del mundo conocido”. Manfredi acaba el paseo como su libro: “Con la batalla de Teutoburgo Roma perdió Germania, y Germania perdió Roma”.

sábado, 15 de julio de 2017

Descubren en Alejandría un gran mosaico de época romana «único en Egipto»


«Como espinas de pescado», decenas de ladrillos cubrían el suelo en un mosaico descubrierto hace apenas unos días en la ciudad egipcia de Alejandría, un modelo de enmosaicado «único en Egipto», según ha anunciado hoy el Ministerio de Antigüedades del país norteafricano. El mosaico, de época romana, ha sido descubierto por una misión arqueológica egipcia en el distrito de Moharem Bek en Alejandría, capital y principal ciudad de la provincia egipcia en época de dominación romana.

El curioso diseño del mosaico hallado lo hace «único en Egipto», según ha detallado el director del departamento de Antigüedades Egipcias del Ministerio, Aymen Ashmawi, aunque modelos similares se han documentado en varios yacimientos en Roma, como los Baños del emperador Trajano, la villa de Adriano y los Domus Augustana.

El mosaico, en «muy buen estado de conservación» y formado por hileras de centenares de ladrillos romanos, se extiende en un área de 5x4,30 metros siguiendo el diseño opus spicatum o «de espina de pez», muy utilizado en la época romana en Europa. Este diseño era especialmente común en la construcción de suelos en «baños o fortalezas», por lo que los arqueólogos egipcios creen muy probable que en el lugar del yacimiento -en la zona de Hend, en el vecindario alejandrino de Moharem Bek- se alzara un baño romano de mediano tamaño, ha puntualizado el director del departamento de Antigüedades de Alejandría, Mohamed Farouk.

Según ha explicado el egiptólogo parte de la misión en el yacimiento Mohamed Abdel Aziz, en el área se han encontrado también restos de una colección de recipientes de cristal y hornos de arcilla.

En las próximas semanas, el equipo del Ministerio de Antigüedades local continuará con los trabajos arqueológicos en el yacimiento, con la intención de desenterrar más zonas enmosaicadas y avanzar los trabajos de restauración: fotografía en 3D como paso previo al desmantelamiento y traslado de la parcela de tierra.

Exposición «La puerta oriental de Egipto»
El nuevo descubrimiento ha sido anunciado por el ministro de Antigüedades, Jaled El Anany, durante la inauguración en Alejandría de la exposición fotográfica «Treinta años de excavaciones en la puerta oriental de Egipto: 1987-2017».

La colección de más de 1.000 fotografías, que se expondrá en el icónico edificio de la Biblioteca de Alejandría, recorrerá los trabajos de misiones arqueológias en al menos 15 yacimientos en la península del Sinaí. Entre los descubrimientos destacados en los últimos treinta años se pueden encontrar numerosos castillos militares, barracones y caminos parte de la arquitectura militar en la provincia del Norte del Sinaí en la llamada «carretera de castillos» que datan desde el Reino Medio hasta época grecorromana y que unían Egipto y Palestina.

viernes, 14 de julio de 2017

ABC:La rivalidad, una de las artes preferidas en la Antigua Grecia


Aunque los imaginemos vestidos de toga y dilucidando si la realidad es o no un reflejo de un mundo ideal, los griegos de la Antigüedad se pasaron la mayor parte de su historia compitiendo, luchando. Pensaban, sí, pero sobre todo debatían (toda la obra de Platón no es más, ni menos, que un interminable diálogo. un combate dialéctico). Cada año celebraban, como mínimo, un gran acontecimiento deportivo al que asistían miles de personas. Siempre estaban preparados para la guerra, entre ellos o contra un enemigo común. Incluso su religión se funda en una gran batalla: la que los titanes perdieron contra los dioses olímpicos. ¿Y qué hicieron estos cuando se hicieron con el poder universal? Reñir hasta la saciedad divina. Ellos tenían una palabra que resumía este sentir, «agón», que da título a la última exposición organizada conjuntamente por CaixaForum y el British Museum, inaugurada ayer en Madrid.

«Se trata de una muestra que abre los ojos a la cultura griega desde una perspectiva esencial», explicó en rueda de prensa Hartwig Fischer, director de la institución británica. «Agón! La competición en la Antigua Grecia» es el relato sobre cómo la idea de rivalidad impregnaba todos los órdenes de la vida de entonces, desde la infancia hasta la muerte, pasando por el deporte, el arte, la guerra y las clases sociales. De hecho, así se estructura el recorrido, que reúne 172 piezas cedidas por el British Museum, de las cuales el 90% no había salido nunca de Londres, tal y como apuntó el comisario de la exposición, Peter Higgs.

El camino del «agón» comienza con Niké, una diosa que, antes de que el marketing le robase la tilde y la vistiese de «sport», representaba la victoria, un concepto que conectaba el mundo de los mortales con el de los dioses. A través de la competición los griegos alcanzaban la excelencia, se elevaban, se acercaban al Olimpo. Como los dioses, los atletas eran admirados por sus gestas, que inspiraban estatuas como las de esta muestra. Lo mismo ocurría con los guerreros, que protagonizan escenas grabadas en relieves o ánforas. También pugnaban los dramaturgos y los músicos, que rivalizaban entre sí en certámenes con suculentos premios como recompensa. Los poetas tenían aura de iconos y eran merecedores de retratos, algo que demuestra el busto de Eurípides que se puede ver en la exposición.

«Solo recordaban al ganador, jamás al segundo», comentó Higgs durante una visita guiada a la prensa. Luego, el experto especuló sobre la motivación profunda de estos perseguidores de la gloria: «En el fondo, buscaban la vida eterna a través de actos extraordinarios». Querían, de alguna manera, emular a Heracles, que alcanzó el Olimpo después de haber superado las doce pruebas impuestas por los dioses, tantas veces representadas en los relieves de la época.

Vencer a la muerte
La muestra termina en ese lugar donde acaba la vida: en el cementerio. Aquel era también un escenario de rivalidades donde los individuos demostraban su estatus social a través de los monumentos funerarios. En este sentido, el rey Mausolo de Caria llegó más lejos que nadie. Aunque era gobernador del Imperio persa, sentía una gran admiración por la cultura griega, en la que se inspiró para la construcción de su tumba. En ella participaron los arquitectos y escultores más hábiles de las polis helénicas. El resultado fue una obra de 45 metros de altura, situada en Halicarnaso, que se podía ver desde el mar. Su suntuosidad fue tal que se convirtió en una de las siete maravillas del mundo antiguo, además de acuñar una expresión: mausoleo, que desde entonces designa a los sepulcros más lujosos.

jueves, 13 de julio de 2017

Apertura de los restos romanos de Mayoralgo en Cáceres


Los restos romanos del Palacio de Mayoralgo de Cáceres, algunos de ellos datados en el siglo I antes de Cristo, ya pueden visitarse a raíz de un convenio que se ha firmado este lunes entre el ayuntamiento de la ciudad y Liberbank, propietaria del inmueble donde se halló el yacimiento durante las obras de rehabilitación del edificio en al año 2001.

En concreto, el ayuntamiento se encargará de la gestión y la organización de las visitas, que deberán estar programadas. El horario estipulado será los sábados desde las 10.00 a 20.00 horas y los domingos y festivos por la mañana hasta las 14.00 horas.

La entrada será gratuita pero se debe hacer siempre acompañada de un servicio de guía turístico oficial y la visita estará vigilada por agentes de la Policía Local para garantizar la seguridad del yacimiento. El acceso se podrá realizar desde la puerta situada a nivel de calle en el adarve de la Estrella, o por el paso elevado sobre el adarve que comunica con la muralla medieval, a través de la Torre de Bujaco.

Las visitas las programará el ayuntamiento, se harán en grupo y se comunicarán, al menos, 48 horas antes a Liberbank y se deberá informar del número de asistentes, que estarán acompañador por una persona que ejerza de guía oficial y que esté acreditada.

La firma del convenio de cesión de uso, con una validez de dos años y prorrogable, ha tenido lugar en las propias instalaciones del Palacio de Mayoralgo por parte de la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, la presidenta de la Fundación Caja de Extremadura, Pilar García Ceballos-Zúñiga,y la directora de Relaciones Institucionales de Liberbank, Ana Echenique.

Nevado ha indicado tras la rúbrica que se trata de "un día importante" para la ciudad porque con este acuerdo se abren al público unos restos de "gran valor histórico" que "contribuirán al mejor conocimiento del pasado de Cáceres", además de complementar la oferta patrimonial y cultural de la capital cacereña.

Para la alcaldesa, es un "deber" y una "responsabilidad" poner a disposición de los cacereños y los visitantes estos restos romanos que para muchos expertos suponen la cuna de nacimiento de la ciudad. Además, ha destacado que con este acuerdo con Liberbank se refuerza la labor social de las entidades financieras.

Por su parte, la responsable de Relaciones Institucionales de la entidad, Ana Echenique, ha reconocido que ha sido "un proceso largo" ya que el inmueble, sede institucional de la entidad, es un centro de trabajo y ha sido necesario conjugar el horario laboral con las visitas turísticas. "Pero estamos bastante contentos", subrayó en su intervención.

La presidenta de la Fundación Caja Extremadura, entidad integrada en Liberbank, resaltó la labor investigadora de la organización y el apoyo que se da a proyectos culturales como este, al tiempo que ha agradecido el trabajo de conservación del yacimiento y ha mostrado su disposición a colaborar en la promoción del patrimonio histórico de la ciudad.

IMPORTANCIA ARQUEOLÓGICA

Los restos romanos del Palacio de Mayoralgo, que ocupan un yacimiento de unos 530 metros cuadrados, se descubrieron en el patio del inmueble durante la rehabilitación del edificio en 2001. El hallazgo, además de legitimar la ubicación fundacional romana, amplía la riqueza arqueológica de la ciudad de Cáceres.

Tras las excavaciones efectuadas se han documentado distintas fases ocupacionales, desde el siglo I antes de Cristo hasta nuestros días, ya que se trata de una serie de casas e instalaciones superpuestas de diferentes épocas pero que suponen el origen de la ciudad.

Por ejemplo, de época romana se descubrió parte del foro de la ciudad Norba Caesarina y un tramo de calzada, así como una vivienda con un patio y cisterna en el centro. A partir del siglo III después de Cristo la zona se reestructura y afecta a la configuración de la colonia. En este área aparecen evidencias de un taller de forja, estructuras habitacionales y reforma de la muralla.

De la época musulmana apenas aparecen restos, solo movimiento de tierras y expolio de estructura anteriores, probablemente por el desplazamiento del núcleo urbano a la actual plaza de San Mateo y plaza de las Veletas. Ya en época medieval cristiana, antes de que se unificara el espacio para la construcción del palacio, existían dos palacios, torreón, callejuelas empedradas y humildes casas.

En el siglo XVI se reordena el edificio, adelantando la fachada hacia la concatedral de Santa María. En el siglo XVIII se realiza una escalera y un arco para unir el jardín del Palacio con la Torre de los Púlpitos. Entre el material arqueológico hallado y que ha sido depositado en el Museo de Cáceres destaca un torso de bronce bañado en oro de época romano alto imperial, cerámicas de diversas cronologías y tipología (lucernas, platos, ánforas, candiles...), un sello almohade y una pieza comodín de un juego de mesa.

Entre las ruinas que ya se pueden visitar en el patio del Palacio de Mayoraglo se diferencia una casa, un aljibe que abastecía a las termas y el horno de un taller de forja, entre otros.

La apertura al público de los restos arqueológicos han sido demandada por varias asociaciones culturales de la ciudad, como Torres de Cáceres, que han pedido en varias ocasiones que pudieran ser visitados. Además, también ha participado en la presentación de este lunes la Asociación de Guías-Historiadores de Extremadura que está compuesta por varios jóvenes historiadores extremeños habilitados como guías oficiales de turismo por la Junta de Extremadura.

miércoles, 12 de julio de 2017

Hallan nuevas tablillas romanas junto al Muro de Adriano


Unas 25 nuevas tablillas de madera han sido excavadas en el fuerte romano de Vindolanda, junto a la Muralla de Adriano, al norte de Inglaterra, según anunció ayer The Vindolanda Trust. El hallazgo, realizado el pasado 22 de junio, es uno de los más importantes en este sitio arqueológico desde 1992. Las tablillas de Vindolanda son tablillas finas de madera, de menos de 2 milímetros de grosor y del tamaño de una postal, que contienen textos escritos con tinta por los romanos. Las delicadas piezas de madera, con sus textos aún visibles, se han conservado milagrosamente gracias a la humedad y a las condiciones anaeróbicas del terreno (baja concentración de oxígeno), desde que fueron desechadas a finales del siglo I d.C.

Algunas tablillas se encuentran completas y otras fragmentadas. "Algunas de estas nuevas tablillas están tan bien conservadas que se pueden leer sin la habitual fotografía infrarroja y antes de pasar por el largo proceso de conservación. No hay nada más emocionante que leer estos mensajes personales del pasado lejano", dice el arqueólogo británico Robin Birley. Unos pocos nombres presentes en los textos ya han sido descifrados, entre ellos un hombre llamado Masclus, conocido por una tablilla anterior en la que se dirige a su superior pidiendo más cerveza para su avanzada. En una de las nuevas cartas parece solicitar un permiso para ausentarse (commeatus).

Las tablillas están siendo sometidas a un meticuloso proceso de conservación y de fotografía infrarroja para tratar de descifrar el contenido de todos los textos.

martes, 11 de julio de 2017

ABC:Hallan en Egipto un manuscrito del siglo VI con una receta médica de Hipócrates


Durante las obras de restauración llevadas a cabo en la antigua biblioteca del monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí, en Egipto, se ha descubierto un importante palimpsesto del siglo VI con parte de una receta médica atribuida al famoso médico griego Hipócrates.

El documento en cuero forma parte de los llamados «manuscritos Palmesit», según informa la edición digital del diario egipcio Al Ahram. Contiene otras tres recetas médicas escritas por un escribano anónimo, una de ellas con dibujos de hierbas medicinales.

Durante la Edad Media, las páginas fueron raspadas y reutilizadas para el texto del Codex Sinaítico, una versión temprana de las escrituras cristianas. «Se hizo debido al alto costo del cuero en ese momento», explicó Ahmed Al-Nimer, supervisor de arqueología copta para el ministerio.

El monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí, contiene muchos manuscritos «Palmesit», además de una biblioteca con 6.000 manuscritos, entre ellos 600 manuscritos escritos en árabe, griego, etíope, copto, armenio y sirio. Son principalmente manuscritos históricos, geográficos y filosóficos y las fechas más antiguas del siglo IV d.C.

lunes, 10 de julio de 2017

National Geographic:Una tumba macedonia intacta


El pasado 11 de noviembre, la arqueóloga Angeliki Kottaridi, directora de las excavaciones en Vergina, la antigua Egas, al suroeste de Salónica, anunció en su página personal de Facebook el hallazgo de una tumba macedonia intacta de la época en que murió Alejandro Magno, a mediados del siglo IV a.C., es decir, contemporánea a la tumba de Anfípolis.

Según Kottaridi se trata de una agradable excepción, pues la necrópolis de Egas fue saqueada por el ejército de mercenarios de Pirro en el año 276 a.C. y rara vez se tiene la oportunidad de encontrar enterramientos no perturbados. Sin embargo, cabe recordar que a finales de los años setenta se halló en Vergina la tumba intacta de Filipo II de Macedonia, cuyos tesoros rivalizan con los de la tumba de Tutankamón o del Señor de Sipán.

Un recipiente para mezclar vino y agua
Kottaridi ha publicado dos imágenes para demostrar que la tumba se encuentra intacta. En ellas aparece un objeto que parece un casco, pero en realidad se trata de un recipiente de bronce bañado en oro, con claros signos de óxido verdoso, con dos asas y decorado con guirnaldas de flores. Este recipiente, que se utilizaba para mezclar vino y agua, es un ejemplo del nivel excepcional de la metalurgia macedonia. A su alrededor se han localizado materiales orgánicos, trozos de madera asociados al lecho del difunto y otros objetos funerarios. Todas las piezas serán restauradas y expuestas en el nuevo museo Museo Arqueológico de Egas.

domingo, 9 de julio de 2017

La historia de los romanos está en Irun


El Museo Oiasso de Irun es un viaje al pasado, un paseo por el mundo romano, una pasarela que conduce al descubrimiento de la vida romana hace 2000 años en el entorno del río Bidasoa. Basándose en una colección arqueológica, el museo ha supuesto un cambio importante en la concepción de la esencia romana. No es solo un museo, es un conjunto patrimonial que muestra parte de la vida cotidiana de los romanos en el norte del País Vasco.

El museo, que lleva años empeñado en su tarea divulgativa, prepara ahora el festival Dies Oiassonis, cita popular con la cultura romana que comienza este viernes, día 14, con numerosas actividades.

«Hay museo porque hay historia», recuerda María José Noain, responsable de las actividades del centro. Oiasso fue fundamentalmente un asentamiento de exportación de hierro y plata de las minas de las montañas de Aia, un importante núcleo comercial y centro de comunicaciones con un destacado puerto construido en la actual bahía de Txingudi. Los arqueólogos descubrieron qué calles del centro de Irun habían estado ocupadas en épocas pasadas por aguas de la marisma del Bidasoa.

Los tesoros encontrados

La mayor parte de los restos romanos encontrados en Gipuzkoa a lo largo de los años corresponden a los siglos I y II después de Cristo. Durante el gobierno de Augusto, se completó la conquista del norte de la península ibérica y fue el momento en el que se apreció un desarrollo de la costa norte. Los primeros hallazgos romanos en tierras vascas se encontraron en 1969 en el Cabo de Higuer (Hondarribia) y las excavaciones en la plaza de Santa María del Juncal (Irun).

Años después, en 1971, se llevó a cabo una significativa intervención en el interior de la ermita de Santa Elena en Hondarribia, donde se descubrió la necrópolis, un cementerio de época romana. Los hallazgos confirmaron las informaciones que ya se tenían de fuentes antiguas que afirmaban la presencia de romanos en tierras vascas. Encontrar los restos precisó los datos.

En los años 80, se avanzó en el conocimiento de las minas de época romana en el entorno de Peñas de Aia, constantando las informaciones que había sobre explotaciones en la época antigua, y en 1992 se halló el puerto romano. Un descubrimiento importante, no solo porque venía a reforzar la idea de la localización de Oiasso en el actual Irun, sino porque se incorporaron adquisiciones orgánicas. El museo Oiasso alberga una colección en la que los objetos orgánicos tienen un papel fundamental. No son restos arqueológicos que se puedan ver fácilmente en otros museos.

Con el descubrimiento del puerto de Roma en Irun, comenzaron las tareas de formalización del Museo Oiasso, para el que se eligió el emplazamiento de las antiguas Escuelas del Juncal; este edificio, situado junto a la iglesia parroquial, es un lugar emblemático del centro de la ciudad de Irun y forma parte de la memoria colectiva de la población.

Presenta gran variedad de actividades y exposiciones. Una exposición permanente y otras que van variando según la época del año. A través de una rampa en la que se encuentran las 'pistas' que tuvieron los arqueólogos para conducir sus investigaciones hasta hoy día, se llega a una primera sala que muestra el impacto que tuvo en la comarca del Bidasoa la llegada de los romanos. Está dedicada a la relación que tuvieron los romanos y los vascones y se constata que mantuvieron encuentros a veces bélicos, y otras veces colaboraciones económicas que dieron paso a la integración del territorio vasco en el Imperio Romano.

Una de las claves que ratifica la presencia de población romana en tierras vascas son las termas. Antes de llegar a la segunda planta se ven en unos planos cómo fueron esas termas, cómo estaban construidas las paredes y qué materiales utilizaban para ello.

La segunda sala del museo se centra en la actividad portuaria. Además de la minería, el comercio fue un factor clave. En una gran pantalla, se representan las plataformas que se utilizaban para atracar las barcas en el puerto de Oiasso que se materializan con troncos de árboles expuestos en la sala. Se exponen utensilios para pescar, cuerdas y anzuelos, elementos encontrados gracias a esas condiciones especiales de conservación de los yacimientos arqueológicos. La tercera sala reconstruye la vida cotidiana en Oiasso a través de diferentes piezas: alimentos, vajillas, vestimenta, restos de cuero, peines, agujas de hueso, joyas o picos mineros.

Para quien esté interesado en profundizar y enriquecerse en el tema, el museo Oiasso ofrece la posibilidad de acercarse al paraje natural de Peñas de Aia, donde se encuentra parte del patrimonio industrial de finales del siglo XIX y hornos de calcinación de carbonato de hierro.

Aunque la base del museo es la colección permanente, Oiasso siempre ha querido trabajar en la difusión y divulgación de sus actividades para todo tipo de públicos, no solo como una referencia para la arqueología clásica, sino para toda la antigüedad en general. Dentro del programa cultural, realizan actividades que no son específicas de la arqueología, algunas relacionadas con el teatro, la literatura, la moda o la música.

Desde el departamento de Educación y Acción Cultural(Deac) se diseña todo el programa pedagógico. Trabajan con centros escolares, con público familiar, con grupos específicos que colaboran con personas con discapacidades intelectuales y físicas y programas relacionados con cuestiones sociales.

En el ámbito de la educación y visitas guiadas, Oiasso posee la aplicación 'Los trabajos de Hércules' en la que con tablets que se alquilan en el museo o desde el propio móvil, niños y mayores pueden visitar el museo de forma autónoma e interactiva. El usuario ha de fijarse en la colección para poder responder a las preguntas sin necesidad de recurrir a la visita guiada.

Dentro del programa educativo existen diversos pilares. Uno de ellos es el tren minero de Irugurutzeta y las visitas a la ermita de Santa Elena a través de Oiasso Tour, un espacio patrimonial separado del museo. «Nos gusta salir de las paredes del museo», recuerda Noain.

sábado, 8 de julio de 2017

"Los romanos trepanaban para curar fracturas en el cráneo"


El presidente de la Real Academia de Medicina y cirugía de Galicia quiere alejarse de la medicina romana «de los libros» y se referirá solo a sus propios hallazgos antropológicos en distintas excavaciones. Esos restos servirán al doctor Carro Otero para repasar qué cirugías se hacían en la época romana en el noroeste peninsular en la ponencia que dará hoy en el Hula a partir de la una de la tarde.

La cirugía tal y como la conocemos necesitó de descubrimientos recientes para recibir un verdadero impulso, pero algunas intervenciones ya se realizaban con éxito en Roma.

¿Estaba muy desarrollada la cirugía en Roma o habían heredado todas las técnicas de los griegos?
La medicina romana es un tercer tiempo, secuenciado con dos fases previas: la griega y la egipcia. Los emperadores romanos procuraban contratar siempre como médicos de la corte a griegos porque estaban enormemente prestigiados.

¿Qué aprenden los romanos de ellos?

Todo, perfeccionando algunas cosas. Es obvio que no se podían hacer maravillas porque entonces no era posible. Para muchos aspectos, la cirugía necesita de unos descubrimientos que solo se van a producir en el siglo XIX, como la anestesia general. Conseguían adormecer de alguna manera a los pacientes porque tenían el opio y el enfermo llegaba con su administración a una fase de analgesia razonable pero, para ciertas cosas, no era suficiente. No podían abrir el abdomen porque al no poder suprimir el tono muscular, que solo se consigue con una anestesia a un nivel intenso, se saldrían las tripas y no habría quien las pudiera volver a meter. Lo que hacían se llamaba cirugía externa, que excluye la torácica y abdominal. Son las extremidades: pared y tronco, sin llegar a entrar; el cuello, por supuesto y, en la cabeza, sí trabajaban la cavidad encefálica porque hacían trepanaciones. En la conferencia voy a presentar la primera y única trepanación de época romana que hasta ahora se encontró en Galicia.

¿Para qué se hizo esa trepanación?

Es complicado saberlo. Sabemos que es grande y afecta a buena parte del hueso parietal derecho, está cicatricada al 50%, lo que quiere decir que el individuo tuvo una supervivencia que pudo haber sido de un año. El aspecto del área cicatrizada nos indica que no hubo infección grave, por tanto que no se murió como consecuencia de la trepanación en si. No sabemos si la trepanación se hizo para intentar aliviar algún problema del cerebro. Había una serie de enfermedades que el enfermo situaba en alguna zona porque sentía un dolor especial y se hacía entonces una trepanación en ese sitio, trepanaban bajo demanda. También se trepanaba para curar las fracturas locales en el cráneo. A alguien le daban con una piedra en un sitio determinado, le producían una fractura del hueso del cráneo que se rompía en trozos pequeños y entonces el cirujano hacía lo que haría cualquiera si tuviera cuerpos extraños: intenta sacárselos. Se trepanaría para eliminar los fragmentos óseos producidos en una fractura. Además, habían aprendido que era bueno sanear los bordes, cortar por lo sano...

¿Para las infecciones?
Exactamente. Y para que no quedaran trozos a medio romper. Trepanaban por lo sano, hacían el agujero más grande dejando un borde limpio. Luego reponían la piel y el agujero quedaba solo protegido por la piel, que cicatrizaba. Se cubrían después con un casco.

¿Qué otras cirugías eran comunes en esa época?
Aunque no se hacía cirugía de cavidades, se pueden operar muchas cosas en superficie. Las extremidades, en principio, no darían mayor problema y una de las cosas que se hacían, de las que llevo dos casos, son amputaciones. Llevo un caso, encontrado por mí y por primera vez en Galicia, de una amputación de las dos manos.

¿Por qué se le amputaron?
Es una amputación complicada de interpretar. Puede ser punitiva, de castigo, o terapéutica, para curar algo. En este segundo caso, tendría que ser, por ejemplo, que la cayese una piedra en ambas manos. Había dos formas de amputación: una con prestigio social y otra sin él. Con prestigio social, sería si el ciudadano es un prisionero de guerra y se le castiga amputándole las manos. Esto lo hacían muchísimo los romanos porque, de esa manera, no mataban a la persona pero la eliminaban como futuro combatiente: no podía usar el arco, ni la espada, ni el escudo... Y, además, castigaban a su familia y amigos porque tenían que atenderlo en todo, no podía ni vestirse solo, ni alimentarse... era una carga. En ocasiones estas amputaciones se hacían incluso de forma colectiva. No era degradante socialmente porque la hace el enemigo, luego para los suyos más bien era un héroe. Se ve porque el individuo está enterrado en un sepulcro muy correcto, no hay proscripción social.

¿Y la segunda amputación?
Es la amputación de una pierna, también con supervivencia, se hizo por encima del tobillo, en el tercio medio y quedó perfectamente cicatrizada. El hueso peroné y la tibia se unieron por un callo cicatricial que hace un puente de un hueso al otro. Usó durante un tiempo una pata postiza. Imagínese un palo al que arriba, forrado para que no lastime, se le hace una especie de copa. El muñón se mete en ese copa y con las correas se sujeta a la pierna. Al caminar, como el hueso es más bien convexo, se redondea y hace un inverso de la copa cóncava que se le ha puesto. No hay duda de que tuvo una prótesis.

¿Qué usaban los romanos para desinfectar?
Nada que se sepa eficaz con seguridad. La mayoría de heridas se infectaban porque no había antisepsia ni asepsia. Fíjese si estaban acostumbrados a las infecciones que, cuando una herida no supuraba, se preocupaban muchísimo porque no estaba siguiendo el patrón habitual. Se estima que el 80% de las fracturas se infectaban. Sabemos que lavaban las heridas con agua caliente. No tenían jabones eficaces, se usaban cosas hechas con sosa que más quemaban que limpiaban... Las heridas iban curando por la propia mecánica de las defensas naturales. . Naturalmente, las curaciones tardaban mucho, con molestias y las heridas quedaban de aquella manera, con imperfecciones. Solo se consiguió una desinfección eficaz en la segunda mitad del siglo XIX; es decir, ayer.

Hablará también de la duración de la vida en Galicia en la época romana...
Se vivía muchísimo menos que ahora. Para este estudio utilicé lapidas romanas porque tienen inscripción con el nombre; por tanto sé si cada persona es hombre o mujer, y la edad a la que se muere. Resulta que la mujer más longeva con mucho es una señora cuya lápida se encontró en Parga, Guitiriz. Tenía 91 años y se llamaba Severina. Hay un Victorinus, que sale con 120, pero creo que debe ser un error. De 70 años solo pasaba el 20%. El 50% de la población no pasa de los 40 años.

viernes, 7 de julio de 2017

Las ánforas del taller romano de Lobos revelan vínculos con Cádiz


Los arqueólogos que trabajan en el taller romano de púrpura descubierto en el islote de Lobos consideran que los vínculos de este enclave de Canarias con la bahía de Cádiz en los siglos I a.C. y I d.C. debieron ser "muy fuertes", a la luz de las ánforas que se han encontrado en el yacimiento.

Así lo aseguró Darío Bernal, profesor de Arqueología de la Universidad de Cádiz, durante una visita a las excavaciones, reanudadas hace una semana por un equipo coordinado por la Universidad de La Laguna (Tenerife), el Organismo Autónomo de Museos de Tenerife y el Cabildo de Fuerteventura.

Los estudios de las ánforas y restos de vajilla encontrados durante las cuatro campañas de excavación en Lobos, después de que en 2012 un turista hallara un trozo de cerámica sobre una montaña de jable (arena), han permitido documentar su procedencia en Cádiz.

El arqueólogo recordó que la bahía de aquella ciudad, la Gades romana, fue "uno de los puertos más importantes del Mediterráneo occidental" y destacó que la cerámica que aparece en Lobos, sobre todo las ánforas, "proceden de talleres de Cádiz" por la tipología y pasta con la que se fabricaron.

El momento en el que se documenta el yacimiento de Lobos, en la playa de La Calera, coincide con "una importante época romana, cuando se produce la pacificación de Hispania", remarcó Bernal.

Según el especialista, estas ánforas se llenaron de garum (salsa de vísceras y sangre de pescado muy apreciada por los romanos) y se llevaron a Lobos para el consumo de la población que trabajaba en el taller de púrpura. "Y da la impresión de que fueron gaditanos o un grupo de ellos los responsables de la actividad que aquí se desarrollaba", añadió.

A juicio de este experto, "Lobos 1" es un taller de púrpura, un lugar de explotación de recursos marinos "importante" que denota "la habitual frecuentación de esta zona del archipiélago por los romanos".

Por su parte, la catedrática de Arqueología de la Universidad de La Laguna, María del Carmen del Arco, adelantó que durante los trabajos de este año "se ha abierto un nuevo espacio en el yacimiento Lobos 1 que se configura como área de manufacturación especializada en la púrpura y, junto a ella, un espacio doméstico".

A lo largo de estos días se han encontrado restos de alimentación, como huesos de cabras, que aparecen despiezadas, junto a material cerámico de manufactura romana sin que hasta el momento haya aparecido huella de los mahos, los antiguos pobladores de Fuerteventura.

Una de las sorpresas para el equipo de arqueólogos ha sido el hallazgo de una estructura, con una forma aún sin definir, que pudo haber funcionado como horno, con un ánfora embutida que podría servir de respiradero.

Del Arco reconoció que aún existen incógnitas en cuanto a cómo los trabajadores del taller se podían proveer de agua para el consumo, al no tener aún constancia de aljibes en la zona.

jueves, 6 de julio de 2017

Hallan en Riotinto (Huelva) un tesoro de monedas romanas


Un grupo de trabajadores de las Minas de Riotinto ha hallado este lunes 3 de julio un tesoro de monedas romanas en el entorno de la actual explotación minera onubense, precisamente el mismo día que se declaró un gran incendio en el mismo término municipal que aún sigue plenamente activo un día después.

El tesoro está compuesto por un número aún indeterminado de monedas de plata y también un sólido de oro de la época de Constantino I en el siglo IV, según ha podido conocer Diario16 de fuentes del yacimiento arqueológico.

Estos restos han sido hallados cerca de la denominada necrópolis de la Dehesa, en el interior del actual yacimiento minero en explotación, enclavado en un lugar cuyas minas han sido explotadas a lo largo de la historia por sucesivas civilizaciones, constituyéndose en la explotación a cielo abierto más antigua de la historia. Entre las civilizaciones que han pasado por este lugar destacan, según los expertos, tartesios y fenicios, aunque el principal desarrollo de extracción del mineral llegó con los romanos, que se asentaron en la zona durante varios siglos. Posteriormente los almohades también la utilizaron con diversos fines, aunque no en su vertiente extractiva.

El tesoro de monedas hallado de forma casual, y cuyos responsables aún no lo han hecho público, está siendo valorado por el equipo arqueológico del actual yacimiento y por los directivos del Museo Minero de Riotinto.

miércoles, 5 de julio de 2017

National Geographic:Tartessos y sus sacrificios rituales: hallados restos animales en un templo de Badajoz


El santuario tartésico del Turuñuelo de Guareña, en Badajoz, del siglo V a.C., una joya arqueológica por sus novedosas técnicas arquitectónicas y por su estado de conservación, sigue revelando secretos que muestran su esplendoroso pasado. Así, desde su descubrimiento, el emplazamiento se ha convertido en un valioso modelo para el estudio de la cultura tartésica del interior de la península Ibérica, aportando una inestimable información sobre la organización social, los mecanismos comerciales y los rituales de este pueblo.

Ahora, un equipo de investigadores del CSIC, del Instituto de Arqueología-Mérida, ha hallado junto a la escalinata del templo pacense los restos de casi una veintena de animales. Entre ellos han sido desenterrados 16 caballos, 2 toros y un cerdo, que narran la historia de un costoso sacrificio a modo de ritual de clausura antes de la destrucción final del santuario.

“El sacrificio consistió en una gran ofrenda a los dioses antes de abandonar definitivamente el lugar”, explica Sebastián Celestino, director de la excavación junto a la investigadora Esther Rodríguez, y director del Instituto de Arqueología-Mérida. “Da idea de la enorme riqueza del sitio, pues el caballo era un elemento de prestigio”.

Además de los numerosos animales sacrificados -19 hasta el momento, a falta de la conclusión de las excavaciones- del mismo modo han aparecido en el yacimiento ánforas y cestos con cereales y otros elementos de gran valor, lo que puede ofrecernos una idea de la importancia de ese sacrificio final, previo a la destrucción del monumento y su posterior amortización”.

Celestino destaca que “quizá lo más llamativo sea la existencia de un ajuar completo para la celebración de un banquete de comensalidad en la habitación sur. Se trata de un conjunto de muy buena calidad entre los que destaca un enorme caldero, dos jarros, una parrilla, varios pinchos para la carne, un quemaperfumes, coladores y otro tipo de enseres; todos realizados en bronce. Pero según los investigadores también destaca la gran cantidad de platos y vasos pintados con bandas rojas y las copas de imitación griega encontradas. También en el entorno de la habitación se hallaron muchos huesos y conchas resultado del festín final.

Parece por tanto que el propio ritual final contribuyó a la buena conservación del templo. “El santuario fue incendiado una vez realizados los sacrificios de animales y el banquete final, apunta Celestino. “El propio incendio solidificó las paredes de adobe, mientras que el rápido enterramiento del edificio propició la conservación de los materiales metálicos. Además, la potente anchura de los muros de adobe, de hasta tres metros en algunos sitios, ha contribuido a su excelente estado de conservación del yacimiento”, añade el investigador.

Hasta la fecha tan sólo se ha excavado un 10% de la superficie total del túmulo. Por el momento los arqueólogos trabajan con la Diputación Provincial de Badajoz que realiza una aportación que les permite trabajar durante un par de meses al año. Eso significa los investigadores pueden emplear entre seis y siete meses al análisis y estudio de los hallazgos antes de abordar una nueva campaña de excavaciones. “A este ritmo, es posible que podamos ver todo el edificio exento en una década aproximadamente.”

Arquitectura tartésica
Decir que el santuario destaca por su arquitectura y el empleo en sus construcción de novedosas técnicas constructivas. “Lo más sorprendente es la utilización de un mortero de cal, arena y arcilla para confeccionar los sillares cuadrangulares con los que construyó buena parte de la escalinata que da acceso al monumento; con ese mismo mortero se ejecutó también la "bañera", explica el investigador. La utilización de esta técnica constructiva ha sorprendido por cuan desconocida en la península Ibérica hasta la llegada de los romanos.

“Varios de estos grandes edificios se organizaban junto al rio Guadiana y guardaban una intensa relación comercial entre ellos. Conocemos de poblado en altura rodeado de una potente muralla desde el cual creemos que se centralizaría el comercio en la zona y hacia el exterior a través del río”, añade Celestino. El Turuñuelo ofrece una riqueza arquitectónica y material desconocida hasta el momento en esta fase final de Tartessos y en la que llaman poderosamente la atención los rituales que se llevaron a cabo. Entre estos rituales hasta ahora inéditos, desconocidos y de gran complejidad sobresale el sacrificio o la hecatombe producida en el patio principal del monumento previo a su destrucción”.

Unos apuntes sobre cultura tartésica
El Turuñuelo se ha convertido en el mejor exponente para entender los últimos años de la cultura tartésica. Aunque aún es pronto para saber qué papel jugaba el santuario dentro de esta, es muy probable, apuntan los arqueólogos, que se tratara de un lugar de peregrinación ya que los santuarios en la antigüedad tenían como función principal el intercambio comercial. También eran los lugares donde se celebraban rituales de cohesión social a través de la veneración a los dioses.

La cultura tartésica se originó hacia el siglo VIII a.C. en el Bajo Guadalquivir a consecuencia de la llegada de los colonizadores mediterráneos -principalmente fenicios-, su penetración en el interior peninsular y su contacto con los pueblos indígenas. El establecimiento de estas nuevas relaciones culturales transformaría la base económica y social del sur de la península Ibérica. “El resultado de ese encuentro es la conformación de una nueva cultura que denominamos Tartessos”, explica Celestino.

“A mediados del siglo VI a.C. el núcleo de Tartessos, ubicado en Huelva y la desembocadura del Guadalquivir, sufrió una fuerte crisis que logró minar el desarrollo de su emergente cultura. Así buena parte de la población se internó hacia el interior de Portugal, Andalucía y Extremadura, en este último caso hasta el valle del Guadiana, donde volvió a resurgir con fuerza y con una renovada personalidad”, añade.

Se trata la tartésica de una cultura muy rica que bebió de los contactos comerciales con otras culturas del Mediterráneo a través de los intermediarios griegos y púnicos asentados en colonias del levante peninsular. Ello explica la presencia de objetos de origen egipcio, etrusco, heleno, etcétera”, concluye Celestino.

Ahora solo queda esperar, como hemos dicho tan solo un 10% del santuario del Turuñuelo ha sido explorado. Es seguro que en los próximos años serán revelados algunos de los muchos secretos de esta, aún, poco conocida cultura Mediterránea.