miércoles, 16 de agosto de 2017

ABC:Descubren tres tumbas de época Ptolemaica en Egipto


Un equipo de arqueólogos egipcios que trabajaban en el yacimiento de Al-Kamin Al-Sahrawi, en la provincia de Al Minya (centro), ha descubierto tres nuevas tumbas de época Ptolemaica y varios sarcófagos y nichos funerarios, un cementerio que apunta a la existencia de una ciudad o asentamiento «grande» en el área, y no una guarnición militar como se había sospechado.

En el interior de las tres tumbas se ha hallado una colección de sarcófagos de diferentes formas y tamaños, así como fragmentos de cerámica que han permitido fechar el descubrimiento entre la dinastía XXVII (525 a 404 a. C.) y la época greco-romana, ha detallado el director del Departamento de Antigüedades Egipcias en el Ministerio, Ayman Ashmawy.

Las tres tumbas se han descubierto cerca de un área donde previamente se habían hallado una veintena de tumbas construidas también hacia la misma época siguiendo un diseño de «catacumbas», muy popular en los enterramientos del momento. Sin embargo, la arquitectura de las nuevas tumbas descubiertas no sigue esos mismos patrones, ha puntualizado el director de la misión arqueológica egipcia, Ali Al-Bakry.

La primera tumba se compone de un eje perpendicular excavado en la roca que conduce a una cámara funeraria en la que se han hallado cuatro sarcófagos con tapas talladas con formas antropomórficas: rostros y cuerpo que representarían a los difuntos. Junto a los sarcófagos se han descubierto nueve fosas funerarias.

La segunda tumba se dividió en dos cámaras funerarias, la primera orientada hacia el norte y donde se han hallado los restos de dos sarcófagos y seis fosas funerarias. En uno de los enterramientos se han hallado los restos de un niño pequeño, «el primero que encontramos en Kamin Al-Sharawi», ha dicho Al-Bakry.

Estudios realizados sobre los restos óseos demuestran que los huesos hallados pertenecen tanto a hombres como a mujeres y niños de diferentes edades, lo que apunta a que las tumbas «formaban parte de un gran cementerio de una gran ciudad y no sólo de una guarnición militar como se ha sugerido anteriormente».

Equipos de egiptólogos excavan el yacimiento de Al-Kamin Al-Sahrawi, al sudeste de la localidad de Samalout, desde 2015, cuando descubrieron una colección de cinco sarcófagos de piedra, así como los restos de sarcófagos de madera.

martes, 15 de agosto de 2017

National Geographic:Descubierta la tumba de un guerrero en una necrópolis celta en Suiza


Tres tumbas excepcionalmente ricas, pertenecientes a una gran necrópolis celta fechada entre el 850 y el 400 a.C., han sido descubiertas durante unas excavaciones previas a la construcción de un aparcamiento para la Fundación San José, en el sitio de Don Bosco, en Sion, al suroeste de Suiza. Los arqueólogos han desenterrado más de 30 tumbas, fechadas entre finales de la Edad del Bronce y la segunda Edad del Hierro, en una necrópolis tumular "de importancia nacional", según reconoció el viernes el Cantón del Valais. Las últimas excavaciones y estudios indican que la necrópolis ocuparía más de 10.000 m².

Tres tumbas destacan por sus espléndidos ajuares funerarios: la tumba del guerrero, consistente en un hombre adulto enterrado con su espada de bronce finamente cincelada y con pomo de marfil, además de numerosos adornos y una navaja; la mujer con torques, inhumada con joyas de bronce que incluyen cuatro torques o collares rígidos, un cinturón, dos alfileres para mantener el vestido fijo, dos brazaletes y un aro ornamental para el tobillo; y la chica del collar de oro, una tumba que contiene los restos de una joven y un collar elaborado con una serie de discos de oro finamente cincelados y dos pares de brazaletes. Las excavaciones arqueológicas amplían el conocimiento sobre las prácticas funerarias del primer milenio a.C., pasando del entierro a la cremación de los restos.

lunes, 14 de agosto de 2017

Un suelo de taracea de mármol, nueva muestra de riqueza en la Astigi romana


Un pavimento de taracea de mármol en muy buen estado de conservación, de 25 metros cuadrados y del siglo I, hallado en una excavación efectuada en el centro de Écija, revela la riqueza económica y el sofisticado desarrollo artístico de la Andalucía romana. El pavimento, originalmente, se extendía por 40 metros cuadrados, parte de los cuales desaparecieron bajo la muralla medieval del antiguo Alcázar real de Écija, del siglo XIV, y su sofisticada técnica artística y artesanal hizo pensar en un primer momento que se trataba de un edificio público, ha explicado a Efe el arqueólogo municipal de Écija, Sergio García-Dils.

Junto a la sala del pavimento, que reúne hasta 30 modalidades cromáticas diferentes -de unos 20 tipos de mármoles distintos-, ha sido hallado un cuarto de baño prácticamente íntegro, con la sección en altura íntegra, de 2,2 metros, un lavabo de mármol con su desagüe mediante tubería de plomo y parte del estuco de las paredes que aún conservan la marca del nivel del agua de baño.

El hallazgo del baño, y otros que rodean el pavimento, hizo determinar a los arqueólogos que se trataba de una casa palaciega, de la que han descubierto hasta su primer morador -la casa, con modificaciones, fue habitada hasta el siglo III-, que fue Lucio Fabio, según consta en el soporte de mármol de un busto, quien ejerció de edil y de responsable de obras públicas de la Écija romana.

García-Dils ha calificado de "alarde" artístico la taracea de mármol, con figuras geométricas de trenzados a base de piezas pequeñas, otras mayores de circunferencias inscritas en cuadrados, y otras piezas cuadradas de gran tamaño pero escasísimo grosor, lo que eleva la complejidad de su pulimento y encaje. El equipo de arqueólogos de Écija trabaja ahora en el estudio de la procedencia de los mármoles, para lo cual se dispone de un banco de datos internacional de los empleados en la época en toda la cuenca mediterránea, si bien ya han documentado que los hay procedentes de Esparta y Túnez.

Según García-Dils, la taracea de mármol se extendía a las paredes de la estancia -aunque esas piezas no se han conservado-, lo que le otorgaba un "ambiente monumental" más propio de curia (equivalente a salón de plenos municipal) u otro tipo de edificio público, como sucede con otros pavimentos semejantes hallados en la ciudad romana de Itálica o en la actual Alcalá del Río.

La técnica romana de encajar unas piezas de mármol en otras se denomina opus sectile -piezas seccionadas-, y además de que supone "una extrema dificultad para combinarlas con precisión", su ejecución era mucho más cara que la de un mosaico, según el arqueólogo, quien ha recordado que sólo en Écija han sido hallados 94 mosaicos romanos.

El solar sobre el que trabaja los arqueólogos tiene 6.000 metros cuadrados, de los que se han excavado sólo 10%, y el hallazgo del pavimento se ha producido muy próximo al lugar en que, hace dos años, fue encontrado un mosaico de cuarenta metros cuadrados en un excepcional estado de conservación, que incluía teselas de vidrio e integraba treinta figuras mitológicas.

Junto al cuarto de baño de la misma casa palaciega -de la que se han excavado un total de 150 metros cuadrados- se conserva parte del entramado de tuberías de plomo, lo que, según el arqueólogo, demuestra que la Écija romana dispuso de acueducto subterráneo, una obra de ingeniería que hace dos mil años resultaba más cara y compleja que los acueductos al aire.

Como ejemplo de la avanzada técnica romana, y de su sofisticada planificación urbana, García-Dils ha puesto como ejemplo que Écija haya contado con agua corriente sólo en el periodo romano y desde mediados del siglo pasado. Para que el agua circule por esta ciudad es necesario elevarla hasta quince metros y, en época de Felipe II, en pleno esplendor del Imperio español, se le hizo este encargo al arquitecto Hernán Ruiz, el mismo que diseñó la parte más alta de la Giralda -la que aloja el cuerpo de campanas-, y sólo logró llevar el curso del agua hasta cinco metros de altura.

viernes, 11 de agosto de 2017

Identifican en El Cincho el campamento desde el que Augusto culminó la conquista


El emperador Augusto viajó a Tarraco en el año 27 con la intención de participar y ponerse al frente de las guerras contra cántabros y astures y, de este modo, culminar la conquista de la Península y fortalecer su figura personal al frente del Imperio. Ahora, investigadores del Grupo Arqueología e Historia en el Imperio Romano de la Universidad de Cantabria (UC), dirigido por José Manuel Iglesias, en concreto el arqueólogo Manuel García Alonso, responsable de las excavaciones en el yacimiento de El Cincho (La Población, Campoo de Yuso), identifican los dos campamentos localizados en este enclave al norte del embalse del Ebro como el punto de partida para la batalla definitiva en las campañas del año 26 o del 25 antes de Cristo.

«Las tropas romanas avanzaban desde Sasamón y, después de haber mantenido enfrentamientos en Bernorio, Ornedo o La Poza, hacen retroceder a los cántabros hasta la Sierra del Escudo. Por ello manejamos la hipótesis de que estos campamentos de verano, de casi 17 hectáreas -muy grandes-, pudieron ser el punto de partida para la batalla definitiva tanto desde el punto de vista militar como desde el punto de vista histórico ya que esta victoria fue el triunfo más grande de las legiones romanas sobre las tribus cántabras, lo que permitió encumbrar al Emperador en Roma y cerrar el templo Ara Pacis -lo que significaba que la Paz se había establecido en todos los territorios del Imperio-», comenta Manuel García, descubridor de este yacimiento en el 2000 y que ahora está en dando grandes novedades arqueológicas.

Estas hipótesis de trabajo las conoció este martes de primera mano el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ramón Ruiz, que visitó este yacimiento y el de Camesa acompañado por la directora de Cultura, Marina Bolado, por los respectivos alcaldes, Eduardo Ortiz (Campoo de Yuso) y Fernando Franco (Valdeolea) -ambas corporaciones colaboran con el proyecto- y por científicos de la UC que coordina el catedrático de Historia Antigua José Manuel Iglesias.

Puertas en clavícula
En El Cincho, durante esta campaña los arqueólogos han excavado el muro de cierre de uno de los recintos campamentales, que saben -por análisis de polen- que se levantó entre mayo y junio. Además, han centrado sus trabajos en una de las puertas en clavícula sobre la que pudo haber una torre de vigilancia, de dos o tres plantas, así como una estructura de madera a modo de pasarela por encima del portón de madera. Este sistema es conocido en otros campamentos de los 'limes' (fronteras) germánico o británico, pero único hasta la fecha en la arqueología de la Península Ibérica. Se estima que la empalizada podía tener unos cuatro metros de altura.

Tiene claro el equipo que en esta zona coordina García Alonso, que se trataba de un campamento temporada, que apenas se usó algo más de un mes por una legión, que probablemente esperaba aquí la llegada de abastecimientos y refuerzos -por ello hay un segundo recinto más amplio y ligeramente posterior en el tiempo, para las tropas auxiliares- antes de afrontar la batalla decisiva. Ciertamente, el enclave de ambos campamentos superpuestos es estratégico ya que controlan el paso hacia la sierra del Escudo -unos 40 km a la redonda-; otra prueba de ello es que durante la Guerra Civil, en agosto de 1937, aquí hubo pozos de tiradores y trincheras desde el que se defendía la posición ante el avance de las tropas italianas.

ntre los hallazgos muebles de este área cabe destacarse proyectiles de piedra, la tachuela de la caliga de un legionario romano, el eslabón de una cadena y un quinario de plata que confirma el horizonte cronológico de las operaciones. Debieron ser estos campamentos de corta ocupación, por lo que es normal que no se encuentren muchos materiales, siendo lo más relevante las estructuras e interpretaciones que contextualizan históricamente los descubrimientos arqueológicos.

Sobre la desaparición de los campamentos, los arqueólogos tienen claro que éstos no fueron atacados por las tribus indígenas, sino que fueron destruidos por las propias legiones romanos en el momento en el que los abandonan para avanzar hacia el norte al tiempo que otras unidades procedentes de Aquitania desembarcaban en la costa con el fin de avanzar y sorprender por la retaguardia a los cántabros. En todas las zonas excavadas hay testimonios de incendio intencionados ya que para la estructura de los campamentos se empleó básicamente la madera.

Itinerario arqueológico
La Consejería de Cultura contempla la creación de un itinerario arqueológico en Campoo-Los Valles que englobe los tres yacimientos más emblemáticos y con mayores posibilidades didáctico-turísticas: Camesa–Rebolledo, el campamento romano de El Cincho y la ciudad romana de Julióbriga, así lo ha adelantado el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ramón Ruiz, en el transcurso de la visita que ha realizado a los trabajos de excavaciones en El Cincho y en Camesa-Rebolledo.

Estos proyectos forman parte del programa de investigación Paisaje Histórico de Campoo-Los Valles que desarrolla el grupo ‘Arqueología e Historia en el Imperio Romano’ del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Cantabria, dirigido por José Manuel Iglesias y que estudia uno de los periodos más apasionantes de la historia que Cantabria.

El consejero Ramón Ruiz manifestó que estos tres yacimientos conforman entre todos «una interesante y atractiva zona arqueológica», motivo por el cual la Consejería estudiará el diseño de un itinerario «que dé a conocer esta secuencia histórica que va desde las guerras cántabras hasta los asentamientos romanos». Además de destacar su “innegable” valor científico, el consejero quiere que estos yacimientos sean “un motor de desarrollo y promoción para esta comarca”.

El titular de Cultura recordó que al inicio de esta legislatura se puso en marcha un ticket conjunto para visitar Julióbriga y Camesa Rebolledo que ha significado que este último yacimiento registre un sensible aumento de visitantes. En ese sentido, ha señalado que Camesa-Rebolledo recibió el año pasado 2.115 visitantes, lo que supuso un 20% más con respecto al 2015 (1.637). En cuanto a Julióbriga, fueron un total de 8.010 los visitantes, un 5% más con respecto al año 2015 (7.625), cifras éstas que, para Ramón Ruiz, «son estimables pero que también nos obligan a implantar iniciativas que nos ayuden a un crecimiento de las mismas de manera sostenible y a la largo de todo el año».

ABC:Los arqueólogos confirman una construcción de la época de Adriano en Itálica


Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla han certificado en el conjunto arqueológico de Itálica un lecho de banquetes de la época romana con una construcción en patio única en España, similar al que el emperador Adriano tenía en Roma. ABC dio algunos detalles de este descubrimiento a mediados del pasado de mes de julio.

Se trata de uno de los hallazgos más llamativos del denominado Proyecto de la Casa de la Cañada Honda, una de las casas mejor conservadas de Itálica, cuya excavación comenzó en los años 70 del pasado siglo pero de la que aún queda en torno a un tercio de su superficie por conocer, según han informado fuentes de este proyecto.

Los arqueólogos han comprobado que constituye un elemento único en España en lo referente a estructuras de este tipo, con similitudes al conservado en la Villa de El Ruedo de Almedinilla (Córdoba).

Este tipo de construcciones eran parte indispensable de los banquetes que las clases altas realizaban para sus amigos, aunque el de Itálica sólo tiene comparación con el que utilizaba el emperador Adriano en la Villa Adriana del Tívoli en Roma.

El trabajo se realiza en el marco del Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide, que se inició el pasado 3 de julio, y constituye el primer proyecto de excavaciones arqueológicas de la UPO en Itálica.

Las excavaciones, dirigidas por Rafael Hidalgo, se centran en dos puntos específicos del conjunto arqueológico que presentan importantes incógnitas y cuya resolución permitirá comprender diversos aspectos de la configuración y evolución de la ciudad de Itálica.

En el caso de la Cañada Honda, además de completar la excavación, se llevará a cabo también el estudio de las estructuras anteriormente exhumadas, y la certificación de este lecho, llamado «stibadium» ha sido uno de sus hallazgos más llamativos.

Por otro lado, se llevan a cabo también excavaciones en la muralla tardoantigua de Itálica, en el tramo situado en las inmediaciones del Traianeum, una muralla de gran interés para comprender la evolución histórica de Itálica.

jueves, 10 de agosto de 2017

ABC:Hallado un tesoro de ánforas ibéricas en el Mar Egeo



Arqueólogos griegos han hallado los restos de un barco ibérico del siglo I o II después de Cristo en aguas del archipiélago de Furni, en el mar Egeo, que iba cargado de ánforas, un tesoro sin parangón por la cantidad de vasijas descubiertas.

«Se trata de ánforas del tipo Dressel 38 y Beltran IIA, fabricadas en los alrededores de Cádiz, y es la primera vez que se halla en el Egeo un cargamento de este tipo», explica a Efe el arqueólogo responsable de la investigación, Yorgos Kutsuflakis.

El cargamento se halló en un zona marítima de alta actividad comercial durante los primeros siglos después de Cristo.

«En los tiempos romanos el Mediterráneo se había transformado en un inmenso mercado único gracias a la seguridad que ofrecía la Pax Romana a las rutas marítimas», explica el arqueólogo para añadir que esto explica la presencia de productos de España y de Túnez en esa zona del Egeo.

«La gran cantidad de ánforas halladas durante toda la operación indica que el principal cargamento de los naufragios eran líquidos, como aceite y vino», dice Kutsuflakis, que añade que han sido hallados también cargamentos de salsas para pescado.

La investigación arqueológica submarina en Furni comenzó en 2015 con la contribución de RPM Nautical Foundation, un organismo no lucrativo que se dedica al apoyo de la arqueología marítima.

Investigación previa
El motivo para lanzar una investigación arqueológica submarina en este lugar fue un estudio previo que había hecho este arqueólogo sobre una colección de ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria hallada allí por pescadores.

El arqueólogo destaca que para la realización del proyecto «el apoyo incondicional de la población local» fue un factor determinante y añade que los pescadores dieron a los arqueólogos información crucial para la localización de los naufragios.

Las ánforas que se exponen en el museo arqueológico de Icaria indicaban, según Kutsuflakis, que el estrecho entre esta isla y la de Samos, donde está el archipiélago de Furni, formaba parte de una ruta marítima del pasado y que allí podía haberse producido un número considerable de naufragios.

La operación arqueológica ha conseguido localizar y estudiar hasta ahora 53 naufragios, la mayoría de los cuales se sitúan a una profundidad de entre 60 y 120 metros, por lo que es necesario el uso de un submarino operado por control remoto.

Además del barco que transportaba las ánforas fabricadas en la actual Cádiz (la entonces Gades romana) este año han sido descubiertos otros siete naufragios.

De las embarcaciones hallada se extraen solo los objetos más indicativos del cargamento, para un estudio más detallado.

Los hallazgos prueban que por el estrecho entre Icaria y Samos pasaba una ruta marítima que «unía el mar Negro con las islas de Rodas y Chipre» y que «era muy frecuentada desde el inicio de los tiempos romanos hasta el siglo VII», destaca Kutsuflkakis.

«La fundación de Constantinopla, a comienzos del siglo IV, por el emperador romano Constantino I el Grande, intensificó el comercio en esta ruta», precisa el arqueólogo.

Territorio local
A partir de la llegada de los árabes a la costa del Mediterráneo en el siglo VII, y del consiguiente comienzo de la actividad de corsarios en esa zona, la ruta declina y tan solo operan allí pequeñas embarcaciones locales.

El coste de cada operación de investigación, que dura entre veinte y treinta días, oscila entre 40.000 y 50.000 euros.

El arqueólogo precisa que esta cifra no incluye el coste diario de 8.000 euros del barco de investigación, pues la RPM Nautical Foundation lo pone a disposición de forma gratuita.

Kutsuflakis espera que, algún día, en el archipiélago de Furni sean posibles visitas guiadas de buceadores a los naufragios.

«Desgraciadamente, en tiempos de crisis es difícil disponer de los fondos para organizar este tipo de actividades», dice.

Además de Furni, hay un gran número de restos de naufragios de la antigüedad potencialmente accesibles a los buceadores en otros lugares del mar Egeo, como en el golfo sur de Eubea, en el estrecho entre Lavrion y Macrónisos, cerca del cabo de Sunion, o en Alonnisos, en las Espóradas del norte.

miércoles, 9 de agosto de 2017

La Vanguardia:La residencia del emperador Adriano


En un lugar de ensueño, entre la Vía Augusta y el Mediterráneo, los romanos levantaron una villa colosal. A doce kilómetros de la entonces Imperial Tárraco, la residencia disponía de lujosas salas de recepción, un suntuoso comedor para banquetes, habitaciones con vistas al mar, amplios conjuntos termales, un jardín formidable y un templo dedicado al dios persa Mitra de dimensiones excepcionales. Una casa única. Una residencia para un emperador. La nueva interpretación de la villa romana de Els Munts d’Altafulla la sitúa como el lugar donde se alojaron Adriano y su séquito en su visita a Tárraco, en el invierno del año 122. El Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) y la Agència Catalana del Patrimoni invertirán más de 1,5 millones de euros para poner al día este monumento e incorporar en su relato su más que probable pasado imperial.

“En el siglo II se derriba la casa que había y se levanta otra que no se puede comparar con ninguna otra villa hallada en Hispania, todo aquí es excesivo... Se urbaniza todo el montículo como un conjunto concebido y dimensionado para alguien con mucho poder, alguien como el emperador Adriano”, mantiene Josep Anton Remolà, arqueólogo del MNAT y principal valedor de esta nueva interpretación. Y aunque no hay ninguna prueba concluyente, la suma de evidencias otorga consistencia a su tesis, en cuya publicación está trabajando. De lo que sí hay pruebas es de la visita imperial durante el invierno de 122 y 123. Sobre la estancia de Adriano, Historia Augusta relata una anécdota que vivió el emperador en Tárraco mientras paseaba por unos jardines –¿los de esta villa, quizás?– cuando el esclavo de uno de sus invitados le atacó con una espada; el propio emperador inmovilizó al agresor y lo entregó sin dar mucha importancia al suceso porque consideró que aquel esclavo estaba perturbado. Durante esa estancia, Adriano, el emperador viajero, el militar calculador pero también el hombre fascinado por la cultura griega, convocó en Tárraco una reunión de los concilios provinciales de Hispania que también está documentada. Se acababa de estrenar el teatro, quizás inaugurado por el propio emperador; se había reconstruido el templo de Augusto, y la ciudad, capital de la Hispania Citerior, vivía su momento de mayor esplendor urbanístico. “Era una visita programada, ¿en qué otro lugar se podría haber alojado al emperador y a todo su enorme séquito sino en una villa perfectamente comunicada y con todos los lujos y comodidades imaginables?”, plantea Remolà. Refuerza su hipótesis el hallazgo en la casa de la escultura de mármol blanco policromado de Antínoo, el amante predilecto del emperador que murió ahogado en el Nilo, en presencia del propio Adriano. Desde entonces, Antínoo recibió honores divinos de todo tipo, se fundaron ciudades con su nombre, se acuñaron monedas y se le dedicaron santuarios y también estatuas, pero principalmente en Oriente, por lo que resulta significativa la pieza hallada en Els Munts. Otro elemento que confiere a la villa una característica única es el santuario iniciático dedicado al dios persa Mitra de grandísimas dimensiones (30 metros por 8,10). “Era una especie de secta religiosa que daba una trascendencia a la muerte y eso entusiasmaba a los militares; de hecho, los mitreos suelen encontrarse en campamentos militares, no en villas, y este es el más grande hallado en Occidente... para un gran militar como era Adriano”, mantiene Remolà. Este arqueólogo también participó en las excavaciones del 2004 (las últimas realizadas en Els Munts), en las que se descubrió este templo iniciático, que según los arqueólogos podría dar cabida hasta a 135 personas, y también las conexiones de la casa, a través de un pasillo con columnas, hasta el espectacular conjunto termal. Junto al mar, la villa disponía de otras termas y, presumiblemente, de un pequeño muelle desde donde podían desplazarse en barco hasta Tárraco como alternativa a la Vía Augusta. El conjunto principal de la residencia se situaba en lo alto del montículo, con las habitaciones organizadas a partir de un gran peristilo con columnas e inmejorables vistas al mar. Poco queda de esta zona, en la que sí es visible la completa instalación de cañerías y depósitos de agua para abastecer las necesidades de la residencia, del enorme jardín y, especialmente, de las termas. Estas instalaciones disponían de espacios para baños de vapor, agua caliente y fría, con fuentes, terrazas para tomar el sol y también letrinas. La primera intervención –prevista para después del verano– por el MNAT y la Agència Catalana del Patrimoni Cultural prevé la mejora de la restauración de esta zona, con un presupuesto inicial de 130.000 euros. Sin embargo, la joya del yacimiento es la galería que da acceso a las habitaciones del piso inferior de la villa, que conservan pinturas murales en paredes de casi dos metros de altura y los pavimentos de mosaico. “Aquí se encontraron los restos de un pórtico superior con columnas salomónicas y capiteles”, añade Remolà. Lo que indica que habría un segundo piso en el que se podrían haber alojado el emperador y los huéspedes más distinguidos. Este pasillo inferior da acceso a varias habitaciones. En una de ellas se encontró un espectacular techo moldurado de casetones que todavía no se ha expuesto al público. En el museo sí pueden contemplarse otras piezas significativas halladas en el yacimiento, como la escultura de Antínoo o varios mosaicos. Otra de las habitaciones se reconvirtió más tarde en una cisterna para almacenar agua y es ahí donde se localizó el sello de bronce que ha permitido identificar a los propietarios o ocupantes de la casa después de la estancia del emperador: era Valerius Avitus. Los arqueólogos también localizaron un fresco que corrobora que Avitus y su esposa Faustina vivieron posteriormente en esta villa, que quedó destruida a finales del siglo III. Hasta entonces la villa de Els Munts destacó por sus dimensiones, por sus instalaciones y también por su imponente decoración a base de pinturas, mosaicos y esculturas, por encima del resto de villas localizadas hasta ahora en el entorno de Tárraco, como La Llosa de Cambrils, la de Calípolis (donde se localizó el gran mosaico de los peces) o la villa del Moro de Torredembarra.

“Tenemos prevista una actuación integral en la villa, es un lugar excepcional y hay que revisar y actualizar su explicación”, mantiene la directora del MNAT, Mònica Borrell. Tras la adecuación en las termas está previsto renovar la cubierta de la zona de la casa, actualmente de uralita. El plan director del MNAT y la Agència Catalana del Patrimoni Cultural, de más de un millón y medio de euros incluye también la renovación del centro de interpretación y la adecuación del recorrido. Otros especialistas como el arqueólogo Joaquín Ruiz de Arbulo, que asume plenamente la tesis de Els Munts como residencia del emperador Adriano, trabaja conjuntamente con la Agència del Patrimoni, para que en el futuro este pueda ser un yacimiento de referencia para los estudiantes. “Els Munts tienen un potencial de excavación impresionante, de hecho todavía no hemos situado la puerta de entrada de la villa y quedan muchas zonas por excavar”, mantiene Arbulo.

martes, 8 de agosto de 2017

ABC:Hallan en el Mar de Galilea la villa donde se cree que Jesús multiplicó panes y peces


Arqueólogos israelíes han hallado en los alrededores del Mar de Galilea (lago Tiberiades o Kineret) los restos de Betsadia (Julias), la villa en la que según la tradición cristiana vivieron tres apóstoles -Pedro, Andrés y Felipe- y tuvo lugar el milagro de los panes y los peces.

«Hemos encontrado lo que parece ser la ciudad de los tres apóstoles, donde Jesús multiplicó los panes y los peces», aseguró el arqueólogo Mordejai Aviam, del Kineret College de Israel, que lleva trabajando en este proyecto desde hace tres años. En la costa noreste del Mar de Galilea, su equipo desempolvó el lugar donde, según el Nuevo Testamento, estuvieron tres de los apóstoles de Jesús, sepultado sobre la antigua ciudad romana de Julias, en el valle de la hoy llamada Reserva Natural de Bethsaida.

La temporada pasada Aviam halló, junto a otros 25 arqueólogos y voluntarios, una capa del periodo de las Cruzadas, una factoría de azúcar del siglo XIII, un monasterio y lo que parece ser una iglesia. Dos metros bajo el suelo encontraron restos del periodo bizantino, que se remonta a la etapa final del Imperio Romano y que en sus primeros años de vida se extendió por todo el Mediterráneo Oriental.

Tiempo atrás se había descartado la posibilidad de encontrar algo de este periodo de la historia, explica, pero fue la aparición de una cerámica en 2014 lo que les llevó a centrarse más en esta área, y lo que desenterraron aumentó sus expectativas.

«Hay monedas, cerámica, un mosaico, muros y una casa de baños de estilo romano, lo que nos lleva a pensar que no se trataba simplemente de un pueblo sino de una gran ciudad romana», asegura Aviam, y añade que por debajo de la capa que data de las Cruzadas encontraron estas ruinas del periodo anterior, el romano (del año 300 al 100 a.C.).

Según los evangelios
Según los Evangelios, Jesús se retiró a un lugar desierto a descansar a solas, sumido en la tristeza por la noticia de la muerte de Juan el Bautista (ordenada por Herodes Antipas), pero una muchedumbre creciente le siguió. Cuando caía el atardecer, sus discípulos le sugirieron despedir a sus seguidores para que pudieran ir a comer, pero él les dijo que no era necesario que se fueran y les mandó alimentarlos con lo que allí había, a lo que estos contestaron que solo tenían cinco panes y dos pescados. Luego se produjo el milagro.

Avian asegura que los restos encontrados demuestran que ese es el lugar donde millones de cristianos ubican ese milagro, si bien hay otras teorías arqueológicas, que sitúan la localidad en otros puntos de la región, rechazando esa ubicación con el argumento que el nivel del lago en esa época cubría esa zona, algo que los nuevos hallazgos contradicen.

El historiador Flavio Josefo describió en sus textos la ciudad de Betsadia, de la que explicó que el rey judío Felipe el Tetrarca la transformó, elevándola de un pueblo de pescadores a una auténtica ciudad romana. No muy lejos de allí, en la vecina localidad de Tiberiades, en la orilla opuesta del lago, otras excavaciones sitúan Magdala, el pueblo donde nació y vivió María Magdalena, una de las más relevantes figuras femeninas de la Biblia.

Los responsables de los últimos hallazgos arqueológicos en la zona pretenden convertir las tierras que rodean el Mar de Galilea en un lugar de peregrinaje, culto y turismo para lo que buscan seguir los pasos de Jesús y recorrer los paisajes que transitaron él y sus discípulos. Para muchos creyentes, pisar la tierra en que vivió Jesucristo y ver restos que datan de su época y que ponen en el mapa actual los lugares recogidos en los evangelios es, además de una experiencia llena de emoción, una prueba para reafirmar su fe.

lunes, 7 de agosto de 2017

El País:Descubierto en Cádiz el mayor puerto púnico del Mediterráneo


Los últimos rayos de sol tiñen de dorado el pasto de la finca ganadera de Miguel y Manuel Lavi. Las vacas no pierden de vista a un invitado desconocido. Al remolque de una ranchera conducida por el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Cádiz Lázaro Lagóstena, un novedoso georradar escanea el subsuelo en profundidades de hasta cuatro metros. Aunque los terrenos lindan con el yacimiento fenicio de Doña Blanca, situado en El Puerto de Santa María (Cádiz), a simple vista no hay indicios de vestigios en la zona. De repente, el ordenador del georradar comienza a dibujar la retícula de lo que parecen calles y edificios. Lagóstena y su equipo acaban de confirmar lo que ya sabían: bajo esas tierras fértiles se esconde el desconocido puerto púnico de Doña Blanca, “el más extenso y mejor conservado del Mediterráneo”, como apostilla el profesor.


No es la primera vez que Lagóstena, coordinador de la Unidad de Geodetección de la universidad, visita la zona con su georradar. En la primavera de 2016 ya acudió a ese punto, ubicado en la falda de la Sierra de San Cristóbal y cercano al antiguo cauce del río Guadalete, para probar y entrenar su equipo de arqueología no invasiva. Exploró superficies no excavadas, pero sí documentadas del yacimiento. De paso, escaneó cinco hectáreas en los terrenos de los hermanos Lavi, inexploradas arqueológicamente y sin protección alguna, pero donde el conservador del museo de El Puerto Juan José López Amador ya teorizó, en 2008, sobre la posible existencia de estructuras enterradas. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula hasta para el propio Amador. La geofísica permitió averiguar la presencia de un gran asentamiento de 250 metros de largo, 125 de ancho; un perímetro de 700 metros y tres hectáreas aproximadas de superficie. Las estructuras comienzan a aparecer a 50 centímetros de profundidad y alcanzan hasta los 1,80 metros.

“Interpretamos que es el espacio portuario de la ciudad fenicia y púnica”, explica Lagóstena mientras escanea de nuevo, en los últimos días de julio, algunos puntos del terreno que se quedaron por analizar en la anterior campaña. Los hallazgos dejan poco lugar a la duda. Con sus pasadas de dos metros de ancho, el georradar dibuja una amplia e intrincada trama urbanística. “Se identifican diversos edificios con probable funcionalidad portuaria como almacenes, espacios productivos o edificios religiosos”, añade. A eso se suman estructuras como calles y espacios abiertos que permiten plantear “la hipótesis de su identificación con el área portuaria de la ciudad del Castillo de Doña Blanca durante el período púnico-cartaginés" (siglos V-III a.C.).

Tanto Lagóstena, como el profesor José Antonio Ruiz Gil, del área de Prehistoria de la Universidad, tienen claro que el espacio, de una única fase constructiva, se puede asociar a la etapa púnica, ya que presenta una trama “de tipo ortogonal o hipodámica”. “De clara influencia helenística muestra características urbanas conocidas en el Mediterráneo Central (Sicilia y Magna Grecia), sin olvidar sus similitudes con el barrio portuario de Cartago”, añade el coordinador de la Unidad de Geodetección.

La importancia del hallazgo es mayúscula y no solo porque hasta ahora se pensaba que la ciudad fenicia de Doña Blanca era una ciudad portuaria en sí, en lugar de una ciudad con puerto anexo, como se ha descubierto ahora. “La amplia extensión del yacimiento, su buena conservación, y su poca afección por construcciones de épocas posteriores, convierten este espacio portuario probablemente en el más extenso y mejor conservado de los conocidos para la antigüedad púnica en toda la cuenca mediterránea”, añade Lagóstena con rotundidad. De hecho, el doctor da un paso más y afirma que la trama urbana descubierta denota que se encuentran ante “uno de los puertos más importantes de la época”. La infraestructura denota el destacado peso en el comercio marítimo que todavía seguía teniendo la ciudad de origen fenicio, del siglo VIII a. C., durante su etapa púnica.

Todo lo conocido hasta el momento ha sido posible gracias al georradar y el posterior estudio de las imágenes registradas, sin realizar excavación alguna ni estudio de material arqueológico. Ahora, Lagóstena y Ruiz Gil, junto a investigadores y doctorandos de su equipo, preparan un análisis detallado del hallazgo, con la idea de presentarlo a la comunidad científica a través de artículos en diversas publicaciones.

El nuevo hallazgo confirma el destacado peso del yacimiento de Doña Blanca para comprender la presencia de los fenicios en el sur español. En litoral gaditano están documentados hasta tres núcleos de asentamiento fenicios: Cádiz, el yacimiento del Castillo de Chiclana de la Frontera y la propia Doña Blanca, ubicada donde antes se encontraba la desembocadura del Guadalete. De ellas, la última es la más destacada, dada su extensión excavada y su buen estado de conservación. Todo ello cuando hasta ahora se creía que solo había salido a la luz un 5% (unos 8.500 metros cuadrados) de la ciudad. Sin embargo, este descubrimiento confirmaría que la urbe tiene un tamaño mucho mayor de lo estimado y una historia oculta que depara muchos más secretos por explorar.

domingo, 6 de agosto de 2017

National Geographic:Las estatuas enterradas del faraón Micerino en Gizeh


En 1902 se celebró una "cumbre" egiptológica en la terraza del hotel Mena House de El Cairo. La había convocado Gaston Maspero, director del Servicio de Antigüedades de Egipto, y a ella estaban invitados algunos de los grandes arqueólogos del momento: el alemán Ludwig Borchardt (que en 1912 descubriría el busto de Nefertiti) en nombre del arqueólogo alemán George Steindorff; el italiano Ernesto Schiaparelli (que en 1904 localizaría la tumba de Nefertari), y el norteamericano George Andrew Reisner, conocido como el "Flinders Petrie americano" por la precisión y minuciosidad de sus métodos. El objetivo de la reunión era repartir las zonas de excavación en la meseta de Gizeh. Así, a los alemanes les correspondió el sector de la pirámide de Kefrén; a los italianos, parte del cementerio situado al norte de la pirámide de Kefrén, y a los norteamericanos les tocó en suerte todo el complejo funerario del faraón Micerino, el artífice de la pirámide más pequeña de las tres que se levantan en Gizeh.

Cuatro años después, en 1906, el arqueólogo George Reisner empezó a excavar en las inmediaciones del complejo funerario de Micerino, al frente de una expedición organizada por la Universidad de Harvard.

Estatuas por doquier
La pirámide de Micerino ya había sido explorada en 1834 por el británico Richard Vyse, por lo que Reisner se centró en investigar otros elementos del complejo. Sus pesquisas pronto dieron fruto. Junto a la cara este de la pirámide, Reisner localizó el templo alto –donde aparecieron fragmentos de una colosal estatua sedente en alabastro del faraón– y los restos de la calzada que unía este edificio con el templo bajo o del valle (que aún no se había hallado), donde tuvieron lugar los ritos de purificación de la momia del rey. También descubrió las capillas funerarias de las tres pirámides satélites pertenecientes a las esposas de Micerino y algunas tumbas de sacerdotes funerarios encargados del culto real.

En junio de 1908, Reisner, tras realizar algunos sondeos, centró su atención en descubrir los restos del templo bajo de Micerino. Se trataba de una construcción de ladrillo crudo con cimientos de piedra caliza, que daba la impresión de haber sido acabada de un modo precipitado, tal vez debido a la inesperada muerte del rey. En la entrada oriental, un vestíbulo con cuatro columnas –flanqueado por unas habitaciones que parecían almacenes– desembocaba en un amplio patio que daba acceso a la sala de ofrendas, con seis columnas, y al santuario propiamente dicho, junto al que se abrían unas estancias.

Fue en estas habitaciones donde en julio de 1908 Reisner hizo un sensacional descubrimiento. Joseph Lindon Smith, dibujante de la expedición, narra el momento del hallazgo: "Yo mismo compartí con Reisner la excitante apertura de cada una de aquellas salas repletas de esculturas. Dos retratos de alabastro del rey, cuatro estatuas completas, y la tríada de grauvaca. Reisner apenas podía contener la emoción...". Así, ante la estupefacción de los arqueólogos, de entre los escombros fueron emergiendo unos magníficos grupos escultóricos: ocho esculturas de grauvaca (un tipo de piedra arenisca) compuestas cada una de ellas por tres personajes: el faraón tocado con la corona blanca del Alto Egipto; la diosa Hathor, con su característico tocado con dos cuernos y el disco solar, y la personificación de un nomo o provincia de Egipto.

Cuatro de estas esculturas, que recibieron el nombre de tríadas, estaban fragmentadas e incompletas, pero otras cuatro se hallaron completas y en un excelente estado de conservación. Su función es incierta, aunque posiblemente tenían un componente tanto de culto como político; un modo de indicar que Micerino era el señor de todo el país.

Obras maestras

Cuando Reisner creía que el templo del valle de Micerino ya había desvelado todos sus secretos, el 8 de enero de 1910 salió a la luz otro grupo escultórico completo: una representación del faraón, tocado con un nemes o pañuelo real, acompañado de una mujer que lo abraza, posiblemente su esposa, la reina Kamerenebty. Por desgracia, el artista que esculpió esta magnífica pieza nunca inscribió los nombres de los representados, así que no podemos saber a ciencia cierta si se trata de la Gran Esposa Real de Micerino, como generalmente se cree.

George Reisner recuperó una gran cantidad de material del complejo funerario de Micerino. En virtud de las leyes de reparto de los hallazgos arqueológicos vigentes en la época, Reisner se llevó a Estados Unidos una de las tríadas completas y el grupo de Micerino con su esposa, además de algunos fragmentos y la estatua colosal en alabastro del faraón procedente de su templo alto. El resto de las tríadas que estaban completas se quedaron en Egipto. Estos hallazgos permitieron a Reisner reconstruir la técnica escultórica egipcia en tiempos de la dinastía IV. Según él mismo afirmó, aquel increíble descubrimiento "hizo necesario revisar la historia del arte egipcio durante ese período".

viernes, 4 de agosto de 2017

Único en el Imperio Romano


Dicen los entendidos que el conjunto palatino de Cercadilla es único en su especie. Su diseño y sus espectaculares dimensiones, 400 metros de longitud por 200 metros de ancho (80.000 metros cuadrados), lo convierten en un espacio excepcional de los que se levantaron en el territorio ocupado por el Imperio Romano, lo que hasta la fecha ha hecho imposible poner de acuerdo a los investigadores sobre las funciones e incluso el origen del edificio. Según las fuentes que se consulten, los restos que se encuentran junto a las estaciones de Córdoba datan de finales del siglo III y son fruto de un encargo del emperador Maximiano Hercúleo o tiene carácter cristiano, se levantó a finales del siglo IV y fue un encargo del obispo Osio, un cordobés consejero del emperador Constantino I el Grande. que habría querido honrar así a San Acisclo. En cualquier caso, el complejo palatino se compone de una gran aula basilical, un pequeño conjunto termal, dos salas de banquetes, dos pequeñas aulas basilicales, dos salas poliabsidadas, un posible ninfeo y apartamentos imperiales. Desde el siglo VI, parte del antiguo palacio fue reutilizado como centro de culto cristiano y, a su alrededor, se concentraría una gran necrópolis cristiana y más tarde, un arrabal islámico.

El año pasado se cumplieron 25 años de los primeros hallazgos visibles del yacimiento, localizados a raíz de los movimientos de tierra que se llevaron a cabo para el soterramiento del ferrocarril y la construcción de la nueva estación de trenes, que trajo hasta Córdoba el AVE con motivo de la Exposición universal del 92. Las prisas por terminar destruyeron parte importante de la superficie. Pese a todo, en 1992 se extrajo la cisterna del cuerpo de servicio del palacio, que se encuentra en los jardines del Paseo de Córdoba. También se lograron rescatar de la masacre restos del acueducto y de casas califales que se encuentran expuestos en los sótanos y en el patio de la estación de autobuses. En 2005, la Consejería de Cultura abrió por primera vez el yacimiento al público con visitas guiadas, pero volvió a cerrarse diez años después, en el año 2015.

La "pequeña Pompeya" que está saliendo a la luz cerca de Lyon, en el sur de Francia


Esta es sin duda la excavación de ruinas romanas más excepcional de los últimos 40 o 50 años".

Las declaraciones de Benjamin Clément a la agencia AFP dan testimonio del entusiasmo de los arqueólogos que desde hace meses trabajan en una pequeña localidad del sureste de Francia.

Poco ha poco han ido develando un viejo barrio romano de lujosas villas y vastos espacios públicos, tremendamente bien conservado.

"¡Es una verdadera pequeña Pompeya!", se entusiasma Clément, quien está a cargo de la expedición arqueológica.

Efectivamente, todo indica que los pobladores del lugar, ubicado en Vienne, cerca de Lyon, también lo abandonaron precipitadamente hace miles de años escapando del fuego.

"Y fueron esos incendios sucesivos los que permitieron conservar todos los elementos en su lugar, cuando los habitantes huyeron de la catástrofe, convirtiendo el sector en una verdadera Pompeya vienesa", explica el arqueólogo.

Casas, fuentes y mosaicos
Vienne, ubicada en las riveras del río Ródano, ya era famosa por albergar un teatro y un templo romano.

La ciudad se convirtió en una colonia de Roma aproximadamente en el 47 a.C. y floreció bajo los Césares, pues se encontraba ubicada en el camino que llevaba de Lyon -en ese entonces capital de las Galias- a Arles.

"¡Era la autopista A-7 de la antigüedad!", dice Clément, comparándola con la moderna "autopista del sol" que conecta a Lyon con Marsella.

Y, efectivamente, las nuevas ruinas fueron descubiertas durante los trabajos preparatorios para la construcción de nuevas casas en el suburbio de Sainte-Colombe, en la ribera derecha del río.

Pero también se han encontrado restos del otro costado.

Y, según Clément, además del nivel de conservación de las ruinas también sorprende su extensión -más de 7.000 metros cuadrados- así como su diversidad.

Un ejemplo es la lujosa residencia bautizada como "La casa de los Bacanales", por un piso de mosaico donde se ve una procesión de bacantes (seguidoras de Baco, el dios del vino) y sátiros (criaturas míticas mitad hombre, mitad chivo).

"Vamos a poder restaurar esa casa del suelo al techo, como en Pompeya o Herculano", promete Clément.

Mientras, en el mosaico de otra casa, conservado casi en su totalidad, se puede ver semidesnuda a Talía, la musa de la comedia, en el momento en que es raptada por Pan, el lujuriosa sátiro semidios de pastores y rebaños.

Y también hay un espacioso edificio público -construido sobre un antiguo mercado- con una fuente decorada con una estatua de Hércules.

Las excavaciones empezaron en abril y se espera se prolonguen hasta diciembre.

jueves, 3 de agosto de 2017

ABC:Un documental mostrará «detalles inéditos» de la Dama de Elche



La Cátedra Dama de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH) ha producido un documental en el que se mostrarán «detalles inéditos» del busto ibérico, con motivo del 120 aniversario de su descubrimiento, que se conmemorará el próximo viernes, 4 de agosto.

El documental «120 años: Historias de la Dama» retrocede al momento de hallazgo del busto en el actual yacimiento arqueológico de La Alcudia, en el término municipal de Elche, y se centra en algunos personajes claves de su descubrimiento y la venta de la pieza, así como el estudio y protección de Villa Illici, según han avanzado fuentes de la UMH.

De piedra caliza y considerada una obra maestra del arte ibérico, que los expertos datan en torno al V a.C., la Dama de Elche fue encontrada el 4 de agosto de 1897 en el citado yacimiento por un muchacho de 14 años que colaboraba en unos trabajos agrícolas, Manuel Campello Esclapez.

Su hallazgo despertó pronto el interés de arqueólogos y entendidos a nivel internacional, ayudó a catalogar el arte íbero y situó a La Alcudia en objeto de estudio y de la mirada de investigadores y mecenas, ansiosos por encontrar piezas de la belleza y relevancia de la Dama.

El documental, según sus autores, supone un «viaje íntimo» al pasado, que cuenta con los testimonios de estudiosos que aportarán luz sobre las grandes dudas que se han mantenido desde entonces, como el motivo por el que no se volvió a excavar más en el lugar donde apareció la Dama.

También se analiza si Pierre París, quien había adquirido en 1897 la Dama de Elche (se dice que pagó por ella 4.000 francos de la época) para su exhibición en el Museo del Louvre, y su adjunto Eugène Albertini sabían realmente dónde se encontró la Dama o fueron informados erróneamente del punto al hacer sus excavaciones en 1905 por miedo a que expoliaran el yacimiento.

Por otra parte, se darán a conocer detalles y anécdotas inéditas contadas por los descendientes de Manuel Campello sobre el casual hallazgo que marcó su vida.

El documental se proyectará al público el 4 de agosto en la Plaza del Congreso Eucarístico, junto a la Basílica de Santa María, tras el tradicional acto organizado por la Real Orden de la Dama de Elche.

miércoles, 2 de agosto de 2017

El País:Regreso a la arena de Baelo Claudia


La población gaditana de Baelo Claudia alcanzó rango de ciudad el año 45 d.C., y en agradecimiento al emperador, abrazó el nombre de Claudio. Su riqueza remite al paso de atunes y a la consecuente industria de salazones en la que se elaboraba esa salsa que tanto furor desató en las mesas patricias, el garum. De tal inyección de denarios nos llegó una Roma en miniatura en la (aún hoy) perturbadora ensenada de Bolonia, en Tarifa.

El conjunto arqueológico nos invita a imaginar la clásica disposición urbanística romana. Allí el foro y el capitolio; más allá, el mercado, las termas, el que fue templo de Isis. Motivo fotográfico repetido es la columnata de la basílica (sala de justicia) presidida por Trajano –la estatua original se exhibe en el Museo de Cádiz- rodeada de un contexto natural, propio del Estrecho, que quita el hipo.

Fiel a la morfología del terreno, el teatro sigue el modelo de Vitruvio y, pese a ser de pequeñas hechuras aunque coqueto, denota bonanza económica, la que hoy permitiría a un pueblo la edificación de un campo de fútbol. El aparato escénico era amplio, pensado para albergar espectáculos de danza, y se cerraba al fondo con una fachada ornamental decorada con vanos, columnas y esculturas como los corpulentos silenos, cuya reproducción se enseña en Baelo Claudia. Ese fondo hoy no es sino el océano del estrecho de Gibraltar, el cielo y a la derecha las dunas de El Anclón. Blancas, montañosas, incólumes.

El aforo, gracias a la instalación de gradas fijas, alcanza los 550 espectadores. Ni se registra contaminación lumínica ni a las gradas llega ningún sonido de rumor urbano.

Teatro y perseidas

Pero una escenografía, por brillante y remota que sea, no es nada sin palabras. De ahí que Baelo Claudia, junto con Itálica (Sevilla) y Málaga, sirva de escenario, en este caso panorámico, al Festival de los Teatros Romanos de Andalucía. Quién sabe si en recuerdo de las puellae gaditanae (bailarinas célebres en el ámbito de la escena), el Ballet Flamenco de Andalucía fusiona del 2 al 4 de agosto tradición y vanguardia, en tanto que El asno de oro (10-12 de agosto), de Apuleyo, tendrá como figura descollante al actor El Brujo. En estas funciones habrá que hacer un ejercicio de concentración, porque no es la primera vez que la tormenta de perseidas distrae la atención del respetable.


La obra Trajano. Optimus Princeps (16-19 de agosto) rinde homenaje al primer emperador hispano en el 1.900 aniversario de su muerte. ¿Se llegó a representar Las troyanas de Eurípides en este escenario? Muy factiblemente. En cualquier caso, la tragedia más representada, junto con Medea, ambientada al final de la guerra de Troya, subirá a la escena del 29 al 31 de agosto. Si sopla poniente, es aconsejable portar una prenda ligera de abrigo.

martes, 1 de agosto de 2017

ABC:La ciudad milenaria de Nimrud se prepara para su reconstrucción tras la devastación yihadista


La ciudad histórica de Nimrud se dispone a recomponer sus piezas y a recuperar su legado, después de que el Gobierno iraquí haya decidido empezar por esta milenaria urbe la reconstrucción de su patrimonio destrozado por los yihadistas.

La antigua capital del Imperio Asirio, que data del siglo XIII a. C. y está ubicada en una colina al sureste de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, está rodeada con una verja de hierro para evitar que nadie acceda y conservar así lo que queda de sus ruinas, que fueron destruidas por el grupo terrorista el Estado Islámico (EI).

Nimrud -citada en la Biblia como Cala, Kalakh o Nimrod- fue liberada el pasado noviembre después de pasar cerca de tres años bajo el dominio del EI, que dinamitó varios de sus monumentos y la saqueó, robando algunas de sus piezas más importantes.

En el sitio arqueológico, muchas piezas de esta antigua capital yacen dispersas en el suelo, entre ellas los dos toros alados que fueron dinamitados en 2015 por el EI y partes de las paredes con relieves, mientras la tierra sigue negra por las explosiones, según comprobó Efe.

La restauración de las piezas de la ciudad será llevada a cabo por un equipo de diez arqueólogos iraquíes que participan en el proyecto organizado por la estadounidense Smithsonian Institution.

La primera etapa del trabajo, que se llevará a cabo «dentro de un mes o dos», es la documentación de las piezas y su levantamiento, paso previo al comienzo de la restauración, ha afirmado el jefe del Comité para Evaluar los Daños en Sitios Arqueológicos de la provincia de Nínive, Mosab Yasem.

Está previsto que el proyecto estadounidense, lanzado el pasado mayo, se extienda luego para incluir las antigüedades de Mosul, la mayor ciudad bajo el control del EI y que fue reconquistada por las fuerzas iraquíes a comienzos de julio.

La destrucción en la antigua ciudad de Nimrud llega al 90 %, según el comité estatal dirigido por Yasem, quien cree que hará falta mucho tiempo para devolver esta milenaria ciudad a la vida.

También serán restauradas numerosas piezas robadas por el EI y que han sido recuperadas en los últimos meses, entre ellas tablillas de arcilla y vasos de cerámica, según Yasem.

Nimrud llegó a ser un importante centro de poder durante el reinado de Salmanasar I (1373-1244 a.C.) y luego decayó hasta que ascendió al trono Asurnasirpal II (883-859 a.C.), quien la convirtió en la capital militar de su imperio.

Los yihadistas, que conquistaron la región en 2014, destruyeron en marzo de 2015 los dos toros alados y varios templos de la ciudad y un año después, en junio de 2016, volaron el templo de Nabu.

En su oficina en el Instituto Iraquí para la Conservación del Patrimonio y Antigüedades, Lione explica que el Gobierno iraquí consideró que Nimrud es «un buen lugar para empezar» la reconstrucción «debido a que es un sitio seguro». Sin embargo, asegura que es realmente difícil decir cuándo el equipo iraquí va a terminar su trabajo en la ciudad.

«Hay mucho trabajo por hacer, la destrucción en la estructura es algo que parte el corazón y también es un lugar grande para comenzar con él», comentó.

El experto estadounidense trata de enseñar a los arqueólogos iraquíes la metodología para salvar las piezas destruidas o dañadas por los terroristas del EI, así como elaborar un plan para restaurar las piezas de una manera sistemática, explica Lione.

«Simplemente tienen que empezar como un pequeño grupo, empezar despacio y siguiendo el proceso, para intentar tener idea sobre cuánto tiempo será necesario», concluye Leone.