viernes, 8 de septiembre de 2017

La Vanguardia:Aparece una necrópolis romana al lado de la Atlàntida de Sitges


Lo que ahora es una pequeña y apartada playa natural de Sitges, al lado de la antigua discoteca L’ Atlàntida, había sido una necrópolis romana. La playa de las Coves de lo que algunos defienden ¬sin pruebas– que fue la Blanca Subur había sido un lugar donde se ­hicieron entierros romanos durante al menos tres siglos. Así lo ha revelado el análisis de dientes de dos de los tres individuos que un temporal desen­terró a finales de enero pasado. Los dientes han sido sometidos a la prueba del carbono 14 en el laboratorio ­Beta Analytic de Miami, gracias a la ayuda económica de una funeraria. El estudio, presentado ayer tarde, ha permitido descubrir “la continuidad evidente en el uso de este espacio litoral como zona de entierro”, según el arqueólogo Joan Garcia Targa.

Teniendo en cuenta los límites antiguo y moderno de las dataciones hechas, estas se extienden entre el año 50 y 385 de nuestra era. Los investigadores afirman que “considerando que la línea costera en época romana estaba 150 metros más lejos que en la actualidad, se puede presentar como hipótesis la posibilidad de que se puedan documentar otros entierros cerca de los recuperados en febrero de este año”. Por lo tanto, es posible también, según los arqueólogos, que el parking asociado a la macrodiscoteca L’ Atlàntida, que tomó el nombre de la isla o continente mitológico hundido bajo las aguas 9.000 años antes de la Grecia clásica, forme parte de un área de entierro más extensa o bien de espacios habitados a los que estarían asociados los entierros.

Maria Ángeles Matías, enfermera y aficionada a la arqueología, localizó fortuitamente mientras paseaba la necrópolis en la playa de las Coves, y después de notificarlo empezaron los trámites para poder hacer las excavaciones en la zona. La intervención se efectuó el 9 de febrero y durante este proceso se recuperaron restos óseos de tres personas: un hombre adulto, una mujer joven y un bebé de pocas semanas. El arqueólogo Joan Garcia Targa y la antropóloga física Núria Armentano (los dos de la empresa Àtics) dirigieron la excavación. El equipo lo completó Marc Clavaguera, topógrafo que efectuó un plano detallado, la arqueóloga Sofia Aldeco Cobo y los colaboradores María Ángeles Matías, Antoni Franco y Josep Carbonell Vidallet.

Los restos excavados corresponden a tres entierros individuales, de los que se han recuperado los huesos sólo de forma parcial. Uno de los esqueletos corresponde a un hombre de 30 a 35 años de edad, de constitución robusta y corta próxima a 1,65 metros. Este esqueleto presenta una lesión traumática consolidada en la clavícula izquierda y alteraciones articulares en el esqueleto vertebral dorsal, con calcificación de las ligamentos.

Los restos de los otros esqueletos corresponden a dos individuos no adultos: unos restos son compatibles con los de una chica de unos 15 años, y los otros con los de un bebé, de menos de seis meses de vida. Los restos esqueléticos de estos dos individuos no presentan anomalías ni patologías. Más allá del hecho de hallarse enterrados cerca, no hay evidencias que permitan relacionar familiarmente a estos tres individuos. Su hallazgo es indicativo de un posible cementerio o zona de necrópolis más amplia, de la que sólo se han recuperado los restos de ests tres personas.